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Situación de La Mujer

Situación de La Mujer

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02/14/2013

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Situación de la mujer
(...) ¿Cómo viven las mujeres hoy? ¿Qué son para nosotros los hombres? Si la mujer pertenecea la clase alta, es un sencillo objeto de lujo con unos derechos muy restringidos. Lectura,escritura, un poco de historia y geografía, pintura, un par de idiomas, música, baile, unasnociones de costura y una gran dosis de religión. De ahí no pasa. Con esto tiene suficiente paralucir en los salones de contratación de matrimonios (...), se le perdonará que olvide lo pocoque ha aprendido en la escuela, pero no se le perdonará que deje de vestir a la última moda. Deuna gran señora se dice siempre: "viste muy bien", "es muy elegante", pero pocas veces puededecirse que es inteligente (...). Es cierto que las leyes le dan el derecho de heredar y poseer  bienes, pero en muchos casos no puede disponer de ellos sin el consentimiento del padre o elmarido. (...)Tristísima es la condición de la mujer obrera (...). Apenas acaba de salir de la cuna ya se ocupade las tareas domésticas o de ir al taller. (...). Y allí cose, teje, padece y se agota, y suda sangrey agua, debilitando su organismo durante diez o más horas para llevar al final de la semanaunas monedas que no son suficientes ni para pagar al médico o al boticario, que curen lasenfermedades contraídas durante el trabajo. (...)Añadid a todas estas miserias de orden económico las amarguras de su condición moral y elabandono intelectual que padece, tanto si es pobre como rica, y no digamos si la mujer esesclava de un esclavo. (...)Ella nada sabe de sus derechos, sobre ella sólo recaen deberes (...). Deberes de sumisión,deberes de obediencia, deberes de resignación, deberes de hija, deberes de esposa, deberes demadre, siempre deberes y más deberes.
"A las mujeres ". Conferencia de José F. Prat dirigida al Centro Obrero de Barcelona (1903). Reproducido en J.Aróstegui y otros,
 Historia. 2.º Bachillerato
, Barcelona, Vicens Vives, 2006, p. 216.
Comentario
: Situación de la mujer, la burguesa y la trabajadora, en la sociedad, tantoen el ámbito público como en el privado, y la subordinación legal.
Nos encontramos frente a un texto de naturaleza política, concretamente se trata de un fragmento deuna conferencia. La realizó José Francisco Prat (Josep Prat), un sindicalista catalán precursor delmovimiento anarcosindicalista, colaborador de muchos periódicos obreros como
Tierra y Libertad 
y
El Productor 
. Dicha conferencia se realiza en el Centro Obrero de Barcelona, fundado en 1884. Es dedestacar ya cómo existe entre el movimiento obrero una preocupación - dado el pésimo sistemaeducativo público estatal y el control de la Iglesia en este ámbito-por cubrir un hueco en la formacióncultural del proletariado con centros como este Centro Obrero, Ateneos populares, etc. El destinatarioes público, y es lógico presuponer que se componga predominantemente de trabajadores y, dado eltema a tratar, también trabajadoras.El autor trata de concienciar al auditorio sobre la injusta situación de la mujer, aunque, de acuerdocon su ideología política, estableciendo las diferencias que se crean según la clase social a la queperteneciera ésta.El texto está contextualizado en España, en la ciudad de Barcelona, a principios del siglo XX,concretamente en elaño 1903, en el periodo de la Restauración, que consistió, tras la I Republica, enla vuelta de los Borbones con una monarquía constitucional al cargo de Alfonso XII, apoyada por losPartidos Liberal y Conservador con la idea de devolver la estabilidad a España. A nivel del mundoobero, es de destacar la Ley de Asociaciones que permitía a los obreros reunirse en sindicatos paradefender sus derechos. Se promulgó también la libertad de prensa y la extensión del sufragiouniversal masculino. Aparecieron nuevos partidos políticos y sindicatos, tanto anarquistas como
 
