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Sobre Monólogos de Shak.

Sobre Monólogos de Shak.

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SobreSobreSobreSobreMonólogosMonólogosMonólogosMonólogosDeDeDeDeShakespeareShakespeareShakespeareShakespeare
Jose PadillaJose PadillaJose PadillaJose Padilla
HERMIONE.
Cuento de Invierno.
Aun en guerra un crimen es un crimen, un asesino es un asesino. Los primeros ataquesse produjeron hace no tanto. Tácticas de batalla perfectamente estudiadas. Sólorealizables con la saña que produce el odio.
(Pausa.)
Cuando sobrevives aquí teacostumbras a no valorar demasiado nada. El tiempo no tiene mayor importancia, sóloes la diferencia que te separa de la muerte. Las lágrimas son inútiles, lloramos todo loque pudimos. Pero los ojos se nos secaron. Si llueve, hace frío, sol o nieva ni siquiera tedas cuenta. Todo consiste en una espera para nada. De vez en cuando se nos entrega uncostal de huesos que, supuestamente, pertenece a alguien cercano. Al principio creíamosen esa posibilidad, más tarde esos restos se convirtieron en una excusa barata paradepositar el dolor. Terminamos rechazándolos.
(Pausa.)
La desdicha aquí es mayor quela de un drama concebido para emocionar al público. Y sin embargo, cada vez sentimosmenos. Sólo la culpa puede mover a alguien en algún momento. La rabia de no haber impedido la muerte de una hija, por ejemplo. El dolor convierte a esas personas enespantajos de sí mismos.
(Pausa.)
Un suéter azul, un pantalón marrón, una diademaverde, una pulsera dorada, unos pendientes con forma de hoja, un reloj, una bata detrabajo. Si tienes suerte, quizás recuperas alguno de estos objetos que pertenecieron aquienes ya no están aquí. La quietud de las cosas es la única calma a la que se puedeaspirar en este lugar. Nada es como parece. Nadie sabe nada. Y lo que era hace unsegundo, desaparece al siguiente. Al final la incertidumbre se convierte en el estadonatural. Tus pensamientos varían como el viento. No sabes diferenciar una atrocidad delo que no lo es. Una mano amiga del frío metal.
(Pausa.)
A veces imagino que sólo esun mal sueño, un viaje, una penitencia que será recompensada, y mientras te escondes a pleno día, crees que puedes salir corriendo y gritar que estás viva y que se jodan.
 
(Pausa.)
Pero no puedes dirigirte a un lugar si no sabes lo que hay allí.
(Silencio.)
Estamos en guerra. Y aún no sabemos defendernos.
(Pausa.)
Primero nos cortan el senoderecho, después sus dientes se clavan en el izquierdo hasta arrancarlo, convirtiendonuestros torsos en una cabriola ridícula con los labios rojos. Cuando el dolor esinsoportable, graban en la espalda con un cuchillo, un triangulo muy grande, así esperashasta que llega la muerte, que siempre tarda demasiado. En ese estado, la palabraviolación no tiene sentido. Te dejas, claro que te dejas. Puedes mirar a los ojos deldiablo mientras te folla. Eso dicen. Luego mueres en el desierto. Al fin. Se acabó. Alfin.
(Silencio.)
Ciudad Juárez, Méjico. Hoy. Más de seiscientas mujeres desaparecidas.Los autores de esta barbarie permanecen impunes. Estamos en guerra. Pero no sólo enCiudad Juárez. A lo largo del año 2006 en nuestro país, han muerto 68 mujeres. Estas palabras deben ser dichas. Hay vidas en peligro. Aun en guerra, un crimen es un crimen.Un asesino es un asesino.
 YAGO.
Otelo.
 
Lo que no es ni caliente ni frío lo quiero escupir de mi boca. El que quiera deambular  por el dorado camino del medio debe renunciar a la consecución de grandes y máximasmetas. No. No es mío. Lo dijo Adolf Hitler el 10 de abril de 1923.
 Derrotaremos a losenemigos de Alemania
es el nombre del discurso, concretamente. No soy un fanático detoda esa parafernalia nazi, ya sabes. Pero es interesante. Leer siempre está bien. Hay queleer de todo. Y tenía razón. ¿Qué queremos conseguir? A ver, ¿te lo has planteadoalguna vez? Porque si es así y te respondes de verdad, honestamente, descubrirás cosasque no te gustan. Pero eso no significa que no estén ahí. Mira, el otro día por ejemplo.Estábamos en el parque. Muy bien. Todo bien. Y de repente llegan por otro lado diez oquince de esos... latinos.
(Pausa.)
Latin Kings, los reyes, ¿no?
(Pausa.)
Yo me pregunto ¿Por qué tenemos que cargar con ese saco de piedras? ¿porque sí? Joder. Haycosas que me cuesta entender. Seamos tolerantes. Amén. ¿Has intentado entrar en unadiscoteca de esa gente? Te invito a que lo hagas. No. No podrás. Y si puedes, nosaldrás. ¿Te has fijado en esos graffitis? Las coronas de tres picos. Están por toda laciudad. Marcan su territorio. Nuestro territorio.
(Pausa.)
Repito la pregunta, ¿quéqueremos conseguir? Yo también quiero un mundo de paz y fraternidad. No es coña. Laclave es, ¿es posible? Porque si no, no quiero perder más el tiempo. A la gente se lellena la boca con palabras. Y luego, ¿qué? Si uno de esos latinos le da una paliza a tuhermano, ¿pensarías igual? Es fácil, mientras no te toque a ti, es fácil. Porque una cosaes la humanidad. Y otra, bien distinta, es el miedo. Y esta gente lo mezcla. Confundenel miedo que tienen con una especie de altruismo estúpido. Somos filántropos. Y unamierda. Sólo puedo combatir por lo que amo, amar sólo lo que respeto, y a lo sumorespetar sólo lo que conozco. No. Tampoco es mío.
Mi lucha
. Hay que leer de todo. Esverdad, ¿o qué? Te escandalizas si cito a Hitler, ¿no? También he leído la vida deGandhi. ¿Soy mejor por eso? Soy mejor si afronto la verdad. Y la verdad es esta. Si laescribe Adolf Hitler nos rasgamos las vestiduras.
(Pausa.)
Si avanzo, seguidme. Si medetengo, empujadme. Si retrocedo, matadme.
(Pausa.)
 No. De nuevo. Tampoco es mío.Ernesto Che Guevara. Muy progre. Muy tolerante. No dejes que te confundan. Laverdad duele. Yo tampoco querría verla, no te creas. Pero ya es tarde, lo asumo. Y tengola responsabilidad de cambiar las cosas. Yo sí soy un filántropo. Por lo menos con la parte de la humanidad que está cerca de mí. La parte de la humanidad que puedodefender. El último humanista. No te jode. ¿Quién puede negarme que tendríamos que
 
