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Ataques y Agresiones Contra La Vida Humana

Ataques y Agresiones Contra La Vida Humana

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Capítulo 6
Ataques y agresionescontra la vida humana
Cuando se mira hacia atrás, no se puede menos de constatar que el siglo pasado ha sido una época de ataquesmasivos contra la vida, de guerras continuas e interminables, de hecatombes, de destrucción permanente devidas humanas. A pesar de los grandes progresos, lavida sigue estando amenazada. También sobre ella secierne la crisis cultural y moral de nuestra época, oscureciendo o negando, a veces, su valor fundamental.Siempre ha estado amenazada la vida humana por laviolencia y la muerte causada violentamente. Hoy no sólodisminuyen estas amenazas, sino que adquieren dimensiones alarmantes al ser incluso programadas de manera científica y sistemática. A veces, la muerte provocada violentamente llega a considerarse como expresiónde progreso y civilización.Persisten las antiguas amenazas, fruto del odio, la violencia o intereses contrapuestos (homicidios, guerras,matanzas), agravadas actualmente por la desidia e in-solidaridad humana. La violencia ejercida contra millones de seres humanos que malviven y mueren de hambre, el comercio escandaloso de armas que siguevigente a pesar de tantas denuncias, el desajuste de losdesequilibrios ecológicos, la difusión de la droga, losaccidentes de tráfico, los atentados terroristas, causanverdaderos estragos en la humanidad. Desde su fase inicial hasta los momentos terminales, sufre la vida huma-
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Eugenio ALBURQUEQUE 
na la incomprensible agresión de los mismos seres hu manos.
Hoy reviste caracteres nuevos el acoso a la vidanaciente y terminal. En la conciencia colectiva tiendena perder el sentido de delito para asumir el de derecho.Por ello, nos detenemos en este capítulo, de manera
par ticular, en ¡a reflexión en torno al aborto y la eutanasia,
dos cuestiones sobre las que actualmente está abiertoun amplio debate social.
Realidad social del aborto
El aborto ha existido siempre. No es un problema nuevo en el mundo. Sin embargo, a lo largo del siglo XX adquiere una enorme amplitud y actualidad. Quizá la mayor preocupación sea el cambio de mentalidad que seha verificado en amplios sectores sociales. Las actitudesy las legislaciones han experimentado un rápido crecimiento en su aceptación.El debate sobre el aborto aparece una y otra vez en lavida social.Quizá ninguna otra cuestión ha provocado tanto enfrentamiento y controversia. La confrontación entrequienes se oponen al aborto y quienes lo defienden, llega incluso a la violencia. No siempre es un debate limpio y sólido; con frecuencia se convierte en polémica sesgada, con lenguajes ambiguos y manipuladores. No esun debate fácil porque se trata de un fenómeno muycomplejo que afecta a valores humanos primordiales y enel que entran también en juego muchos factores: científicos, sociales, jurídicos, políticos, éticos.A pesar de los datos científicos que afirman la existencia .de la vida humana desde el momento de la fecundación, y de las llamadas de atención sobre la protección y respeto que merece desde ese momento, crecehoy la realidad del aborto y una mentalidad favorable asu práctica. Hubo un tiempo en que el aborto constituía
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HABLAMOS DE CAMBIO SOCIAL, ¿CAMBIO MORAL?
el último recurso de matrimonios agobiados, sin mediosmateriales. Esta perspectiva ha desaparecido. Hoy lapráctica del aborto está estrechamente ligada al actualcontexto socio-económico, a la sociedad del bienestarque se orienta por criterios de consumo y de eficacia ypierde la sensibilidad por los valores morales. Se ha llegado a estimar que actualmente los abortos alcanzan el30% de los nacidos en los países donde está legalizado, y el 20% donde no lo está. Este alto porcentaje llevaa calificar a la sociedad actual como una «sociedadabortista».Pero al hablar de la sociología del aborto hay que advertir la dificultad de poder dar cifras fiables. Incluso lascifras oficiales, han de tomarse con reserva. Por una parte, los indicadores que facilitan los distintos países sonheterogéneos; por otra, en los países en que el abortoprovocado está legalizado sólo en determinados supuestos, sucede con frecuencia que los abortos realizadospor médicos complacientes no quedan registrados. Además, hay que añadir la fuerte resistencia de muchasmujeres a comunicarlo.De todos modos, su magnitud es muy grande. Ya hacealgunos años la OMS avanzaba la cifra, difícilmente ve-rificable, de hasta cuarenta millones de abortos al año,realizados en todo el mundo. Sólo en España, la tasa deabortos respecto a los nacidos se sitúa alrededor del12%. Este número creciente de abortos representa unode los síntomas más claros de la ruptura del mundo actual con la moralidad anterior. Es el símbolo de la quiebra de unas concepciones morales y religiosas que nohan sido sustituidas por nada. Resulta significativo queel crecimiento cuantitativo de abortos lleve consigo también la formación de una mentalidad abortista. Los estudios recientes sobre la población española arrojan datos preocupantes. Si en 1981 el clima de opinión enEspaña era mucho menos favorable a la despenalización81
 
