Capítulo 5: El Refugio
Guardianes del Darma (que protegen al Darma y a los practicantes) los que inculcan estossentimientos en nuestra práctica.Además del proceso de tomar refugio en Las Tres Joyas, existe un método especial llamadoVajrayana que nos permite refugiarnos en el lama, los Yidams y las Dakinis. En este caso ellama es como el Buda que nos proporciona las instrucciones para el estudio y la práctica. ElYidam es como el Darma que uno estudia y practica. La Dakini es la Sanga, que nos otorgaapoyo y nos guía hacia la iluminación. Así vemos que las Dakinis y los Guardianes del Darmaque nos dan refugio son seres que han escapado del samsara y han alcanzado un cierto nivel en elestado bodisatva (llamado bhumi) y han adquirido el título de Poseedores del Ojo de la Sabidu-ría. No debemos por ningún motivo refugiarnos en deidades samsáricas, en espíritus, o en otrotipo de seres. Siempre debemos prepararnos antes de tomar refugio con sentimientos de fe,devoción y confianza. Hay tres tipos de fe: la fe de mente clara, la fe de deseo, y la fe de con-fianza. La fe de mente clara surge cuando nos damos cuenta de que Las Tres Joyas protegen atodos los seres sintientes. Al comprender la magnífica sabiduría del Buda, esta percepción nos proporciona fe de mente clara. La fe de deseo nos hace desear la iluminación con ayuda delestudio y la práctica del Darma. Al comprender el sufrimiento del samsara, deseamos poder escapar de él y alcanzar la iluminación. Reconociendo el valor de la virtud y los defectos de lano virtud, esta percepción nos proporciona fe de deseo.Cuando vislumbramos la posibilidad de la iluminación nos refugiamos en el Buda, en el Darma yen la Sanga, o sea en el único refugio auténtico. Con gran devoción, felices o tristes, sanos oenfermos, vivos o muertos—sin expectativas y con todo el corazón confiamos en la certeza deLas Tres Joyas. La práctica con devoción nos proporciona fe de confianza, que no se basa encreencias ciegas sino más bien en el deseo de liberarse del samsara y de alcanzar la iluminación para beneficiar a los demás.Cuando la mente clara, el deseo, y la confianza se concentran en el Darma, nuestra fe, como la buena semilla, produce el fruto de la iluminación. La práctica sin fe es como la semilla podridaque aunque la plantemos no podrá darnos ni hojas ni flores ni frutos. Sin fe, nada bueno podrádar resultados, por eso es tan importante tener fe en Las Tres Joyas—el Buda, el Darma, y laSanga. La fe es la fuente de todas las virtudes, los pies que nos encaminan por el sendero delDarma, los brazos que van recogiendo joyas y riquezas. Un buen maestro que ha recibido mil bendiciones no podrá obtener ningún benficio si practica sin devoción. Con poca fe se obtienemuy poco. Con fe absoluta en el Buda, el Darma, y la Sanga, se puede practicar el Darma en unnivel absoluto. Sin fe no podremos recibir las enseñanzas apropiadamente. La única razón por la cual Milarepa pudo obtener la iluminación, fué su confianza total en las enseñanzas de sumaestro.Es así que debemos confiar en el Buda y su sabiduría y compasión, tan infinitas como el espacio,abarcando todos los fenómenos del samsara y del nirvana. Buda es como el médico que diag-nostica la enfermedad y sus orígenes, y que explica el sufrimiento y sus causas. Buda fué elúnico que logró purificar todas las oscuridades mentales—grandes y pequeñas—y alcanzar losdos tipos de sabiduría fundamental.Debemos tener fe en el Darma (las enseñanzas del Buda) que nos encaminarán por el senderoespiritual. El Darma abarca todas las escrituras y enseñanzas sobre las causas del sufrimiento y
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