La Nueva Era Cap. 2
En febrero de 2003 el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso del Vaticanopublicó un informe, el primero sobre el fenómeno de la «New Age» (Nueva Era),titulado «Jesucristo portador de agua viva…», y pronto enviará a las ConferenciasEpiscopales un segundo, continuación de aquél y que se llamará «Reflexión pastoralsobre la Nueva Era» fruto de la Consulta Internacional que tuvo lugar en la SantaSede, en el mes de junio de 2004, y de la cual participé junto a otros 21especialistas de otros países y miembros de la Curia Romana.Aunque mucho se ha escrito en los años noventa acerca de la Nueva Era, y aun elVaticano haya publicado su propia reflexión, debemos tener en cuenta que la NuevaEra asume en América Latina y en el Uruguay rasgos, expresiones, y énfasisparticulares respecto de su manifestación europea y norteamericana, que es precisoconocer.La propagación, en las librerías y supermercados, de inelegantes anaquelesexhibiendo volúmenes de autoayuda, esoterismo, secretos espirituales, magia, reiki, gurús orientales, astrología, terapias sanadoras, «Insight», técnicasadivinatorias, ángeles, y un sinfín de temas exóticos directa o indirectamenteligados a lo religioso, es una constatación para cualquiera de nosotros. Este«boom» literario no es más que la punta de un iceberg cuyo cuerpo mayor sehunde en aguas más profundas y veladas.
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El que no quiere razonar es un fanático; el que no sabe razonar es unnecio;el que no se atreve a razonar es un esclavo.- William Drumond
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Un fanático es alguien que no puede cambiar de mentalidad y no quierecambiar de tema. - Winston ChurchillCreo que en la Nueva era hay de los dos tipos los que no razonan,los que noquieren razonar y los fanáticos.En el poema de C. P. Cavafy «Esperando a los bárbaros», el emperador y el pueblo,reunidos en la plaza pública, esperan la llegada de los bárbaros. Los legisladoreshan abandonado el Senado, porque los bárbaros tendrán que legislar cuandolleguen. Los oradores no han preparado ningún discurso, porque los bárbaros noaprecian la fluidez ni la finura de expresión. Pero de repente la multitud se quedaseria y descorazonada; las calles se vacían rápidamente. Han llegado noticias de lafrontera: los bárbaros no vienen; se han acabado los bárbaros.
«Y ahora, sin los bárbaros, ¿qué va a ser de nosotros?». Pregunta el poeta. «Después detodo, habrían sido una solución. »
Siempre hemos apelado como excusa de nuestra perenne apatía a esos «otros»seres misteriosos y avasalladores, de quien todo depende. Hemos dejado que losbárbaros, el establishment, la muerte, los impuestos, los intereses, losformalismos, las máquinas, conformasen nuestro destino. Pero algo le está pasandoúltimamente a la gente. Un cambio de mente, que está quebrando por diferentescaminos, de un modo a la vez sutil y dramático, los viejos axiomas políticos y degobierno. Está cambiando de sentido el flujo del poder entre las personas: entrepadres e hijos, hombres y mujeres, médicos y pacientes, patrones y empleados,«expertos» y profanos.Decía Tocqueville que
«en un mundo nuevo es indispensable una nueva ciencia política».
La Conspiración de Acuario entiende que también lo inverso es verdadero:
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