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2.
Y como el hombre es un ser viviente compuesto de alma y cuerpo, así esnecesario y conveniente que exista en virtud de tales dos elementos; y puestoque del uno y del otro, de los dos, emanan las caídas, la pureza del cuerpoestá en abstenerse y rehuir toda cosa inverecunda y toda acción injusta, y lapureza del alma está en conservar intacta la fe en Dios, sin agregar ni quitarnada de ella. Porque la piedad se empaña y pierde su candor cuando secontamina con la impureza del cuerpo; se rompe, se mancha y se desintegracuando el error entra en el alma; se mantendrá en su belleza y en su justaproporción cuando la verdad habita constantemente en el alma y la santidaden el cuerpo. Pero ¿para qué sirve conocer la verdad de palabra si se profanael cuerpo y se realizan acciones degradantes? ¿De qué sirve la santidad delcuerpo si la verdad no anida en el alma? Ambos, pues, se alegran de estar juntos, están aliados y luchan mano a mano para llevar al hombre a lapresencia de Dios. Por esto dice el Espíritu Santo por medio de David:
Dichoso el hombre que no ha caminado en el consejo de los impíos
(Sal 1,1),es decir, en el consejo de los pueblos que no conocen a Dios; de hecho,
impíos
son aquellos que no veneran a Aquél que es, por naturaleza, Dios. Deahí que el Verbo dice a Moisés:
Yo soy el que soy
(Ex 3,14). De esta forma losque no veneran a Aquél que verdaderamente es, son impíos.
El que no se ha parado en el camino de los pecadores
(Sal 1,1). Y son
pecadores
los queposeen el conocimiento de Dios y no guardan sus mandamientos, es decir,los que le desprecian.
Que tampoco se sienta en la cátedra de los cínicos
(Sal1,1).
Cínicos
son los que con doctrinas falsas y perversas no sólo secorrompen a sí mismos sino también a los demás. La
cátedra
de hecho es elsímbolo de la escuela. Así son los herejes:
se sientan en la cátedra de loscínicos
y corrompen a los que toman el veneno de sus doctrinas.
La Regla de la fe: fundamento de la verdad y de la salvación
3.
Así pues, por temor a cosa semejante, nosotros debemos mantenerinalterada la Regla de la fe, y cumplir los mandamientos de Dios creyendo enÉl, temiéndole como a Señor y amándole como a Padre. Por lo tanto, uncomportamiento de este estilo es una conquista de la fe, pues, como diceIsaías:
Si no creéis no comprenderéis
(Is 7,9); la fe nos es concedida por la verdad, pues la fe se fundamenta en la verdad. De hecho nosotros creemos loque realmente es y como es; y creyendo lo que realmente es y como siemprees, mantendremos firme nuestra adhesión. Ahora bien, puesto que la fe