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Aprender a Mirar 2

Aprender a Mirar 2

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Aprender a mirar de Marco Antonio Cervantes
Aprender a mirar de Marco Antonio Cervantes

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08/13/2013

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text

original

 
MARÍADE LOURDES
ROMERO
ÁLVAREZ
historia basándose sólo en una percepción
visual,
la cual, si se carece de contex-
to,
puede producir
una
versión simplista
y muy
alejada
de la
realidad,
tal y
comosucedióconmuchade lainformaciónque se nostransmitió recientemente, desdePekín,conmotivode lasOlimpiadasde2008.
A
MANERA
DE
COLOFÓN
El
periodista que cubre los hechos noticiosos para la televisión debe estar
cons-
ciente que las transmisiones en directo permiten, al igual que los otros medios, lamanipulación
de la
información. Esta manipulación depende
no
solamente
del
reporteroo del
camarógrafo
que seencuentraen ellugarde los
hechos,
sino tam-bién de las características del equipo que se emplea para la transmisión. Además,no se debe descartar la participación que tienen en este medio los gobiernos de losrespectivos países.
El
camarógrafo
y el
reportero
no
trabajan
aisladamente,
son
parte de una gran organización que debe
funcionar
de determinada manera, si no
es así se
puede parar
el
funcionamiento
de lo que se ha
llamado
el
cuarto poder:
la
prensa. Ante esta disyuntiva, surge una pregunta: ¿cuál es el papel del periodistacrítico
y
responsable? Responder esta interrogante
no es
tarea sencilla;
sin
embargo,
se
puede
reflexionar
al respecto: lo primero que debe hacer quien labora en estasituación es cavilar sobre el lugar que ocupa en el proceso de producción de lasnoticiasy,
segundo,
adoptarunaactitud crítica para
ejercer
suprofesióndemaneraresponsable. Es decir, no sólo debe ser testigo en el sentido de que presencie lo queacontece, sino constituirse
-intencionalmente-
en un
sujeto
que vigile e investigue
la
situación para atestiguar sobre los acontecimientos que observe y pueda dar unpanoramalo másamplioycompleto sobreelasunto relatado.
APRENDER AMIRAR
1
Marco
Antonio Cervantes González
ue unjueves de
septiembre; todo
había ocurrido
al
amanecer.
Años
después
observo una
fotografía
de ese terrible día: varios óvenes
leen
el titular de"las últimas noticias", el periódico
informa
sobre lo sucedido
horas
antes
en
la ciudad de México. Todos están absortos ante la lectura. Metros adelante deellos la
fotografía
muestra una montaña atroz: varillas retorcidas,
sábanas hechas
jirones, cristales rotos y enormes bloques de concreto cuarteados. Sin embargo, laspersonas no quieren perder ningún detalle de las líneas que leen. La tragedia (lanoticia, pues)
los
rodea, está junto
a
ellos. Pero
la
gente
fotografiada
necesita leer
el
periódico que se alza ante sus ojos.
Prefieren
voltear hacia el texto impreso.
¿QUÉ PASÓ;
QUÉ
PASA
POR EL
MUNDO?
¿Qué
impulsó a leer a esos jóvenes el periódico antes que observar con ojos pro-pios
la
tragedia misma?
Me
aventuro
a
imaginar
que les
urgía
una
respuesta
a su
persona: "¿Qué pasó?" Pregunta
y
motivo central
de un
fenómeno fascinante:
laactividad
periodística.Desdehace algunos años,
la
Teoría
del
Conocimiento
ha
puesto
de
cabeza
el
concepto de
verdad.
Dentro de las aulas donde se enseña y aprenden ciencias, seexpone de manera constante y sistemática que las teorías no son absolutas: son
frágiles,
revisables;
sujetas
a
discusión. Pese
a esa
conclusión
ya
zanjada
en
muchos
1
Una primera versión de este texto fue leído y discutido por alumnos de la asignatura
Géneros
Periodísticos
III,
de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Sus atinadas sugerencias enriquecieron de manera notable
la
versión final del escrito. Mi más sincero agradecimiento a ellos.
 
