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2009-2 Cuando Dios Guarda Silencio

2009-2 Cuando Dios Guarda Silencio

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Published by Leslie Cooper
Messenger
Vol. XXVIII, Nº 2

YOUTH

®

u

Asegurando Tu Destino Eterno

u

Modas Indecentes de Egipto

u

Comprendiendo el Sábado

Youth Messenger, Volumen XXVIII, Número 2

1

enía 16 años cuando tuve que enfrentar a mi padre, mis hermanos, mis familiares y amigos, acerca de mi decisión de ser un seguidor de Jesús. Recuerdo vivamente cuán temeroso estaba, y cuán aislado y solo me sentía. Mis hermanos, familiares y amigos me dijeron que tenía que buscar ayuda “profesional”. Según mi entorno gri
Messenger
Vol. XXVIII, Nº 2

YOUTH

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Asegurando Tu Destino Eterno

u

Modas Indecentes de Egipto

u

Comprendiendo el Sábado

Youth Messenger, Volumen XXVIII, Número 2

1

enía 16 años cuando tuve que enfrentar a mi padre, mis hermanos, mis familiares y amigos, acerca de mi decisión de ser un seguidor de Jesús. Recuerdo vivamente cuán temeroso estaba, y cuán aislado y solo me sentía. Mis hermanos, familiares y amigos me dijeron que tenía que buscar ayuda “profesional”. Según mi entorno gri

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Published by: Leslie Cooper on Jan 22, 2010
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Youth Messenger
,Volumen XXVIII, Número 2
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Messenger 
 YOUTH
® Vol. XXVIII, Nº 2
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 Asegurando Tu Destino Eterno
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Modas Indecentes de Egipto
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Comprendiendo el Sábado
 
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Youth Messenger
,Volumen XXVIII, Número 2
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enía 16 años cuando tuveque enrentar a mi padre,mis hermanos, mis ami-liares y amigos, acerca demi decisión de ser un se-guidor de Jesús. Recuerdo vivamentecuán temeroso estaba, y cuán aisladoy solo me sentía. Mis hermanos,amiliares y amigos me dijeron quetenía que buscar ayuda “proesional”.Según mi entorno griego ortodoxo y comunista/ateo, estaba en una situa-ción de gran presión. Muchos quequisieron “ayudarme” hicieron demi vida una lucha, llena de soledady temor.
Al leer la Biblia y los libros delEspíritu de Proecía y oír sermonessobre muchos grandes héroes de lae, deseé haber vivido en su tiempo.Cuánto anhelaba estar entre los eleshéroes de Cristo. Me ilusionaba conel valor y la delidad de José, conel coraje de Lutero para deender loque creía. Le imaginaba rme, uertey conado ante los clérigos vestidoscon gran colorido y de alta jerarquía,de la Dieta de Worms. Podría descri-birlo exponiendo sus amosas líneasen una voz uerte y conada:“Si no se me convence con testimo-nios bíblicos, o con razones evidentes,y si no se me persuade con los mis-mos textos que yo he citado, y si nosujetan mi conciencia a la Palabra deDios,
 yo no puedo ni quiero retractar nada
, por no ser digno de un cristia-no hablar contra su conciencia.”—
El Conicto de los Siglos
, págs. 170, 171.
Los cristianos perseguidos
Jesús dijo a sus discípulos queserían odiados y perseguidos por elmundo: “Si el mundo os aborrece,sabed que a mí me ha aborrecidoantes que a vosotros. Si uerais delmundo, el mundo amaría lo suyo;pero porque no sois del mundo, an-tes yo os elegí del mundo, por eso elmundo os aborrece” (Juan 15:18, 19).El apóstol Pablo también hablóde odio y persecución contra losseguidores de Cristo.Recuerdo un incidente queocurrió cuando tenía 17 años. Aúnperdura muy vivo en mi mente: mellamaron para hacer lo que era cono-cido como una ormación premilitar.Junto con cuatrocientos jóvenes de17 años, estaba siendo entrenadoen un campo militar rodeado porbosques. Nuestra rutina cotidiana in-cluía ejercicio ísico, adoctrinamientopolítico e instrucciones sobre cómodeender nuestra antigua patriaYugoslavia. Todo iba muy bien hastaun día cuando un ocial militar derango superior junto con otros cuatrocomenzó a atacar el cristianismo.Como cualquier muchacho de 17años, había estado leyendo la Bibliade mi madre. Ella la guardaba en unlugar seguro, ya que era la única queposeíamos. El ocial que hablaballamó a todos los que habían leído“aquel terrible libro, la Biblia” para queavancen a la plataorma desde don-de hablaba. Cuando pronunció estedesaío, un amigo mío, que sabía queyo leía la Palabra de Dios, me pregun-tó si tenía la intención de ir hasta laplataorma. Le dije: “Sí, iré.” Me instó ano ir, “porque quién sabe lo que te ha-rán”, suplicó él. Sin embargo, decidí ir.Después de orecer una corta oración,caminé despacio hacia la plataorma.De los 400 jóvenes, sólo tres ueronadelante. Yo era el último a ser inte-rrogado por el exacerbado ocial. Losotros dos los dio de baja, golpeándolos
 
