la
deformidad respecto de Dios
. El pecado en la Sagrada Escritura no tiene nada en común con “elerror” de los Griegos, ni se restringe a la violación de un mandato. Sea cual fuere su objeto o materia,se trata esencialmente de una ofensa contra Dios. En efecto, en la Revelación el pecado es siemprepresentado como una ruptura de la relación con Dios. Por ejemplo se dice que: el pecador abandona aDios y se aleja de Él
; maquina contra Dios
; rechaza al Dios que lo hizo
. En consecuencia:Yahveh rehusa su favor
; Dios vela su rostro
; manifiesta su cólera
.Este concepto se interioriza en el Pueblo elegido por dos razones fundamentales: la esencia de lamisma religión de Israel y la alta idea de la Justicia divina.
La esencia de la religión de Israel
. El pueblo elegido tiene conciencia de que la esencia de sureligión radica en la
Alianza
con Yahveh; ya sea entre Abraham y Yahveh, entre Moisés y Yahveh oentre David y Yahveh. Esto significa que Dios siempre toma la iniciativa: es una elección y vocaciónlibre, formulada con compromisos recíprocos: por un lado Dios elige libremente, por otro el elegidoacepta libremente la elección, finalmente, se proponen premios o castigos según que sea fiel o no a talpacto
. Esto lleva a sensibilizar de modo particularmente acentuado toda relación con Dios, tanto larelación de amistad y protección, cuanto la lejanía y enemistad.
El alto concepto de Yahveh y de su justicia
. La concepción de la Justicia divina adquiere unacento sumamente particular en el Pueblo elegido. El dios o los dioses de los pueblos circunvecinosson dioses nacionales y exclusivos que actúan en favor de su pueblo llegando hasta derogar toda leymoral para favorecer a su propio pueblo; se transporta al dios tribal un egoísmo nacional casi sagrado:no hay ley que proteja a los que están fuera de su pueblo. Sin embargo, el Dios de Israel, sin dejar deser nacional, no obra contra la justicia, no la falsea; protege a su pueblo sin quebrantar la Ley moral.Incluso introduce algo inconcebible en la mentalidad de la época, a saber, la realidad de un Dios que sehace vengador de los extranjeros inocentes asesinados por los israelitas. Tal es el caso de Urías, elhitita, cuyo crimen Dios venga contra su propio ungido David
; lo mismo se diga del crimen contralos gabaonitas
. Este alto concepto aumenta la gravedad de una ofensa consciente.Todo esto explica la fina percepción que tuvo el Judaísmo del pecado como desobediencia a lavoluntad divina. La expresión más profundamente religiosa del pecado en el Antiguo Testamento es lacontenida en el Salmo 51: “Yo reconozco mi maldad y mi pecado está siempre ante mí. Contra tí sólopequé e hice lo que es malo a tus ojos”. El Salmista deplora la ofensa a Dios; el pecado es lo malo a losojos de Yahveh, lo que a Él desagrada. Esto demuestra la clara relación del pecado respecto de Dios ylo presenta como una rebelión.De este modo, el pecado es el mal por excelencia. Si se examina el medio centenar de términosmediante los cuales el Antiguo Testamento expresa la noción de culpa, podría observarse que ésta:-Es una fuerza destructiva, punto de partida de calamidades y desastres
.-Es nada y mentira; conduce al caos, a la vanidad, al vacío
.-Es lo inverso del bien, que es vida, verdad, rectitud; por tanto, el pecado es una deficiencia, un malpaso
, una desviación
, una transgresión
, una perversión
.
649
Jr 2,13: “Doble mal ha hecho mi pueblo: a mí me dejaron...”; Jr 17,13: “Todos los que te abandonan seránavergonzados, y los que se apartan de ti, en la tierra serán escritos, por haber abandonado el manantial de aguas vivas,Yahveh”.
650
Os 7,15: “Ellos contra mí maquinan el mal”.
651
Dt 32,18: “Diste al olvido a Dios tu Hacedor”.
652
Jr 15,6: “Tú me has abandonado –oráculo de Yahveh– de espaldas te has ido. Pues yo extiendo mi mano sobre ti y tedestruyo. Estoy cansado de apiadarme...”.
653
Dt 32,20: “Esconderé de ellos mi Rostro”; Job 13,24: “¿Por qué tu rostro ocultas y me tienes por enemigo tuyo?”.
654
Mi 7,9: “La cólera de Yahveh soportaré”; Job 10,17: “Contra mí tu hostilidad renuevas, redoblas tu saña contra mí; sintregua me asaltan tus tropas de relevo”.
655
Cf. Ex 24,1-8; Jos 1,1-18.
656
Cf. 2 Sam 11-12.
657
Cf. 2 Sam 21,1.9.
658
Cf. Jue 20,13; Sal 94,23; Prov 14,32.
659
Cf. Deut 13,14; Is 57,11; Jer 3,10; Os 7,13.
166