MARCO
ANTONIO
CERVANTES
GONZÁLEZ
ámbitos,en lasaulas dondese
reflexiona
sobre periodismo parecieraser untópicoqueconvocaaldebate,alfruncimientodelceño.
La
reflexión teórica del periodismo, para muchos, debe estar muy
lejos
delos
futuros
periodistas. O de plano, no existir. Una posible explicación de esteevidente malestar es resultado de algunos recuerdos de la muy mala educaciónque con
tufos
positivistas hemos recibido en nuestra enseñanza básica y mediasuperior. "Mis maestros
-dice
Juan
Villero-
no
podían estornudar
sin
recurrir
a
un 'marco teórico'". Esa actitud, por
desmarcarse
de lo "teórico", ha hecho quealgunos profesores definanalbuen periodista comoel que"sabe transmitirunanoticia siendo
objetivo",
"el que
sale
a la
calle
a
cazar noticias",
o el que
escala
elmás
alto
de los
muros para obtener
y no
soltar
la primicia.
"¿Y
después... qué?",
se
preguntan mirandoloobtenido.
Alguna vez
escuché
a una
profesora
de la
Facultad
de
Ciencias Políticas
y So-
ciales reclamar
que se
debería
dejar
de
"jugar
a la
escuelita, para hacer
trabajos
que
tengan
que ver con la
realidad
real,
no con la
realidad
del
aula".
Me
atrevo
aseñalar
que
no se ha comprendido que el pensamiento teórico que debemos alentar
-primero
en
las aulas y luego
fuera
de
ellas-,
es aquel donde los estudiantes tenganuna actitud para observar con detalle todas las posibles aristas y pliegues ocultosdel fenómeno periodístico.
Las
teorías abstraen, responden, preguntan, concluyen
y...
vuelven
a
pregun-
tar.
Es un proceso crítico. Un círculo virtuoso. Exponer hipótesis o teorías para
acercarnos a escuchar de
cerca
larespiracióndel periodismo, debe ser tan
creativocomo hacer cine, como componer música, como alertar sobre el calentamiento de
la
Tierra.En esesentido,losegresadosde lalicenciaturaenCienciasde laComuni-cación, a partir de sus conocimientos teóricos, deben plantear y resolver problemasque les genere un
desafío
intelectual constante. Esto con base en la disposición y lacapacidad propias de la investigación
científica:
creatividad, capacidad de análisis,habilidad para plantear interrogantes y poner a prueba respuestas.Todoestosin
alejarse
de la
reflexión
sobrelaprácticayalcancesdelperiodismoen unasociedad comolanuestray enmomentos realmente cruciales. Estimular
la
discusión teórica debe proponer a investigadores, docentes y alumnos unaexperiencia intelectual genuina.
Una muy
buena ocasión para
la
reflexión
y el
análisis retrospectivo de la práctica, una indudable oportunidad para generarinterrogaciones que nos lleven hacia una exploración
vital.El
periodismo no es un instrumento técnico que transmite sólo información,
la
extensiónde unteclado
acéfalo.
Elretode losperiodistasdehoy,y de
mañana,es
transformar
la
información
en
conocimiento:
de
modo
que la
primera
sea el
APRENDER A
MIRAR
insumo
básico
del
segundo. Recuerdo
un
texto
de
Tomás Eloy Martínez sobrelos desafíos del periodismo en el siglo
XXI.
Martínez comparte que los infinitivos
conocer
y
narrar
tienen
un
origen similar,
su
origen
es una
palabra
del
sánscrito,gná,quesignifica: conocimiento.A lolargodenuestras vidas
hemos
utilizadomás y mejor el verbo narrar que el verbo
informar.
2
Así, el periodismo
cobra
unavigencia vital; no es la simple redacción de lo hechos, la persecución de la noticiao la escritura urgente. Entender esa notable
diferencia
entre información y cono-cimiento es uno de los grandes propósitos de la Teoría del Periodismo.
La
incipiente Teoría del Periodismo ha puesto en la mesa de
discusión
más de
una
pregunta
por
contestar, pero también
nos ha
acercado algunas
y muy
valiosasrespuestas. Muchas de esas conclusiones han enriquecido la práctica del perio-dismo actual y, sin duda, las
podemos
encontrar en el periodismo que
leímos
hoyo vamos a leer el día de mañana.Tópicoscomo
la
desacralización
de la
objetividad,
lo
superficial
que
resultaactualmente etiquetar géneros de
forma
rigurosa o la de dudar sobre las fronteras
entre
interpretación y opinión,
no se podrían entender hoy sin la reflexión quele ha impreso la teoría periodística. Sin esa discusión fomentada
desde
las aulasuniversitarias, muchos planteamientos seguirían repitiéndose a coro
como
dogmasintocables.
LOSGÉNEROS PERIODÍSTICOS: ENTRE CENTAUROSY
ORNITORRINCOS
Por
ejemplo,
la
reflexión
referente
a la
enseñanza
y el
aprendizaje
de los
géneros
periodísticos cobra mucha vitalidad en ese contexto.
A
mi parecer, hay una actitudacademista
en
entender invariabilidad
y
aguas
siempre
en
calma
en la
actividad
pe-
riodística y sus productos. La
reflexión
seria y sistemática en torno a la actividad
nos ha
mostrado
en más de una
ocasión
lo
interesante
y
fascinante
que
puede
ser
construir
textosqueponganenentredichoa losmanuales.Lateoría periodísticaha
justificado,
desdeunaperspectiva históricayestilística,lasformas narrativasinnovadoras de diversos autores de diferentes épocas.
El
impulso de los periodistas norteamericanos (Capote,
Wolfe,
Mailer) que re-gistraron su talento con el nombre de "Nuevo Periodismo",
es
una
brillante
muestra
de
eso.
Sin
duda, muchos
de
nosotros
ni
siquiera podemos pensar
nuestra
biografía
como lectores
sin
esos relatos
que nos han
mantenido
en
vilo
más de una
noche.
Tomás
Eloy Martínez,
Laotra realidad. Antología,
México,
Fondo
de
Cultura Económica,
2006,
p. 238.
 
