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Desenredando El Materialismo Cientifico

Desenredando El Materialismo Cientifico

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Categories:Types, Research, Science
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02/05/2014

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 Asumimos que la objetividad y neutralidad son características inherentes ala Ciencia. Y nos equivocamos. Un somero examen a los paladines del neodarwinismo (teoría moderna de la Evolución) nos demuestra que estono es así.Sagan, Lewontin, Gould y Dawkins nos demuestran a través de susescritos que, para "entender" y "aceptar" la Teoría de la Evolución es primero necesario aceptar una filosofía puramente materialista.
En un ensayo retrospectivo sobre Carl Sagan en New York Review of Books del 9 deenero de 1997, el Profesor de genética de Harvard Richard Lewontin comenta cómoconoció por primera vez a Sagan en un debate público en Arkansas en 1964. Losdos jóvenes científicos habían sido persuadidos por sus colegas mayores de ir aLittle Rock a debatir el lado afirmativo de la pregunta: “RESUELTO, que la teoría dela evolución es tan probada como el hecho de que la tierra gira alrededor del sol”.Su mayor oponente era un profesor de biología de una universidadfundamentalista, con un doctorado en Zoología de la Universidad de Texas.Lewontin no da detalles del debate, excepto para decir que “a pesar de nuestrosargumentos absolutamente convincentes, el público, inexplicablemente, votó por laoposición”.Claro, Lewontin y Sagan atribuyeron el voto al prejuicio del público en favor delcreacionismo. No obstante, la resolución fue enmarcada de manera tal que el ladoafirmativo debía haber perdido incluso si el jurado hubiera estado compuesto porprofesores de filosofía del Ivy League. ¿Cómo se puede “probar” la teoría de laevolución concebiblemente al mismo nivel que “el hecho de que la tierra giraalrededor del sol”? El último es una característica observable de la realidadpresente, mientras que el primero trata principalmente con eventos del pasadolejano que no se repiten. La comparación apropiada sería entre la teoría de laevolución y la teoría aceptada del origen del sistema solar.Si “evolución” se refiere solamente a fenómenos que se observan actualmentecomo la reproducción de los animales domésticos o una variación del pico delpinzón, entonces Lewontin y Sagan habrían ganado el debate sin problema, inclusocon un jurado fundamentalista. La aseveración “Criamos una gran variedad deperros”, la cual descansa en una observación directa, es más fácil de probar que laafirmación de que la tierra gira alrededor del sol, la cual requiere un razonamientosofisticado. Ni siquiera los literalistas bíblicos más estrictos niegan la reproducciónde variedades de perros, la variación del pico en el pinzón y otros ejemplossimilares entre los tipos o clases de animales. Lo que produjo el escepticismofueron las aseveraciones más controversiales de la evolución a gran escala. Puedeque los científicos piensen que tienen buenas razones para creer que losorganismos vivos evolucionan naturalmente de químicos no vivientes, o que losórganos complejos evolucionan por la acumulación de micromutaciones a través deselección natural, pero tener razones no es lo mismo que tener pruebas.He visto personas anteriormente inclinadas a creer cualquier cosa que la “cienciadiga” convertirse en escépticos cuando se dan cuenta que los científicos realmenteparecen pensar que las variaciones en los picos del pinzón o en las mariposas
 
nocturnas, o la mera existencia de los fósiles, prueba todas las grandesaseveraciones de la “evolución”. Es como si los científicos, tan confiados en suscontestaciones, simplemente no entendieran la pregunta.
Sagan y LewontinIr arriba
En su último libro, Carl Sagan describe la teoría de la evolución como la doctrina enque “los seres humanos (y todas las otras especies) han evolucionado lentamentemediante procesos naturales de una sucesión de seres más antiguos sin que senecesitara ninguna intervención divina en el camino”. La alegada ausencia deintervención divina a través de la historia de la vida (el estricto materialismo de lateoría ortodoxa) es la que explica porqué mucha gente, algunos de los cuales sonfundamentalistas bíblicos, piensan que la evolución darwiniana (más allá del nivelmicro) es básicamente la filosofía materialista disfrazada de hecho científico. Almismo Sagan le preocupaba los sondeos de opinión que demostraban que sólocerca de un 10 por ciento de americanos creían en un proceso evolucionistaestrictamente materialista, y, como reconoce la anécdota de Lewontin, algunos delos que dudaban tenían posiciones importantes en las ciencias. Un desacuerdo tanextendido como ése debe descansar en algo más difícil de remediar que la meraignorancia de los hechos.Eventualmente, Lewontin se separó de la compañía de Sagan por desacuerdossobre cómo explicar porqué la teoría de la evolución parece ser tan obviamentecierta para los principales científicos y tan dudosa para la mayoría del público.Sagan le atribuyó la persistencia de dicha incredulidad a la ignorancia y elregatoneo y se propuso curar el problema mediante libros populares, artículos derevista y programas de televisión promoviendo las virtudes de la ciencia generalsobre sus marginados rivales. Lewontin, un marxista cuya sofisticación filosóficaexcede la de Sagan por varios órdenes de magnitud, vio el asunto esencialmentecomo uno de compromiso intelectual básico en lugar de conocimiento de datos.La razón para la oposición a los recuentos científicos de nuestros orígenes, segúnLewontin, no es que las personas ignoren los datos, sino que no han aprendido apensar desde el punto de partida correcto. En sus palabras: “El problema principalno es proveer al público el conocimiento de qué tan lejos estamos de la estrellamás cercana y de qué están hechos los genes... En lugar de ello, el problema eslograr que ellos rechacen las explicaciones irracionales y sobrenaturales del mundo,los demonios que existen sólo en su imaginación, y acepten un aparato social eintelectual, la Ciencia, como la única engendradora de la verdad”. Lo que el públiconecesita aprender es que, le guste o no, “Existimos como seres materiales en unmundo material, cuyos fenómenos son consecuencia de las relaciones materialesentre las entidades materiales”. En una palabra, el público necesita aceptar elmaterialismo, que significa que deben poner a Dios (a quien Lewontin llama “Extraterrestre Supremo”) en el zafacón de la historia, donde pertenecen tales mitos.A pesar que Lewontin quiere que el público acepte la ciencia como la única fuentede la verdad, él admite libremente que la ciencia misma no está libre de lastonteras que Sagan encontraba con frecuencia en la seudociencia. Como ejemplo,él cita tres científicos influyentes quienes son particularmente exitosos escribiendopara el público: E.O. Wilson, Richard Dawkins y Lewis Thomas, cada uno de loscuales ha puesto aseveraciones no confirmadas y declaraciones imprecisas en elmismo centro de las historias que han vendido en el mercado. La Sociobiology y OnHuman Nature de Wilson descansan en la superficie de un pantano tembloroso dedeclaraciones no sostenidas sobre la determinación genética de todo, desde elaltruismo hasta la xenofobia. Las vulgarizaciones de Dawkins del Darwinismohablan de nada en la evolución excepto de una inexorable ascendencia de genesque son selectivamente superiores, mientras que todo el cuerpo de avance técnico
 
