fondo, para que pueden ser leídos con comodidad. En este caso, hay que tener cuidadocon no abusar de estos colores "fuertes", destinándolos solamente a pequeñas zonasespeciales, ya que recargan en exceso la vista, sobre todo el amarillo.Para las zonas de segundo orden podemos usar colores menos saturados, secundarios oterciarios, siendo una buena opción aquellos presentes en la naturaleza, ya que son másnaturales y mejor aceptados por los espectadores. Por último, las zonas menosimportantes podemos no colorearlas o hacerlo muy sutilmente, para que no atraigan enexceso la mirada.Esta variación cromática no es única, ya que se puede usar cualquier juego de coloresque consiga establecer una jerarquía visual adecuada.También podemos recurrir a la hora de establecer rangos de importancia visual a loscontrastes. Si situamos cercanas o superpuestas dos zonas de colores complementarios oque contrasten mucho, la importancia de ambas en la composición se refuerza, sobretodo si las zonas de contraste no son muchas.
Jerarquía visual por contrastes de colores (azul, naranja y blanco)
Por el contrario, si las zonas son de colores análogos, pertenecientes a una misma gama,la importancia de ambos se disminuye, aunque sean colores vivos, ya que se distinguiráuna zona de atracción, pero sus elementos aparecerán difuminados, poco relevantes.En cuanto a los elementos textuales, a los que también son aplicables los métodos decolor y contraste, podemos establecer una jerarquía en ellos mediante los tamañosrelativos de los mismos. Los títulos de página, los cabeceros o los titulares de unanoticia o apartado pueden ser destacados aumentando su tamaño según su importanciaen la composición o página web. Este método es siempre aconsejable, ya que organizade forma lógica el contenido textual y rompe la monotonía intrínseca de los textos.