Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Look up keyword
Like this
10Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Soledad: Común

Soledad: Común

Ratings: (0)|Views: 432|Likes:
Published by nico2008

More info:

Published by: nico2008 on Feb 05, 2010
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

07/24/2013

pdf

text

original

 
Soledad: Común
Intervención en Valencia y respuesta indirecta a Paulo Siquiera a su “Lettre a Jorge Alemán”aparecido en Le Journal des Journées núm. 52.
Lacan no puede ser más contundente
. En el seminario “Aún”, una vez establecida laimposibilidad lógica de la relación sexual, afirma que lo único que sí “se escribe” enaquél que habla es la Soledad. Tal vez por eso en su día manifestó que no le faltabanmotivos para la risa y sí con quienes compartirla. Cierto es, que la propuesta de hablar de la soledad del analista llega en una encrucijada especial. Hace poco, he publicadoen Argentina un librito titulado “Para una izquierda lacaniana...”, aunque de entradahago la salvedad, y así lo indican los puntos suspensivos del título, de que se trata deuna conjetura que no intenta fundar ningún punto de identificación en su consistencia,que no hay escuela, ni institución, ni sujeto, ni siquiera Jorge Alemán que en principio pueda pertenecer a algo que se llama la “izquierda lacaniana”. Sin embargo, las palabras izquierda y lacaniana no están hechas para ir juntas, pues proceden decampos que guardan entre sí una distancia insalvable, seguramente por esto laexpresión inevitablemente promueve distinto tipo de malentendidos los cuales tal vez ahora alcancen una mayor intensidad, cuando intente vincular la palabra Soledad conla palabra Izquierda. Para aún subrayar más el carácter conjetural de la expresiónizquierda lacaniana, tal vez convenga tener en cuenta que su antecedente, como lo supoindicar mi amigo Freda en Buenos Aires, y luego Javier Garmendia en Madrid, es milibro de poemas “No Saber”. La soledad de la izquierda lacaniana, esa sería laexpresión más apropiada a las suspicacias que la misma puede suscitar. Una que yame han presentado es la siguiente: que llamo a la construcción de la izquierdalacaniana o que soy “progresista”, palabra que nunca despertó mi simpatía. Pero si en ningún momento he deseado fundar algún agrupamiento o corriente, ni he pretendido ignorar todo aquello que en la enseñanza de Lacan le hace obstáculo a losespejismos y a las promesas de la izquierda, en cambio sí he tratado de proponer unanueva puntuación, una disponibilidad y apertura que juegue alternativamente endistintos sentidos. Por un lado que violente las posiciones teóricas habituales de laizquierda desestabilizando su semántica aún dominada por el progresismo, la utopía yla revolución. Por otro, he intentado abrir una interrogación desde y hacia el discursoanalítico y su experiencia con lo Real sobre la experiencia de lo Común, de lo que hayen común como algo previo y anterior a todas las diferencias generadas por lastradiciones y las identidades culturales. En otros términos, he intentado radicalizar una pregunta: qué es ser de izquierda si se aceptan razones tales como que la división del  sujeto es incurable, que el plus de goce no es cancelable históricamente por ningunadialéctica de superación, que la labor de repetición de la pulsión de muerte horada losespejismos de progreso de cualquier civilización, que la política y el discurso del Amomantienen la voluntad de que la cosa marche, que la Revolución es el retorno de lomismo al mismo lugar y, a veces con consecuencias más mortíferas, que la singularidad del goce y el deseo no es subsumible en el “para todos lo mismo” de lacosa política. Podría seguir sumando razones, desde distintos lugares de la obra de Freud, la enseñanza de Lacan y la orientación de Miller, que de manera rotunda nosmuestran cómo los llamados fundamentos de la izquierda quedan perforados en su suelo ontológico más seguro cuando se confrontan a la lógica del discurso analítico.
 
 Además, tal vez son precisamente este tipo de razones las que han provocado quemuchos lacanianos se hayan apartado de los caminos trazados históricamente por laizquierda.Si esto es así, ¿por qué he preferido la fórmula izquierda lacaniana que vuelve ainterrogarse por lo Común, en vez de permanecer en la indagación de la soledad del analista en cualquiera de sus ángulos habituales. La primera razón personal es que sigo siendo de izquierda, y extrañamente no a pesar de la enseñanza de Lacan, sino por la enseñanza de Lacan. No afirmo que los caminos de esa enseñanza conduzcannecesariamente a una posición de izquierda. De hecho, veo a muchos colegas que conlos argumentos lacanianos han sabido construir una sabiduría escéptica en materia política o un conservadurismo lúcido, o una lectura irónica y en diagonal. Escucho,respeto y aprendo mucho de ello, pero mi posición es que se puede con la enseñanza de Lacan, y éste ha sido mi propósito a partir de los trabajos iniciados junto a Sergio Larriera en Lacan: Heidegger.
-
 Primero, dar cuenta de la derrota de la izquierda a escala mundial a partir delos setenta, indagarla en la fantasmática que la dominaba, incluso, después deque la derrota se hubiera consumado.
-
Segundo, ofrecer al marxismo un lugar para hacer su duelo obviamente,considero que ese lugar es la enseñanza de Lacan, teniendo en cuenta que endonde verdaderamente se hace el duelo, es fuera del hogar y que ése hogar sólo puede ser la única teoría materialista del siglo XXI que sigue proponiéndose pensar una práctica que opere sobre lo real imposible.
-
Tercero, estos propósitos se sostienen sin ningún fundamento, Lacan no puede ser un nuevo fundamento para la izquierda, es su “desfundamentación”, lademostración de que sólo la causa ausente es realmente operativa, por lo tanto se trata de una apuesta sin Otro y sin garantías. No obstante, es una apuestaque considera que el capitalismo, a pesar de su movimiento circular y sin corte,aunque no se pueda deducir el lugar de su salida, a pesar de que no se puedanombrar el ámbito en donde dicha salida se pueda realizar, a pesar incluso deque no dispone del nombre de aquello que viene después, a pesar de que noexiste ningún punto en el que se pueda designar en qué consiste una luchaanticapitalista, sin embargo el capitalismo no es una realidad eterna, necesaria,cuasi natural, donde la condición humana se realiza en su último escalón. Por el contrario, se trata una vez más de afirmar su carácter contingente y por lotanto, el advenimiento siempre posible de otra manera de “ser con los otros”distinta a como se la conoce en el capitalismo.
-
 Por último, me gustaría recordar que ser de izquierda es considerar que laexplotación de la fuerza de trabajo realizada en la forma de la mercancía es uninsulto a la “Diferencia Absoluta”. Una cosa es aceptar la inquietantehomología entre el plus de gozar y la plusvalía, homología que en su extremonos lleva a pensar la posibilidad de que “el sujeto es siempre feliz”, y otra esaceptar la explotación como si en sí misma fuera un rasgo más de la condiciónhumana necesaria y eterna, y en la actualidad a un paso de ser “fundamentada” por alguna disposición cerebral. La jerarquía del mercado noes la diferencia sino su tergiversación numérica y equivalencial. Por todo esto hablar de la soledad en esta ocasión sirve para recordar que si bien el discurso del Amo, ese discurso donde todos tienen que marchar al mismo paso, no
 
