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EL PAÍS,
martes 11 de septiembre de 2007
INTERNACIONAL
Elgeneral Petraeus puso todas susmedallas y condecoraciones sobrela mesa para tratar de convencer aun Congreso y una opinión públi-cacontrariosalaguerradequelascosas han mejorado notablementeen los últimos meses, que el objeti-vo de un Irak estable es todavíaposible y que, sin esconder ningu-no de los obstáculos por salvar, lacontinuación del esfuerzo militarmerece la pena.“Creo que los problemas deIrak exigirán un esfuerzo de largoplazo. No hay respuestas fáciles nisoluciones rápidas. Aunque cree-mos que este esfuerzo puede teneréxito, llevará tiempo. Es necesarioreconocer, no obstante, que un re-pliegue precipitado de nuestrasfuerzas tendría probablementeconsecuencias devastadoras”, dijoPetraeus ante una sesión conjuntade los comités de Fuerzas Arma-das y Relaciones Exteriores de laCámara de Representantes. Hoycomparecerá ante el Senado.Contra la opinión de organiza-ciones pacifistas que han puestoendudalaindependenciadelgene-ral y que trataron ayer en variasocasionesdeinterrumpirsudiscur-so con gritos, Petraeus prometióque hacía este informe de acuerdoconsupropiocriterio,sininterven-ción del Pentágono ni de la CasaBlanca. El jefe de las fuerzas enIrakaseguróque“sehaproducidoun declive generalizado de la vio-lencia” y que “los objetivos origi-nales del refuerzo de tropas se hancumplido en términos generales”.Petraeus destacó que los actos deviolencia se han reducido en ochode los últimos 12 meses, y afirmóque el número de incidentes en lasúltimas dos semanas es el más ba-o desde junio de 2006.Petraeus citó también progre-sos significativos en lo que respec-ta a la desarticulación de santua-rios de Al Qaeda, la captura deextremistas chiíes, la reducción delnúmero de asesinatos de carácterétnico o religioso y la mejora de lapreparación del Ejército iraquí.
Diagnósticos contradictorios
Este diagnóstico contradice otrosmucho más pesimistas facilitadosen los últimos días al Congresoporinvestigadoresdeprestigio,co-mo la Oficina de Control del Go-bierno.Algunosexpertoshanpues-toendudalosmétodosdecontabi-lidad del Ejército en Irak y hanacusado a Petraeus de minusvalo-rar las cifras más pesimistas.Entodocaso,eselinformepre-sentado por Petraeus el que servi-rá de base para las decisiones queel presidente George W. Bushanunciará esta misma semana enun mensaje televisado a la nacióny el que será discutido para sentarlaposicióndelCongreso.Lamayo-ríademócrata,decididamentecon-traria a respaldar los planes deBush, tendrá más difícil negar lasolicitud de un prestigioso jefe delas fuerzas armadas.En ese papel, Petraeus pidióayer que le dejen continuar con elcalendarioqueéltieneprevisto.Es-te calendario incluye un progresi-vorepliegueapartirdeestemismomesconlasalidadeunaunidadde
marines
que formaba parte del re-fuerzo de 30.000 hombres y muje-res concluido en junio. Una briga-dacompletaseráretiradaamedia-dos del mes próximo y cuatro másen los primeros siete meses de2008, de forma que el número to-tal de soldados a mediados de ju-lio sea de unos 130.000, similar alque había antes del refuerzo.A partir de ese momento, Pe-traeus recomienda no hacer máspronósticos: “No creo que sea ra-zonable hacer un cálculo de másreducciones de tropas al menoshasta mitad de marzo próximo”.Petraeus reconoció que algunos enWashington, acuciados por su de-seo de reducir el número de solda-dos, pueden sentirse tentados decambiarlanaturalezadelamisión,delaconsecucióndeestabilidadpa-ra Irak a la simple labor de luchaantiterrorista. “Hacer ese cambioahora sería, desde nuestro puntode vista, prematuro”, advirtió.Las palabras de Petraeus fue-ron precedidas por otras de susmásdistinguidosanfitrionesdemó-cratas y republicanos, que pusie-ron en evidencia el clima de pro-funda división política en el quehabrá que responder ahora a lasolicitud del general. Por primeravez desde el comienzo de esta gue-rra, Bush no está en el centro delhuracán. En silencio y recluido ensu despacho en la Casa Blanca, elpresidente tuvo, sin embargo, sumejor día en muchos años.
