desviaciones de la pared, pero no la enderezará. Si, durante una nocheoscura, salgo con una luz, ésta me dejará ver todos los obstáculos yasperezas de mi camino, pero no los quitará. Sin embargo, ni el espejo, nila plomada ni la luz
crean
los males que tan diáfanamente puntualizan; nolos
crean
ni los
quitan
, sino que simplemente los
manifiestan
. Lo mismoocurre con la ley; ella no crea el mal en el corazón del hombre ni tampocolo quita, sino que simplemente lo revela con una infalible exactitud. “¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo noconocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si laley no dijera: No codiciarás” (Romanos 7:7). El apóstol no dice que elhombre no hubiese tenido “codicia…”, sino simplemente que “no lahubiese conocido”. La “codicia” estaba en el hombre; pero él estaba entinieblas en cuanto a ella hasta la llegada de la ley; hasta que “lalámpara” del Todopoderoso (Job 29:3) alumbró los rincones oscuros de sucorazón y manifestó el mal que en él había. Así como un hombre, en unacámara oscura, puede estar rodeado de polvo y confusión, sin que puedaapercibirse de ello, a causa de la oscuridad en que está sumido; pero quetan sólo un rayo de luz penetre allí, e inmediatamente lo distinguirá todo.Sin embargo, ¿acaso los rayos de sol crean el polvo? Seguramente queno; el polvo está allí, y el sol no hace más que descubrirlo y manifestarlo.Tal es, pues, el efecto que produce la ley. Ella juzga el carácter y lacondición del hombre; le prueba que es un pecador y lo encierra bajomaldición; la ley viene para juzgar al hombre, y lo maldice si él no es loque la ley le dice que debe ser.
No se puede obtener la vida por la ley
Hay, pues, una imposibilidad manifiesta de que el hombre obtenga la viday la justificación por medio de una cosa que no puede hacer más quemaldecirlo; y a menos que la condición del pecador y el carácter de la leysean totalmente cambiados, la ley no puede hacer otra cosa más quemaldecir al pecador. La ley no es contemplativa con las debilidades, ni sesatisface con una obediencia sincera pero imperfecta. Si hiciera estasconcesiones, no sería lo que la Biblia dice que es: “santa, justa y buena” (Romanos 7:12). Precisamente porque la ley es así, el pecador escompletamente incapaz de obtener la vida por su medio. Si el hombrepudiese obtener la vida por ella, la ley no sería perfecta o bien el hombreno sería pecador. Es imposible que un pecador adquiera la vida por mediode una ley perfecta, pues por el mismo hecho de ser perfecta, debenecesariamente condenarlo. Su absoluta perfección manifiesta la absolutaruina y la condenación del hombre, y pone así su sello. “Ya que por lasobras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porquepor medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Romanos 3:20). Elapóstol no dice que por la ley es el pecado, sino únicamente “elconocimiento del pecado”. “Pues antes de la ley, había pecado en elmundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado” (Romanos5:13). El pecado ya existía “antes de la ley”, y sólo precisaba que la ley lomanifestara bajo la forma de “transgresión”. Si yo le digo a mi hijo: «Notoques este cuchillo», mi misma prohibición prueba la tendencia de sucorazón a hacer su propia voluntad. Mi prohibición no crea la tendencia,sino que simplemente la revela. Para que tenga lugar la “transgresión”, es preciso que se haya establecidouna regla o línea de conducta definida. Porque «transgresión» significafranquear una línea prohibida; esa línea la tengo en la ley. Tómesecualquiera de sus prohibiciones, tales como “No matarás”, “No cometerás