en genéticas evolutivas experimentales y teóricas de los últimos cincuenta años seha movido dirigido a enfatizar las fuerzas no selectivas de la evolución. Thomas, envarios ensayos, promovió el éxito de la medicina científica moderna en eliminar lamuerte como una de las enfermedades, mientras que las incuestionablesrecopilaciones estadísticas en mortalidad demuestran que en Europa y América delNorte las enfermedades infecciosas… habían dejado de ser las causas principales dela mortalidad durante las primeras décadas del siglo veinte.Lewontin lamenta que incluso los científicos, frecuentemente, no pueden juzgar laveracidad de declaraciones científicas fuera de sus campos de especialidad, y tienenque dar por cierto la palabra de reconocidas autoridades en la fe. “¿Quién soy yopara creer sobre física cuántica si no Steven Weinberg, o sobre el sistema solar sino Carl Sagan? Lo que me preocupa es que puedan creer lo que Dawkins y Wilsonles digan acerca de la evolución”.
Gould y DawkinsIr arriba
Un principal divulgador científico que aún vive, a quien Lewontin no desacredita, essu colega de Harvard y aliado político Stephen Jay Gould. Sólo para completar lahistoria, sin embargo, parece que los admiradores de Dawkins tienen la misma bajaopinión de Gould como Lewontin tiene de Dawkins o Wilson. Según un ensayo de1994 del New York Review of Books por John Maynard Smith, el decano de los neo-darwinianos británicos, “los biólogos evolucionistas con los cuales he discutido su[Gould] trabajo, tienden a verlo como un hombre cuyas ideas están tanconfundidas que no vale la pena molestarse en verlas, pero que no se le debecriticar públicamente porque por lo menos está de nuestro lado contra loscreacionistas. Todo esto no importaría, si no fuera porque les está dando a losbiólogos un gran retrato falso del estado de la teoría evolucionista”. Lewontin temeque los que no son biólogos no reconocerán que Dawkins está pregonando unaciencia falsa; Maynard Smith teme exactamente lo mismo de Gould.Si expertos eminentes dicen que la evolución según Gould está demasiadoconfundida como para prestarle atención, y otros igual de eminentes dicen que laevolución según Dawkins descansa en aseveraciones que no se sostienen ydeclaraciones falsas, al público difícilmente puede culpársele por sospechar que laevolución a gran escala puede descansar en algo menos impresionante que unhecho sólido e irrecusable. Lewontin confirma esta sospecha explicando porqué “nosotros” (es decir, el tipo de gente que lee el New York Review) rechazamos deplano el punto de vista de aquellos que piensan que ven la mano del Creador en elmundo material: “Tomamos el lado de la ciencia a pesar de la evidente absurdidad de algunos de sustérminos, a pesar de que falló en cumplir muchas de sus promesas extravagantesde salud y vida, a pesar de la tolerancia de la comunidad científica hacia historiasno substanciadas, porque tenemos un compromiso previo, un compromiso con elmaterialismo. No es que los métodos y las instituciones de la ciencia de algunamanera nos obligan a aceptar una explicación material del mundo fenomenológicosino que, al contrario, estamos forzados por nuestro apego previo a las causasmateriales para crear un aparato de investigación y una serie de conceptos queproducen explicaciones materialistas, no importa qué tan en contra vayan de laintuición, ni qué tan místicas sean para los inexpertos. Además, el materialismo esabsoluto, ya que no podemos permitir un “Pie Divino en la puerta”. Lewis Beck, eleminente estudioso del filósofo alemán Emmanuel Kant, solía decir que cualquieraque creyera en Dios podía creer en cualquier cosa. Apelar a una deidadomnipotente es permitir que en cualquier momento pueden quebrantarse lasregularidades de la naturaleza, que los milagros pueden suceder.” 

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