Diana Milena Rodr\u00edguez
Gerencia de Negocios Internacionales
Universidad Jorge Tadeo Lozano
Desde hace miles de a\u00f1os el hombre ha creado obras
lascivas con el objetivo de despertar los deseos sexuales.
Si bien hubo un tiempo en que la pornograf\u00eda era dif\u00edcil
los ricos y de la clase acaudalada. Con la llegada de las grandes imprentas, la fotograf\u00eda y el cine todo cambi\u00f3. Se hizo asequible incluso para los menos
su difusi\u00f3n. A diferencia de los rollos de pel\u00edcula y las
antiguas fotograf\u00edas, los videos pod\u00edan almacenarse,
copiarse y distribuirse f\u00e1cilmente, as\u00ed como verse en la
intimidad del hogar.
En estos \u00faltimos a\u00f1os la popularidad de Internet y la televisi\u00f3n por cable ha facilitado todav\u00eda mas la obtenci\u00f3n de material pornogr\u00e1fico. El consumidor que tem\u00eda ser visto por su vecino en la secci\u00f3n de adultos de un videoclub puede ahora quedarse en casa y con solo presionar un bot\u00f3n seleccionar las pel\u00edculas a trav\u00e9s de la televisi\u00f3n por cable o por sat\u00e9lite. El f\u00e1cil acceso a este tipo de programaci\u00f3n ha contribuido a que la