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¿Es posible hablar de Ideología según el posmarxismo?

¿Es posible hablar de Ideología según el posmarxismo?

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De algún modo el concepto de “ideología” en el marxismo estuvo siempre maldito. No sólo por la variedad de sentidos que se le atribuyó (de hecho en la formulación marxiana de la Ideología alemana el concepto opera en más de un sentido); sino también porque, en términos de Balibar, es un concepto sintomático que intenta dar cuenta de los propios límites del marxismo (concepto que Marx no utiliza en el Capital).
De algún modo el concepto de “ideología” en el marxismo estuvo siempre maldito. No sólo por la variedad de sentidos que se le atribuyó (de hecho en la formulación marxiana de la Ideología alemana el concepto opera en más de un sentido); sino también porque, en términos de Balibar, es un concepto sintomático que intenta dar cuenta de los propios límites del marxismo (concepto que Marx no utiliza en el Capital).

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05/11/2014

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¿Es posible hablar de Ideología según el posmarxismo?*
Prof. Garbarino, Maximiliano A. (UNLP-CONICET)
Introducción:De algún modo el concepto de “ideología” en el marxismo estuvo siempre maldito. Nosólo por la variedad de sentidos que se le atribuyó (de hecho en la formulación marxianade la
 Ideología alemana
el concepto opera en más de un sentido); sino también porque,en términos de Balibar, es un concepto sintomático que intenta dar cuenta de los propioslímites del marxismo (concepto que Marx no utiliza en
el Capital 
).Sin embargo, autores inscriptos en lo que podemos denominar como posmarxismo,como Žižek y Laclau, vuelven a reflotarlo. Estos autores parten de reconocer la nulidaddel concepto si partimos de ciertas hipótesis postestructuralistas. Puntualmente alreconocer que no hay una instancia extra discursiva o una verdad autotrasparente yfundamental que contraste con la posible ideología, el concepto se vuelve sumamenteexpansivo (todo es ideológico) y como tal pierde sentido su uso. Sin embargo, desdeuna visión quizás lacaniana, proponen un nuevo uso: todo discurso está siempre yadistorsionado, lo ideológico aparece en sus “cierres”, en el momento imaginario dondese opera la
evidencia de sentido
. Consideran que todo discurso está ya “distorsionado”.Desde esta perspectiva lo ideológico está en los “cierres” que establecen estos discursos,es decir, donde apelan a lo extra discursivo, a los hechos, etc. Lo ideológico no es ladistorsión sino la operación que lo hace figurar como el “verdadero o único” discurso.Según Žižek, seguido en esto por Laclau, se puede ver la crisis de la “ideología” comoresultado de una expansión ilimitada del término. Al comprobarse que el punto extradiscursivo o la “realidad” no tienen lugar más que3 como efecto discursivo se pierdecualquier contraste para la verdad de lo no ideológico. Otra forma de ver esta historia(Laclau, 1990) la plantea Laclau en relación a los conceptos de totalidad y de identidaden sentido esencialista. Ya comprobamos que la totalidad de lo social se nos escapacomo conocimiento (y la teoría de Laclau va a hacer de esto no un problemaepistemológico sino una condición ontológica
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); además, ya dimos por tierra con unateoría esencialista de las identidades (con su apoyo correlativo en la idea de
interés
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Aquí es unificador el concepto de posfundacionalismo propuesto por Marchart. Existe una serie deteóricos de la política –entre los que están Laclau, Žižek, Balibar, Rancière, Lefort…- que entienden queel antagonismo es intrínseco a la sociedad.
1
 