El jefe de las tropas en Irak pide más tiempo
El general Petraeus advierte que una retirada precipitada tendría “consecuencias devastadoras”
Y. M.,
Washington
Se les considera el mejor solda-do y el mejor diplomático quehan servido en Irak. Aunqueven la situación y la salida delpaís árabe de maneras muy dis-tintas. David H. Petraeus juegala baza de pedir más tiempo, dela contención de la violencia enBagdad, la necesidad de la re-conciliación política. Ryan Cro-cker es, como lo define JoeKlein en
Time
, la antítesis de losideólogos quedieronel combus-tible intelectual para la guerra.“Nuestro Lawrence de Ara-bia”. Así llaman los altos man-dos del Gobierno estadouniden-se a Crocker, de 58 años, tercerembajador de EE UU en Irakdesde la invasión de 2003. Comoel famoso diplomático británicodel siglo pasado que vivió entretribus árabes a principios del si-glo XX, Crocker es un expertoarabista que maneja el farsi y elárabe con fluidez, y que se ganóel mote al negarse en la décadadelosnoventaatrasladarseaWa-shington a algún oscuro despa-cho. Su padre prestaba servicioen la fuerza aérea y Crocker secrió entre Marruecos, Canadá yTurquía. Tiene fama de discipli-nado y espartano.Según la biografía de ColinPowell, cuando la Administra-ción de Bush estaba preparandola invasión de Irak en 2002, elentonces secretario de Estado lepidió a Crocker un memorandosobre los riesgos asociados a estaoperación. Crocker escribió uninformetitulado
Latormentaper- fecta.
En él se decía que la inva-sióntraeríaconsigodivisionesét-nicas, conflictos sectarios, unatransiciónalademocraciaplaga-da de problemas y el riesgo deque Irán, Siria y Arabia Saudíquisieran aprovechar el caos pa-ra hacerse fuertes en la región.Entonces no se le escuchó.Ayer habló después del gene-ral que Bush destinó para salvaraIrakyaEE UUdeunaimpopu-lar guerra. Petraeus está conside-rado como uno de los intelectua-les más importantes del Ejército,con un doctorado en la Universi-dad de Princeton que completasu formación militar en West Po-int. A sus 54 años, tiene bajo sumando a más de 168.000 solda-dosenun paísdestrozadopor lasluchas sectarias. Tras pasar másde dos años en el país, el generalcree que aún es posible un Irakpacífico. Poco acostumbrado alfracaso, el hijo de un capitán ho-landés es según uno de sus ayu-dantes“elhombremáscompetiti-vo del planeta”, lo que junto a suinteligencia le han proporciona-do el mote de Rey David.En Bagdad ambos hombreshan desarrollado una relaciónprivilegiada. “De verdad creoque se gustan”, comentaba re-cientemente un experto en Irak.
El mejor soldado y el mejor diplomático
El conflicto de Irak
ANTONIO CAÑO,
Washington
Con la expectación y los nervios de lasgrandesocasionesenlahistoriadelCapi-tolio, el jefe de las fuerzas estadouniden-ses en Irak, el general de cuatro estrellasDavidH.Petraeus,pidióayeralCongre-sounactodefeensucapacidadderecon-ducir la guerra y le solicitó unos mesesmás, hasta el próximo marzo, antes detomar decisiones sobre una significativaretirada de tropas. Petraeus advirtió queuna salidaprecipitada de aquel país pro-vocaría más violencia y potenciaría a AlQaeda,yaseguróqueseríaunatrevimien-to aventurar el número de soldados quepuedenquedarenIrakapartirdejuliode2008.“Unrepliegueprecipitadodenues-trasfuerzastendríaprobablementeconse-cuencias devastadoras”, dijo Petraeus enlaCámaradeRepresentantesdeEE UU.
El general Petraeus (centro), acompañado por el embajador de Estados Unidos en Irak, Ryan Crocker, poco antes de su comparecencia.
/ ASSOCIATED PRESS
Fuente: Informe del general David H. Petraeus ante el Congreso de EE UU.
EL PAÍS
La violencia en Irak
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