MARCOANTONIO CERVANTES GONZÁLEZ
sos
periodistas
de la
segunda mitad
del
siglo
XX
desplazaron
lo
convencional
con
fuerza
de su
estilo,
en ese
momento indefinible
y sin
duda innovador
que le dio
espalda
a la
tradición periodística
y
hasta literaria
de
entonces.Poreso me parece caduca la actitud de
inhibir
formas que no se parezcan a lo
invencional.
El sólo hecho de concebir la tarea de escribir como un recetario es
eligroso.
En eso hay una
actitud positivista riesgosa.
A mi
parecer,
la
reflexión
i
torno
a los
géneros periodísticos debe
ser
múltiple. Desde
la
discusión
estilís-
pa
hasta
la
función social
de
éstos.
Los
profesores
y los
alumnos
que
precisan
su
¡scusión desarrollarán
la
capacidad
de
dialogar
con más
confianza
a
través
de
s distintas formas de concebir el periodismo.
Visto
desde
ahí,
el
debate
es una
actividad
que
cobra sentido
con la
lectura
impartida
y el
intercambio
de
interpretaciones
en
torno
a
diversos textos.
La
flexión
tendría
que ser un
proceso
de
idas
y
vueltas entre
el uso del
lenguaje
¡riodístico en
todas
sus
formas.
Por eso me
parece
riesgoso descontextualizar
quedarse
únicamenteen un
mero
ejerciciodereconocimientoymemorización
definiciones.
Entender cómo se hace un
reportaje,
una crónica o un ensayo es
cho
más que seguir "normas" o recetas invariables.
Las
características estilísticas
que se
exigen desde
la
docencia cuando
se
piensa
un
relato periodístico,
son
fáciles
de
enumerar: agilidad, claridad, sencillez,
.ginalidad.
No laspuedo contradecirnimucho menos ponerlasenduda. Pero
aestra
labor,
el
clima académico
en las
aulas, fomentan
que nos
lleguen escritos
i
esas características?
Es
difícil
exigir originalidad cuando
se
imponen
corsés
'eros.
La agilidad en un escrito se puede encontrar en textos de
jóvenes
perio-tas que ven en la escritura un medio idóneo para expresarse y que no le temen
i
descalificación
académica
por
redactar
un
párrafo
de más de
cinco
líneas.Sancionar, delimitar, imponer alambres de púas entre los géneros periodísticos
¡alienta
la
escritura. ¿Cuántas crónicas
se
estarán dejando
de
hacer, pues
los
sibles
autores
no
saben
diferenciar
entre
una
crónica
interpretativa
y una
crónica
natival
¿Cuántas ideas
y
argumentos frescos
no se
podrán leer, pues
los
autoresscuchar
la
palabra "ensayo" conciben
esa
forma
expresiva como únicamente
la
irrida
tarea
de
repetir ideas
de
otros?
El
periodismo debe aceptar
y fomentar lo
innovador,
la
búsqueda constante.
Al
iprender
el
fenómeno
periodístico,
los
estudiantes deben encontrar
ciertos
valores
u
actividad
futura.
Por
eso, construir
una
teoría
del
periodismo
desde
el
escritorio,
ala
o la
sala
de
redacción, deberá estar cimentada, también,
por
actitudes.
Por lo
o,
profesores
yestudiantesqueenseñanyaprenden periodismo deben hacerse
puntas
sobre
el
material
que
leen
y