expulsar de aquí a los negros por intentar tirarse a nuestras mujeres, a los gays por frenar el crecimiento natural, a los rojos por engañarnos con sus mentiras? Cojonudo siquieren pensar de mí que soy un animal sin corazón. Peor para ellos. Yo no quiero ir por el camino fácil. Soy lo que soy. ¿Qué cojones eres tú?
JULIETA.
Romeo Y Julieta.
Por ti bebo esta droga, mi Romeo.
(Mira el pico. Al lado de éste, el limón, lacuchara, el mechero...)
No tenía ni idea, ¿no? Quiero decir... Era fácil. Mucho. Alfinal... Ha salido muchas veces, ¿no? No puede ser tan malo.
(Pausa.)
Te vas. Te hasido. Por ti bebo esta droga, mi Romeo. Eres un... ¿Quién puede decir esasgilipolleces? Joder con el poeta.
(Pausa.)
Es como tu cuerpo. Frío. Metálico, ¿vale?
(Pausa.)
Mi nariz en tu pelo. La nuca. O justo donde empieza tu frente. Olías como a bebé. Ese perfume a leche agria y golosina. Cuando te abrazaba incrustaba mi narizen tu cuello y sólo existía tu olor. Al rato te calmabas. Podía pasar horas así. Detrásde tus orejas. Ese remolino de pelo rubio. Estás entre mis brazos y noto en los labioscomo tu corazón se calma.
(Pausa.)
Te esperaba en el parque. Tenía miedo. Puesclaro que no te lo iba a decir. Menuda coña si no.
(Silencio.)
¿A quién se locompraste? El pico más asqueroso que he visto en mi vida.
(Pausa.)
Sabes que nome gusta mirar cuando te haces un chute. Lo único que quería era que todo terminaselo antes posible. ¿A quién se lo compraste? Empezaron los calambres. Te caíanchorros de sudor por la nariz. Yo allí, sin hacer nada, concentrada en la tele. Te oigo jadear. Luchas con la respiración. No puedes. No puedes. “¿Vas bien?”. Pero nomiro. “¿Vas bien?”. No miro. No contestas. “¿Vas bien?”.
(Silencio.)
“Házmelo tú.”
(Silencio.)
“Házmelo tú.”
(Pausa.)
“Pero... no sé.”
(Pausa.)
“Házmelo tú.”
(Pausa.)
 Te hago un torniquete por encima del codo. Caliento lo que has puesto en la cuchara.Con tu mechero. Busco venas. No las encuentro. Palpo. Golpeo con dos dedos. Nolas veo. Allí hay una. Dos. Pongo la bolita de algodón en la cucharilla.
(Pausa.)
Cojola aguja. Absorbo lo que creo que sueles meterte. Ya está. En la jeringuilla. Miro tusvenas. Las dos. ¿Cuál elijo? Murmuras algo. Sonríes.
(Pausa.)
Perforo tu piel. Lasangre se mezcla en el interior de la jeringa. El color es precioso. Gimes. Respiras.Ya está. Balbuceas algo. Me pides un trago de pepsi. Te paso la botella. Bebes y... esque no lo entiendo. ¿Por qué limpias la boquilla?
(Pausa.)
Gilipollas.
(Pausa.)
Penséque controlabas. Que sabías cuánto y...
(Pausa.)
Eso dolió, ¿vale? ¿Cómo puedesestar tan ciego, joder?
(Silencio.)
Mierda. Mierda. Mierda. No puedo contigo. Pesasmucho. Te arrastro como puedo. Sólo tienes espasmos. Vomitas. No hay ningún taxi.Mierda. Ayuda. ¡Ayuda!
(Pausa.)
Sé quién eres mejor que nadie. ¿Qué pasa? ¿queno tengo cojones? ¿Crees que era fácil limpiar los vómitos? ¿Aguantar tu malahostia? ¿Ir al chutadero? Joder. Joder.
(Silencio.)
Como un bebé. Esas golosinas blanditas, ¿cómo se llaman? Nubes. Eso. Nubes. Un remolino de pelo rubio. Justoaquí.
(Pausa.)
Mi niño. Mi niño. Vas a salir de ésta.
(Coge la jeringa. La observa.)
 ¿Qué puede pasarme?
(Pausa.)
El primer beso. No querías que terminara. Teníasmiedo a mi reacción. Qué idiota. “Tía, pensaba que no te molaba”. Qué idiota. Joder con el poeta.
(Silencio. Empieza a prepararse un chute de heroína.)
Como las nubes.Y la leche agria. Mi niño. Mi niño.
(La luz se va cerrando sobre la escena.)
 

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