Durante aquellos momentos “silenciosos”, o incluso en largos períodos de tiempo, Él está presente en nuestro dolor, surimiento y aislamiento.
Youth Messenger
,Volumen XXVIII, Número 2
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con su pesada bota. Entonces con uriademoníaca me preguntó: “¿Y por quélees la Biblia?”“Leo la Biblia porque la Biblia mehabla sobre Jesucristo, mi Salvador,”ue mi respuesta clara y uerte.Esto era demasiado para aquelhombre que estaba lleno de otroespíritu, opuesto al Espíritu de Dios.Él se puso a golpearme y pegarmecon un odio que sólo el enemigo deDios puede inspirar. Esto continuódurante algún tiempo hasta que yo medesplomé sobre la tierra. Él golpeaba y pisaba uerte sobre mí con sus pesadasbotas. Recuerdo la sensación del dolordurante un rato, después ya no. Porla uerza que sólo el Señor puede dargrité: “La única orma en que ustedme hará dejar de leer la Biblia consisteen matarme.” Luego de este puntoya no recuerdo lo que pasó. Cuandorecobré el conocimiento, dos ocialesme arrastraban de la plataorma y mellevaban a un pequeño cuarto dondeme abandonaron sobre el suelo.Este incidente ue el punto decisivoen mi decisión de ser un seguidor demi Salvador crucicado y resucitado.A través de la historia, el pueblo deDios ha surido persecución y des-enreno de parte del mundo. Millo-nes han muerto como mártires. Sinembargo, el siglo XX ha atestiguadola mayor persecución de todos lostiempos.Según la estadística, más cristianosmurieron por su e en el siglo XX queen todos los otros siglos combinadosde la historia de la iglesia. Se consideraque dos terceras partes de todos losmártires en la historia cristiana murie-ron en el siglo XX. Tales declaracionesson con recuencia hechas en inormesy artículos sobre la persecución mun-dial de hoy día.
Los cristianos tentados
Quizás uno de los momentos másdiíciles para un cristiano es mientrasse encuentra en el ango de la tenta-ción y lucha para vencer el pecado.Debe leer en la Palabra de Dios sobreoraciones contestadas, sobre victoriasganadas al pecado, aprendiendo en elcapítulo 11 de Hebreos de aquellos que“apagaron uegos impetuosos, evitaronlo de espada, sacaron uerzas de de-bilidad, se hicieron uertes en batallas,pusieron en uga ejércitos extranjeros(versículo 34).Todo el capítulo 11 de Hebreoshabla de la e victoriosa.
Cuando no hay respuesta,¿está Dios en “silencio”?
Durante los ocho años que trabajécon los jóvenes como secretario delDepartamento de Jóvenes de la Con-erencia General, se acercaron a mímuchos jóvenes con diversos proble-mas que encontraban demasiado di-íciles de resolver. Aunque es esencialseguir señalando a Jesús como la únicarespuesta al problema del pecado, sinembargo, muchos me dijeron que apesar de sus oraciones, sus súplicas y sus luchas, no recibieron respuestas. A veces, parecía que las tentaciones erantan aplastantes que todos sus “esuer-zos” por resistir terminaban en de-cepcionantes racasos. Me dijeron quehubo momentos en que parecía queDios los había abandonado completa-mente. Parecía como si Él no los oyera,y que no hubiera descanso en la lucha.Cito aquí una carta que recibí de un joven que pasó por tal experiencia:“Apreciado hermano Jaksic:“Le saludo en el nombre másprecioso de Jesús, nuestro maravillosoSalvador. Él derramó su sangre en lacruz del Calvario para rescatarme amí, el mayor de todos los pecadores.Le agradezco su carta que me trajomucha alegría y renovó mi esperanzade victoria a través de Jesús mi Señor.Oro para que el Señor le mantengaseguro y le dé vida para seguir trayen-do esperanza al desesperado, a los quesienten que el surimiento y el dolorno tienen n.“Ser un esclavo del pecado es peorque la muerte. He sido un esclavo,un esclavo desesperado del pecado,hasta que Jesús en su inagotable amorle instó a enviarme un mensaje deesperanza, cuando tenía muy débilesperanza de poder obtener libertad,una preciosa libertad de las cadenasdel pecado.“Déjeme decirle que mi vida estaballena de gran surimiento y agonía.Era un hombre ineliz, perdido. Mesentía perdido, perdido para siempre.Mi vida estaba llena de tinieblas, depecados, que sólo el diablo puede traera mentes esclavizadas por el pecado.Nada, nada me hacía eliz, y nadani nadie podía darme alegría, ni mimadre, ni mi novia, ni mis hermanos,de hecho, nadie.
POR B. Jaksic

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