escriben, ayudarse, hacerse preguntas sobre
APRENDERA MIRAR
los
más variados textos y recompensar a quienes planteen y escriban cuestiones pococomunes pero pertinentes. Es decir, concebir el salón de clases donde se reconozca
y
fomente
la
creatividad como cualidades académicas innegables.
Evitar
el
dogmatismo
es una
actitud
científica.
Los
actores involucrados
en el
proceso de enseñanza y
aprendizaje
en torno al periodismo deben entender este
fenómeno
como un proceso para ampliar la comprensión y no como una verdad
inalterable.
No hay una sola definición, ni autoridades absolutas. Mucho menos
definiciones
que nos proporcionen invariablemente respuestas correctas.
Es
relativamente sencillo encontrar ejemplos
que nos
ayuden
a
comprenderpor qué esriesgoso pintaralfenómeno periodísticode una
fachada
derespuestas
tajantes.
Las
aguas
en
calma
en
nuestro ámbito
han
sido perturbadas
en más de
una ocasión. Mencioné a los norteamericanos que impulsaron el "Nuevo Perio-dismo", pero también en nuestra lengua los estanques se han visto perturbadosmuchas veces. Desde Alfonso Reyes hasta Juan
Villero,
de manera antisolemne
y antiacademicista, han
definido
sus
textos
de
manera peculiar.
Alfonso
Reyes
(1889-1959)
definió
al ensayo como "el centauro de los géneros literarios". Es decir,
lo
concibió mitad hombre, mitad caballo. Una extraña y mitológica mezcla que no
hace
caso a cánones predeterminados y
definiciones
rígidas; no conoce
fronteras
yen ocasiones éste visita casas
ajenas,
de las cuales sin más se adueña no habiendo
quejas
de
nadie. Mientras, Juan Villoro (1956)
define
a la
crónica periodística comounornitorrinco,unamezcladesiete animalesenuno:
desde
novela hasta teatro,
desde
reportaje
hasta ensayo.
Ensu
hermosa compilación
de
crónicas titulada
Relatos
reales,
el
periodista
y
escritor catalán Javier Cercas
festeja
lo
apatrida
de las
crónicas periodísticas:
"Porque,
si no meengaño, toda buena crónica aspiraaparticiparde unatriple con-dición:
la de
poema,
la del
ensayo
y la delrelato",
3
menciona Cercas.
A mi
parecer,si
procede
de ungenuino
proceso
decreacióneinterpretaciónde larealidad,es
inútily
aburridamente laborioso tratar
de
etiquetar
y
revisarle
el
pasaporte
a lostextos
periodísticos que leemos.
¿Cómo
etiquetar los textos publicados por el cubano José Martí
(1853-1895)
en losperiódicosde suépoca? ¿Comoficción(cuento)ocomouno de losmejores
ejemplos
del periodismo en español de todas las épocas? Recuerdo una crónicadurante su estancia en Estados Unidos donde nos
relata
con una precisión narrativa
punzante,
casi policial,
la
cirugía plástica
de una
mujer alemana.
O
cómo describíaese invento que haría escuchar los gritos de las moscas al ser aplastadas:
3
Javier Cercas,
Relatos
reales,
Barcelona, El Acantilado,
2000,
p. 16.
105

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