alumbra mucho sobre la singularidad del sujeto, en cambio el sujeto en la radical  soledad del sinthoma en la cura, sí puede inventar otra manera de leer e interpretar el “para todos” que sostiene el mundo. Y a esto mismo, lo considero un hecho político enel sentido más radical del término.¿Qué es lo Común?, si el punto de partida no es el “para todos” que marcha hacia un punto ideal, un punto final, utópico sin fracturas ni antagonismos, un orden de la sociedad reconciliada consigo misma, como lo ha creído históricamente la izquierda.¿Qué es lo Común?, si se lo entiende como aquello que brota de la no relación sexual,lo Común surgiendo de la soledad sinthomática en relación al inconsciente, sindialéctica ni superación alguna. O dicho de otro modo, lo Común como el verdaderotérmino donde la Diferencia Absoluta, o el “amor sin límites” fuera de la Ley pueden jugar su partida. Desde esta pendiente, los nombres de lo Común surgen del “No Hay”; no hay relación sexual, no hay metalenguaje, no hay Otro del Otro. A su vez, estos tres “No Hay”indican que una determinada civilización, la capitalista en este caso, no se sostiene sólo por una opresión violenta y exterior sino por la complicidad constitutiva del sujetoen su respuesta fantasmática e ideológica a los distintos “No Hay”. Agregaría que laideología es el fantasma fuera de la experiencia analítica. La vida social está dominada por la respuesta fantasmática a estos tres “No Hay” que tienen en común los seres parlantes. Propongo pensar lo Común desde la lógica del “No Hay” para inaugurauna nueva posibilidad acerca del enigmático “ser con los otros” que en su díaabandonó Heidegger reemplazándolo por la confusa expresión Pueblo, expresiónromántica que pretende siempre presentarse como una identidad fija y estable. Encierto modo, el propio Marx tampoco quiso pensar lo Común ya que daba por supuestode entrada que había comunidad. Es en la enseñanza de Lacan, a partir de la soledad  sinthomática como aquello que se escribe frente a la no relación, que tenemos laoportunidad de entender lo Común en un nueva perspectiva. Lo Común, sin fundamentoidentitario, distinto de las propiedades homogeneizantes del capitalismo, anterior atoda división del trabajo o jerarquía burguesa, irreductible a todo cálculo utilitario delos semblantes. Pero plantear a lo Común en estos nuevos términos exige algunas precisiones:
a.
Si Freud ha visto siempre a la “psicología de las masas” como un prolegómenodel totalitarismo, en cambio en Lacan existen serias razones para aislar una perspectiva de lo Común que se pueda diferenciar del “para todos” capitalistao totalitario. Un estar juntos, un ser con los otros en un proyecto sin garantías,donde lo Común no está dado de antemano sino que es la contingencia que se puede encontrar en el arte, en el amor, en la amistad y en el ordenespecíficamente político, done la experiencia analítica es el “estudio” de lacontingencia en la propia vida. Pero para esto hay que admitir, que la únicaconstancia material de esa matriz de lo Común con la que han tenido que ver los seres parlantes, es el encuentro real con Lalengua. No hay otra matriz de loComún que dicho encuentro, que dicho evento. Antes de que se instalen lasdiferencias entre los que enseñan y los que aprenden, entre los que trabajan ylos que mandan, antes de que se aprenda la gramática y se ingrese a las buenaso malas escuelas. El solitario encuentro con lo real de Lalengua, el primer traumatismo es paradójicamente el único punto que demuestra la existencia delo Común como aquello diferente al “para todos” homogeneizante de la

Activity (10)

You've already reviewed this. Edit your review.
1 hundred reads
1 thousand reads
Paloma Ruiz liked this
Martín Paladino liked this
dalila544 liked this
Andres Martinez liked this
nico2008 liked this
culois liked this
nico2008 liked this
luchohr liked this

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->