EI
indr ictivismo
valoración gracias a los logros espectaculares de la cienciaexperimental. «La ciencia es una estructura asentada sobrehechos», escribe J.
J.
Davies en su obra
On the scientificrnethod
l.
Y
tenemos una moderna valoración del logro deGalileo debida a
H.
D. Anthony:
1
NO
fue tanto las observaciones y experimentos realizados porGalileo lo que originó la ruptura con la tradición, como su
acti-tud
hacia ellos. Para él, los hechos extraídos de ellos habían deser tratados como hechos y no relacionados con una idea pre-concebida
..
Los hechos de la observación podían encajar o noen un esquema admitido del universo, pero lo importante, enopinión de Galileo, era aceptar los hechos y construir una teoríaque concordara con ellos
2.
La concepción
inductivista ingenua
de la ciencia, que esbo-zaré en las siguientes secciones, puede ser considerada comoun intento de formalizar esta imagen popular de la ciencia.La he denominado
inductivista
porque se basa en un razo-namiento inductivo, como explicaré brevemente. En losúltimos capítulos, argumentaré que esta concepción de laciencia, como la concepción popular a la que se asemeja,está completamente equivocada e incluso es peli- rosamenteengañosa. Espero que para entonces resulte evidente que eladjetivo <(ingenuo» s el adecuado para describir a muchosinductivis as.
11. EL INDUCTIVISMO INGENUO
Según el inductivista ingenuo, la ciencia comienza con laobservación. El observador científico debe tener órganossensoriales normales, no disminuidos, y debe registrar deun modo fidedigno lo que pueda ver, oír, etc., que venga alcaso de la situación que esté observando y debe hacerlo conuna mente libre de prejuicios. Se pueden establecer o justi-
'
J.
J.
Davies,
On
the scientific method,
Londres, Longman,
1%8,
phgina
8.
a
H.
.
Anthony,
Science and its background,
Londres,
Macmillan,
1948,
p.
145.
ficar directamente como verdaderos los enunciados hechosacerca del estado del mundo
O
de una parte de él por unobservador libre de prejuicios mediante la utilización de sussentidos. Los enunciados a los que se llega de este modo(los llamaremos enunciados observacionales) forman, pues,la base de la que se derivan las leyes y teorías que consti-tuyen el conocimiento científico. A continuación presentamosalgunos ejemplos de enuilciados observacionales no muyexcitantes:
A
las doce de la noche del
1
de
enero de
1975,
Marte aparecíaen tal y
tal
posición en el cielo.Ese palo, sumergido parcialmente en el agua, parece que estádoblado.El señor Smith golpeó a su mujer.El papel de tornasol se vuelve rojo al ser sumergido en elliquido.La verdad de estos enunciados se ha de establecer medianteuna cuidadosa observación. Cualquier observador puedeestablecer o comprobar su verdad utilizando directamentesus sentidos. Los observadores pueden ver por sí mismos.Los enunciados del tipo citado anteriormente pertenecen
al
conjunto de los denominados
enunciados singulares.
Losenunciados singulares, a diferencia de un segundo grupo deenunciados que veremos en breve, se refieren a un determi-nado acontecimiento o estado de cosas en un determinadolugar y en un momento determinado. El primer enunciadose refiere a una determinada aparición de Marte en undeterminado lugar del cielo en un momento especificado,el segundo a una determinada observación de un determi-nado palo, etc. Es evidente que todos los enunciados obser-vacionales serán enunciados singulares. Proceden de la utili-zación que hace el observador de sus sentidos en un lugary un momento determinados.
A
continuación veremos algunos ejemplos simples quepodrían formar parte del conocimiento científico.
Leave a Comment