objetivo
). Cómo tal, la positividad fundadora (la economía en el marxismo) y la idea defalsa conciencia declina, es decir, el apoyo básico de la idea de ideología, desaparece.Pero si bien podemos aceptar esta idea de que no existe una totalidad positivamentefundada que de cuenta d e la totalidad, esto no implica una dispersión y proliferaciónalocada de sentidos. Precisamente la idea de hegemonía viene a decir que si bien lasociedad no existe, su otra posibilidad no es el caos, sino el ejercicio constante, precarioy parcial de “cerrar” la sociedad a través de ejercicios hegemónicos.En el plano ideológico se puede decir que precisamente toda identidad social tiende acerrarse sobre si misma, a postularse como una esencia. En consecuencia, como yadecíamos, el ejercicio ideológico se revela en la tendencia discursiva a cerrarse sobre simismo, a darse una identidad plena. Dado que no existe tal cosa, aquí encontramos ladimensión ideológica. Así: “no podemos abandonar enteramente el concepto de falsarepresentación, precisamente porque la misma afirmación de que la identidad y lahomogeneidad de los agentes sociales es una ilusión no puede formularse sin introducir el supuesto de una representación falsa” (Laclau, 1990:106)El lugar específico donde encontraríamos entonces esta dimensión ideológica tiene quever con los significantes nodales. En una cadena de significantes se erigen algunoscomo nodales, los cuales de algún modo condensan la serie de los significantes, lacadena misma. Estos significantes encarnan así la dimensn de totalidad ouniversalidad tan necesaria como imposible. A su vez, este significante estendencialmente vao, dado que el cacter con el que condensa a los dessignificantes no s es conceptual, no es una abstracción de lo que todos tienen en común.Su carácter es el de nombre, el nombre de esta plenitud ausente. En el resto del trabajotrataremos de ver en este concepto algunas consecuencias que nos parecen destacablesasí como parte del debate que Žižek y Laclau vienen manteniendo, para tratar de ver algunos puntos en común y algunos enigmas de algo así como una noción posmarxistade ideología.Recordemos que el significante amo es el punto donde aparece el universo reconciliadoconsigo mismo. En términos de Laclau, sería el punto de la universalidad plena ytransparente, o de otra manera, la plenitud ausente. Así analiza por ejemplo elsignificante “socialismo”, paradigma utilizado por Žižek (1992). Actualmente elnombre “democracia” es que ha tomado su lugar como paradigma. Pero, más allá deesta contingencia histórica, es cierto que su función es la de suturar el discurso. Así, se2
 
 puede decir que tal o cual medida política es buena porque es
democrática
 por ejemplo:“democracia” sería un posible predicado de cierre. Un mote evidente, en su significadoy en su valor. Está claro que es “ser democrático” (muchas cosas, infinidad, unaexageración de sentido) pero está más claro lo que vale: vale por el absoluto. Cierra ladiscusión. Ergo, no preguntamos más allá de la democracia. Esto claro, es como juegala idea de significante vacío, como opera: pero en realidad el significante amo no es elque más significa, sino que es el significante puro
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. Vale por su función de articulador.Representa esa plenitud inalcanzable, utópica.Es interesante el análisis de Balibar (1995) al respecto –él habla de nombre maestro-quien nos muestra que este es precisamente le lugar de la verdad. Es el lugar donde eldiscurso se detiene y hace aparecer lo otro del discurso, aquello que le da el carácter deverdadero. Así que precisamente el punto de sutura, el punto donde aparece la plenitudes el punto donde aflora la verdad. El último –o primer- dador de sentido.El debate sobre la posibilidad de plenitud.Si bien los autores coinciden en gran medida sobre el funcionamiento de estesignificante vacío o amo, también es cierto que difieren en las consecuencias políticas.Para Laclau, es claro que toda apelacn a una universalidad transparente escuestionable. Uno de sus ejemplos predilectos es el de la conocida fórmula marxiana(trabajada por Lukàcs) que habla de la clase trabajadora como clase universal, como finde toda parcialidad, clase que de echo es universal en su
 forma
y como tal representa loque es, sin cabida para una distancia entre su ser y lo que pretende ser. A diferencia de – en términos de Marx- una revolución política donde precisamente una parte se hace pasar por el todo, en una revolución social (es decir proletaria) no hay distancia entre louniversal y el particular que lo encarna: los trabajadores. Así, la idea de revolución pierde fuerza ontológica en Laclau (no óntica, dado que podemos decir que haymovimientos de mayor alcance que otros, etc., donde claramente el populismo se anotacomo candidato a reemplazar la idea de movimiento revolucionario).Sin embargo, aunque ambos parezcan coincidir en el juego que tiene el significante amoen la política, Žižek historiza esta idea. En más de un escrito ironiza sobre la plenitud
2
En este punto hay una diferencia quizás salvable: para Žižek el significante amo es puro significante, unagujero en el Ser. Para Laclau nunca está totalmente vacío porque guarda algo de su particularidad peromás importante, porque está evocando esta plenitud.
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