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Científicos estadounidenses piden una moratoria contralos permisos de explotación minera en las montañas
El grupo ha presentado en la revista
 Science
pruebas científicas de la existencia dedaños permanentes para el medio ambiente y riesgos para la salud de la población.Las zonas más afectadas están en los Estados de Kentucky, Virginia Occidental y suroeste de Virginia.
SINCNorteamérica07.01.2010 20:00
A partir de un análisis de los últimos hallazgos científicos y de datos nuevos, un grupo dereconocidos científicos especializados en el estudio del medio ambiente, ha hecho público en elnúmero que publica hoy la revista
Science
un llamamiento a la Agencia de Protección Ambiental(EPA, por sus siglas en inglés) y al Cuerpo de Ingenieros del Ejército (U. S. Army Corps of Engineers) de EE UU para que se haga una moratoria que bloquee la concesión de permisos paraexplotaciones mineras en cumbres montañosas, pues implican su “desmoronamiento”.Los expertos documentan de forma inequívoca la existencia de impactos ambientales irreversiblesdebidos a este tipo de explotación minera, que además expone a la población de esas zonas a unriesgo para la salud.Los autores, hidrólogos, ecólogos e ingenieros, son científicos de prestigio internacional, entre losque figuran varios miembros de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos (NationalAcademy of Sciences). Sostienen que EE UU debería adoptar un papel de liderazgo global alrespecto, ya que se prevé que durante la próxima década se incremente en gran medida el númerode explotaciones mineras a cielo abierto en muchos países en vías de desarrollo."Las pruebas científicas son contundentes e irrefutables", anuncia la coordinadora del llamamiento,Margaret Palmer, investigadora en el Center for Environmental Science y en el Collage Park de laUniversidad de Maryland (EE UU). "Sus efectos son omnipresentes y muy duraderos, además nohay prueba alguna de que las prácticas destinadas a paliarlos puedan tener éxito a la hora derevertir los daños causados", incide la experta.
La extracción minera con explosivos, un atropello medioambiental
En las explotaciones mineras situadas en áreas cercanas a cumbres montañosas se talan losbosques de altura y se elimina la cubierta fértil del suelo, además de emplear explosivos para hacer añicos las rocas, con el fin de alcanzar el carbón situado bajo ellas. Gran parte de esas rocas setransportan a los valles adyacentes, donde sepultan y borran los cursos de agua.La modalidad de explotación minera de montaña basada en el desmoronamiento de las cumbres yla utilización de los detritus así obtenidos para rellenar valles (MTM/VF por sus siglas en inglés) estáextendida por el este de Kentucky, Virginia Occidental y al suroeste de Virginia.En el informe científico, los autores señalan la grave degradación ambiental que está ocurriendo enlos emplazamientos de las explotaciones y en las tierras situadas aguas abajo. “Este tipo deprácticas destruye grandes extensiones de bosques de hoja caduca y sepulta corrientes de agua depequeño tamaño, elementos que desempeñan papeles esenciales en la salud de todo el sistema decabeceras de cuencas. Los agentes contaminantes, arrastrados por el agua, entran en las
 
corrientes situadas bajo los rellenos y pueden viajar distancias enormes hasta llegar a grandesmasas de agua”, explican.Emily Bernhardt, coautora del llamamiento y científica en la Universidad de Duke (EE UU), lo explicaasí: "Los agentes químicos procedentes de los rellenos de la minería que se vierten a las corrientescontienen una gran diversidad de iones y restos de metales que son tóxicos o dañinos para muchosorganismos, lo que aclara por qué se reduce la biodiversidad por debajo de los rellenos hechos enlos valles".
Contaminación y cáncer 
Los autores proporcionan pruebas de que las actividades emprendidas por la industria extractivapara paliar los daños y recuperar las áreas afectadas no han impedido que los agentescontaminantes viajen aguas abajo.También describen los efectos sobre la salud de las poblaciones humanas locales relacionados conla extracción de carbón a cielo abierto en la región de los Apalaches, entre los que figuran elevadastasas de mortalidad y el número de cánceres de pulmón y enfermedades crónicas cardiovasculares,pulmonares y renales entre las comunidades dedicadas a la minería del carbón."Durante los últimos 30 años, ha crecido en todo el mundo el número de explotaciones mineras acielo abierto y a día de hoy es el principal motor que impulsa el cambio en el uso de la tierra en laregión central de los Apalaches", expone Keith Eshleman, también del Center for EnvironmentalScience de la Universidad de Maryland."Ahora sabemos que la minería a cielo abierto tiene consecuencias fuera de lo común tanto para losecosistemas terrestres como para los acuáticos. A pesar de los recientes intentos por mejorar lasprácticas de recuperación, la enormidad de la escala de la minería en las cumbres montañosashace que no sea realista pensar que sea posible restaurar las áreas verdaderamente o mitigar losdaños con las técnicas disponibles hoy", apunta el científico.Los expertos sostienen que los legisladores no deberían seguir haciendo caso omiso a los estudioscientíficos hechos con rigor. “Se siguen concediendo permisos de explotación a pesar de lamagnitud de las pruebas científicas, que demuestran que los impactos están por todas partes y sonirreversibles, mientras las prácticas para mitigar los daños no pueden compensar las pérdidas. Sitomamos en consideracn los efectos sobre el medio de las explotaciones MTM/VF, encombinación con las pruebas que constatan que las actividades extractivas podrían poner enentredicho la salud de los habitantes de las zonas cercanas a explotaciones extractivas a cieloabierto en la región central de los Apalaches, concluimos que no se deberían conceder permisospara explotaciones MTM/VF, salvo que los métodos nuevos sean objeto de una evaluación yrevisión por parte de otros expertos que demuestre que pueden remediar los problemas originadospor este tipo de prácticas”, afirman en el artículo.“Hoy más que nunca, es necesario tener una perspectiva propia del siglo XXI para satisfacer lasnecesidades energéticas de la nación”, explica Palmer. “No podemos seguir poniendo en riesgo lasalud de las personas y del medio ambiente en nuestra búsqueda interminable en pos de unaenergía barata.Tenemos que ir más allá de rellenar valles con los escombros procedentes de desmoronar lascumbres de las montañas y superar prácticas como almacenar las cenizas volátiles en balsas decontención, para encaminarnos hacia procesos de producción de energía cuyos pilares se asienten

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