El reconocimiento de que el pueblo es el titular del poder, de la soberanía, ha sidoesquivo en nuestra larga cadena de Constituciones.En 1999, una Constitución venezolana reconoce explícitamente, en su artículo 5, que“la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo” y que, “los órganos del Estadoemanan de la soberanía popular y a ella están sometidos”.Pero, por supuesto, en el propio artículo en el que estos preceptos están contenidos, seestablece que el ejercicio directo de esa soberanía la ejerce el pueblo “en la formaprevista en esta Constitución…”, es decir, que en buena parte del resto de suarticulado, se pasa a tomar parte del poder del pueblo para darlo a los órganos delEstado, a la administración pública, a los funcionarios públicos.
Ni acercar ni transferir... ¡RECONOCER!
En nuestra Constitución actual se observan las tendencias que se niegan a reconocer la soberanía absoluta del pueblo venezolano.En el artículo 158 vigente, se establece que la descentralización, como políticanacional, “debe profundizar la democracia,
acercando el poder a la población…
”He allí, de manera explícita, la visión, y lo que es peor, el reconocimiento, de que
elpoder está en otra parte y no en el pueblo
… y que para profundizar la democracia
habría que acercarlo a él
.Es la visión de que el titular del poder es el Estado y que lo ejercen los órganos delEstado, la administración pública, los funcionarios públicos.Pero es el caso, que el proyecto de reforma del mismo artículo 158, plantea que “ElEstado promoverá como política nacional, la participación protagónica del pueblo,
transfiriéndole poder
…”. Es solo otra manera de expresar la misma premisaequivocada.A nuestro modo de ver, no se trata de acercar, ni de transferir… se trata de
¡RECONOCER!
Cambiar el enfoque
Reconocer que el titular del poder es el pueblo
, en ese artículo 158,
cambia toda laperspectiva desde la cual se debe ver la reforma constitucional. Pone las cosas en sulugar.
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