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Capítulo 6: La bodichita
EL JARRO
“La Mente Iluminada”
CAPITULO 6: La BodichitaLa vida humana es valiosa, transitoria, momentánea y vulnerable. Drikung Bhande, el autor deLos Cien Versos dice:La muerte y la impermanencia son como la sombra que se esparce por el valle.Se acercan rápidamente sin detenerse siquiera por un instante.Sólo el Darma puede ayudarnos, éste es mi consejo más sincero. Nadie niega que la muerte tarde o temprano nos encontrará, y sin embargo, como si pudiéramosescaparla corremos de un lado a otro buscando felicidad y tratando de escapar al sufrimiento. Sianalizamos esta realidad veremos que nuestras acciones contradicen a nuestros deseos. No nosdamos cuenta de que practicamos las no virtudes (que acarrean el sufrimiento) y desechamos lasvirtudes (que acarrean la felicidad).Qué podemos hacer? Si realmente deseamos obtener tranquilidad debemos dejar de correr por todos lados y concentrarnos en la búsqueda de la iluminación. Si realmente queremos felicidaddebemos fomentar sus causas, esto es lo que llamamos el sendero del bodisatva. En Sanskrito,“bodi” quiere decir iluminación y “satva” significa guerrero. El bodisatva desea sinceramentealcanzar la iluminación para beneficiar a otros seres, tiene la mente encaminada a la iluminación,y posee la fortaleza y perseverancia necesarias para obtenerla. Iluminación significa purificar todas los oscurecimientos de la mente para descubrir la consciencia pura. El bodisatva, como buen guerrero, pelea con los enemigos de la iluminación (emociones aflictivas) en el campo de batalla del samsara. Esta cualidad juiciosa y compasiva se conoce como la mente de la ilumina-ción, o sea la bodichita.El método Mahayana enseña que debemos obtener la iluminación para ayudar a otros. Por estarazón el bodisatva prefiere no llegar al nirvana para así tener la oportunidad de salvar a otros.Para practicar esta actitud se necesita una fuente inagotable de bodichita. Cómo podemos extraer la esencia de esta actitud tan virtuosa? Todos los seres sintientes poseemos la naturaleza delBuda (llamada tatagatagarba) que nos otorga la posibilidad de alcanzar la iluminación y nos guíacon el deseo de obtener la felicidad y abandonar el sufrimiento. Hasta el insecto más pequeño posee la naturaleza del Buda, hasta la persona más cruel posee tatagatagarba.La semilla de mostaza contiene aceite y no necesita buscarlo fuera de sí. Sabiendo que el aceiteestá contenido en la semilla sólo necesitamos extraerlo, pero para éso debemos hacer unesfuerzo. Así como la semilla, todos los seres contienen la naturaleza del Buda y deben hacer unesfuerzo para extraerla y descubrir toda su riqueza. No hay fuerza externa que pueda proporcio-narnos la iluminación; debemos obtenerla nosotros mismos. La semilla está dentro de nosotros,en la mente de todos los seres sintientes.El hecho de que todos poseemos la naturaleza del Buda no nos garantiza llegar a la iluminación,como tampoco la semilla nos garantiza obtener el fruto que de ella crecerá. Como buenos jardi-neros, debemos cultivar la bodichita pues éso es lo que transformará la “posibilidad” en
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Capítulo 6: La bodichita
“realización.” Primeramente debemos preparar el terreno con el uso de los cuatro pensamientosinfinitos: (1) la bondad amorosa, (2) la compasión, (3) el gozo, y (4) la ecuanimidad.
 La Bondad Amorosa.
El primer método se basa en desear que todos los seres sintientes alcancenla felicidad y sus causas. Al sentir este deseo y al meditar y rogar para que se cumpla, sentimosun acercamiento a todos los seres sintientes. Pensemos en la persona que más apreciamos yoremos por su felicidad, y apliquemos el mismo deseo con el mismo sentimiento hacia todos losseres sintientes. Con este método de práctica todas las acciones del cuerpo, palabra, y menteformarán un círculo de bondad amorosa y cuando actuemos lo haremos con sinceridad. Al mirar a otros lo haremos con amor, al hablar con otros diremos la verdad, al pensar en otros lesdesearemos la felicidad. Así todas las acciones pueden transformarse en Darma.Para lograr esta condición recordemos que como llevamos tantas vidas en el samsara, no existeun ser en este mundo que en alguna de ellas no haya sido nuestra madre, padre, abuelo, abuela,hijo, pariente o amigo. Recordar ésto diariamente puede ayudarnos a ver a otros seres como parientes o amigos. Cuando tenemos algún conflicto, nuestra reacción instintiva nos hace culpar a fuerzas externas ajenas a nuestro propio control y tratar de cambiarlas. Pero los sentimientosde rabia, rencor, o egoísmo dañan más a quien los siente, con la consecuencia de que este karmanegativo nos trae aún más sufrimiento. Si lo pensamos bien veremos que nuestras propiasreacciones negativas y falta de bondad constituyen los peores obstáculos en tiempos de crisis. Si por el contrario aceptamos esta oportunidad como un modo de cultivar la bondad, los beneficios para nosotros y para otros seres serán incalculables.Un aspecto de la bondad amorosa es dar a los demás, tal como los padres dan a sus hijos.Sabemos que los padres pasan penurias para proteger y favorecer a sus hijos. Dar de esa maneraes admirable, pero además de la generosidad debemos desarrollar la sabiduría necesaria