Eugenio ALBURQUEQUE 
del aborto que en los demás países de la ComunidadEuropea, desde 1990 los datos indican que las posiciones de los españoles van convergiendo también en estocon las europeas. Hoy predominan claramente las actitudes abortistas.
Una legislación permisivaA
lo largo del siglo XX y especialmente en los últimostreinta años, el aborto provocado ha sido despenalizado o legalizado con más o menos condiciones y requisitos en gran parte del mundo. Hasta el año 1967 era ilegal prácticamente en todas partes (a excepción deSuecia y Dinamarca). Hoy una legislación permisiva seextiende por casi todos los países, incluso bajo la bandera del progreso, instaurándose una incoherencia profunda en las mismas Constituciones de los Estados de- mocráticos. Proclaman que «todos tienen derecho a lavida» y, al mismo tiempo, restringen y conculcan arbitrariamente tal derecho.Para instaurar legalmente el aborto se han seguidodos líneas: la de las «indicaciones» y la del período degestación. Las legislaciones que siguen la primera, lodespenalizan en función de que se den en quienes losolicitan determinadas indicaciones que, generalmente,se agrupan en cuatro tipos: médica (por motivos de salud), eugenésica (por malformaciones en el feto), ética(por casos de violación) y socioeconómica (por distintosmotivos sociales y económicos). Es posible siempre unamplio margen de variación, según se admitan unas uotras indicaciones. En cambio, las que siguen la segunda pauta, constituyen el ordenamiento jurídico sobre elaborto, teniendo en cuenta el tiempo del embarazo. Esdespenalizado o legalizado dependiendo del número delas semanas de gestación. En la práctica, se comienza
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HABLAMOS DE CAMBIO SOCIAL, ¿CAMBIO MORAL?
legislando según la línea de las indicaciones para llegar después a la de plazos, tendiendo a provocar losabortos en semanas tempranas del embarazo.En España, la conocida vulgarmente como «ley delaborto» fue aprobada por el Senado el 30 de noviembrede 1983. Dicha ley despenaliza el aborto en tres supuestos: si es necesario para evitar un grave peligro para lavida o salud física o psíquica de la embarazada, si elembarazo ha sido consecuencia de un hecho constitutivo del delito de violación, si se presume que el feto vaa nacer con graves taras físicas o psíquicas. Ante el recurso de inconstitucionalidad, la ley pasa al TribunalConstitucional que dicta sentencia el 11 de abril de1985. Teniendo en cuenta este fallo, la ley vuelve de nuevo al Congreso de Diputados y al Senado, para ser aprobada definitivamente y publicada en el BOE el 12 de julio de 1985.Posteriormente han existido varios intentos de reforma de esta ley para ampliar el aborto provocado, bien através de un nuevo supuesto socioeconómico, bien porla adopción del sistema de plazos, pidiendo su implantación legal dentro de las doce primeras semanas deembarazo. Estos intentos no han prosperado, rechazando el Parlamento dichos proyectos. Sin embargo, se haadmitido la comercialización de la pildora abortiva RU-486 (1997) y de la popularmente conocida como «pildora del día después» (2000).La pildora abortiva RU-486 fue aprobada por unanimidad en noviembre de 1997 por la Comisión de Sanidad del Congreso. En este acuerdo se instaba al Gobierno a iniciar los trámites para su comercialización. Desdefebrero del año 2000, el fármaco se distribuye a todoslos hospitales que lo solicitan y está financiado por laSeguridad Social. La pildora es eficaz hasta la séptimasemana de gestación. Es decir, supone una alternativaal aborto quirúrgico en embarazos de hasta 49 días. Le-
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