EL RETRATO DE DORIAN GRAY 3
PRÓLOGO
El
Retrato de Dorian Gray
ofrece dos aspectos a nuestraconsideración: el moral y el artístico. El primero ha sido elmás discutido y, probablemente, la causa principal de suenorme difusión. De toda la obra de Wilde, ésta y
Salomé
sonlas más generalmente conocidas. Para el que ha estudiado laobra total del autor, esta preferencia tiene poco de justa, y obedece a razones ajenas al criterio estético. Razones que ellector un poco avisado no tardará en penetrar. La moral delDorian Gray, por lo mismo que tan imprecisa, se ha presta-do a muchas interpretaciones y confusiones, que, desde elmomento de su publicación a la fecha, no han cesado.Cuando, en 1890, el
Lippincott’s Magazine
publicó la no- vela, la reprobación de la crítica inglesa fue casi unánime. Aprovecharon la moral discutible de la obra para atacar y zaherir al autor, cuya creciente celebridad desazonaba ya amuchos. Le acusaron de haber escrito una obra destinada acorromper el honesto sentir del público inglés, y no faltóquien reclamara la intervención del ministerio fiscal, y algu-no, más perspicaz, que se preguntara irónicamente si tal obraalcanzaría nunca una segunda edición.