paracomprender la verdadera motivación de nuestras acciones. Es necesario que estudiemos y practi-quemos con sinceridad y no para ganar el respeto de otros; si practicamos el Darma solamente para que nos admiren de nada nos servirá. Debemos actuar sin esperar recompensa, sin expecta-tivas, y sin temor. Con gran sinceridad, del fondo del corazón, deseemos la felicidad para otros.Este es el mejor regalo que podemos darles, no se trata de comprar y regalar objetos caros o degran lujo. Además de beneficiar a otros, el cultivo de la bondad acarrea también el beneficio propio.Existen seres que necesitan especialmente de nuestra bondad: padres, ancianos, enfermos, yviajeros. Además, los animales que no pueden expresar sus sentimientos necesitan nuestro trato bondadoso. No debemos mirarlos en menos o tratarlos con indiferencia sino que demostrarlesmucha consideración. Atisha dijo que actuar con bondad hacia esos seres, acarrea beneficios tangrandes como meditar en la vacuidad.En especial, recibimos mucho mérito al ser bondadosos con los padres que nos cuidaron con granesmero durante la niñez. El causarles dolor o sufrimiento hace acumular mucho karma negativo.Cuando la madre del Buda Shakyamuni renació en el mundo de los dioses, el Buda pasó muchotiempo con ella enseñándole a liberarse del samsara. La única manera de agradecer la bondad delos padres es viviendo el ejemplo del Darma y compartiendo con ellos las enseñanzas. Jóvenes oviejos, sabios o ignorantes, seres infernales o dioses, todos los seres sintientes merecen nuestra bondad. El beneficio de este esfuerzo nos llegará sin duda y es algo que nadie podrá quitarnos.
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Practiquemos la bondad amorosa con todo el corazón, tal como una madre pájaro proteje a sus polluelos, con fe, amor y paciencia.
 La Compasión.
La bondad amorosa nos inspira a desear que todos los seres sintientes obtenganfelicidad y sus causas. La compasión nos inspira a tratar de liberarlos del sufrimiento y de suscausas. La compasión es una mente sin rencor. Si estamos llenos de emociones aflictivas, con-tribuímos sin quererlo a crear causas de sufrimiento y por éso lo experimentamos. Estudiandoestas causas y sus resultados cultivemos el deseo de que todos los seres tan numerosos como elespacio puedan alcanzar la iluminación y la paz verdadera.Para practicar la compasión concentrémosnos en un individuo tal como si fuera nuestro padre,hijo, amigo, o incluso nosotros mismos. Imaginemos un ser en un mundo infernal, un fantasmahambriento, o cualquier otro ser que sufra sin cesar, y poniéndonos en su lugar enviémosle todanuestra compasión. Conocer el dilema de los seres humanos que viven en en la confusión— mintiendo, robando, matando, y creando causas para sufrir en el futuro—nos hará más fácil elcultivo de la compasión. Sintamos compasión por los aminales que nos rodean, caballos, vacas, perros, o gatos, que tampoco quieren sufrimiento, pero no saben como abandonarlo. Tienen lamente nublada por la falta de inteligencia y se encuentran a merced de la persecución de los sereshumanos. Sintamos gran compasión por ellos.Imaginemos a seres que sufren lo indecible y cultivemos el deseo de sacarlos de esa situación.Por ejemplo, imaginemos a un condenado en vísperas de su ejecución o a un animal listo para ser degollado por el carnicero. Al enfrentarse con la muerte todos los seres, ya sean humanos oanimales, tienen los mismos sentimientos. Pensemos en ellos como nuestros padres, hijos, ohermanos. Digamos: “En su lugar, qué estaría yo sintiendo? No hay forma de escapar, nadie me protege, no tengo ningún refugio; no puedo arrancarme ni desaparecer. En unos momentos másmi vida se acabará y yo dejaré este cuerpo tan querido para pasar a otra vida.” Digamos: “Esteser que va a perder la vida fué mi madre en otra vida y es como si fuera mi madre actual, no hayninguna diferencia.” Meditemos con el deseo de no verlo sufrir más y permitámosnos vertir unaslágrimas por él.Se necesita gran fortaleza para meditar de esta manera, por éso Drikung Bhande explica lacompasión como la valentía del pensamiento altruísta. “La suprema compasión es como unamadre cuidando amorosamente a sus hijos; sin preocuparse de sí misma se dedica al cuidado deotros.” Sentir compasión por todos los seres y verlos como nosotros mismos nos sirve para purificar nuestros propios oscurecimientos mentale. La historia de Asanga lo demuestra.Vivía un gran maestro llamado Asanga. Desde pequeño, su madre lo inspiró para que estudiara y practicara el Darma y así Asanga encontró maestros y estudió con perseverancia. Después derecibir el testimonio de Vajrayana se fué a meditar en una cueva lejana con el deseo de ver aMaitreya (el quinto Buda) en persona. Asanga practicaba la meditación, pero nunca logró ver una señal del Buda, ni siquiera en sueños. Después de tres años en la cueva, Asanga desistió desu deseo diciendo: “Quizás no logre verlo jamás” y salió de su retiro.Al salir de la cueva, Asanga vió que el agua cayendo gota a gota había causado un agujero en laroca y pensó: “Cómo puede el agua hacer un hoyo en la roca? Con el paso del tiempo, por supuesto. Si regreso a mi retiro es posible que con el paso del tiempo pueda yo ver a Maitreya.”
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