socialistas. De estos último nace el Sindicato de la UGT, que comienza llamándose Centro Obrero deBarcelona, y es aquí, en Cataluña, donde se sitúan la mayor parte de los movimientos obreros delsiglo, aunque muchos de ellos se vieron duramente reprimidos por la monarquía.A pesar de todos lo movimientos sociales y políticos que se levantaron durante esos años, éstos secentraban en la búsqueda de más derechos laborales y políticos para los hombres, dejando a unalado a la mujer, existiendo una marcada diferencia entre sexos tanto en el ámbito legal comoeducativo, quedando ella en un papel secundario en la sociedad, cuya función era meramentemantener el equilibrio de la familia y el hogar. Por ello, la educación que recibía estaba sólo dedicadaa su alfabetización, a enseñarle los valores cristianos para que pudiese ser una buena madre yesposa, y a que aprendiera las labores domésticas y de costura. No se buscaba para nada una mujer sabia, sino una mujer que cumpliese con su papel en la sociedad. Además, al casarse la mujer perdía incluso el derecho a administrar sus propios bienes, siendo ya totalmente dependiente de suesposo, bajo el deber de pedirle permiso a la hora de realizar cualquier negocio. Las solteras, encambio, en este aspecto tenían derechos similares a los de los hombres (firmar contratos oestablecer negocios).Dada pues esta visión de la mujer, no es de extrañar que se le otorgase también una fuerteimportancia a su vestimenta, especialmente a la mujer burguesa, dado que su aspecto físico hablaríatambién de la capacidad adquisitiva de la familia. La silueta de la mujer quedaba moldeada por ceñidos corsés que le daban un aspecto a la cintura diminuto, realzando las caderas. Estos diseñosoprimían el estomago y otros órganos internos hacia dentro y hacia arriba, dificultando también larespiración, dando una sensación de menos vitalidad. Además, a finales de este siglo, utilizabantambién una almohadilla llamada polisón que se colocaba sobre los glúteos, realzando ésta parte delcuerpo. Los vestidos se llenaban de encajes y otros detalles decorativos, dándoles aspecto máslujoso, y estaban compuestos por largas faldas y corpiños hasta el cuello. A esto hay que sumarle lasenaguas y aros para dar volumen al vestido. Todo el conjunto tenía un peso de unos 10 kg. Losmodales que debían mantener también eran muy importantes. Durante esta época se mantuvo lamoda de comer "como un pajarito", con pequeños bocados, y hablar débilmente. Como es deimaginar, todo esto aumentaba la sensación de la mujer como "sexo débil" y necesariamentesubordinada al hombre..En cuanto al mundo laboral, se identificaba a la mujer sólo con algunos puestos de trabajo, sobretodocomo obrera en el sector textil y en las fábricas de tabaco, sin permitirle situarse en otros puestosque se veían destinados sólo para el hombre, y considerándola siempre como mano de obra barata.Es importante destacar también la diferencia salarial, ya que la mujer cobraba la mitad que unhombre realizando el mismo trabajo. Se consideraba que la mujer tenía una tasa de producciónmucho menor, y que el hombre, visto como el responsable de la familia, debía llevar al hogar dineropara mantenerla.A raíz de todas estas diferencias que discriminaban a la mujer, se crearon una serie de asociacionesparecidas a los sindicatos que revindicaban la igualdad en los derechos de la mujer a los del hombreen la sociedad, el feminismo. El feminismo español tuvo como movimiento social una menor envergadura que en la mayoría de los países desarrollados europeos. Siempre estuvo centrado en lareivindicación de los derechos sociales como el derecho a la educación o al trabajo ya que nobuscaban igual política a la hora de pedir su derecho a voto.Donde más cambio se produjo fue en la educación, aunque seguían impartiendo las pautas sobre elcomportamiento dentro de las labores domésticas de la mujer.El reconocimiento oficial del derecho a la educación superior no se produjo hasta 1910. A lo largo detodo el siglo XIX, el analfabetismo femenino se mantuvo en tasas enormemente altas que rondabanel 70% en muchas zonas.Hasta principios del siglo XX no se puede hablar con propiedad de un movimiento colectivo deemancipación femenina que vino de la mano del movimiento femenino denominado las sufragistasque defendían el derecho de voto de la mujer española, aunque no se produjo hasta 1931.Hubo muchas mujeres que se sumaron a este nuevo movimiento, algunas de ellas son: DolorsMonserdà, que defendió los derechos de la mujer desde el catolicismo y se centro en la difusión de laeducación, María Echarri, que promovió medidas para mejor la calidad del trabajo en fábricas con la
 
Ley de la Silla, en la que reivindicaba que a los trabajadores se les proporcionara sillas, y la másconocida fue Clara Campoamor que fue una de las mayores promotoras, y dirigente de la AsociaciónNacional de Mujeres Españolas creada en 1918.La idea principal del texto es la crítica a la situación de la mujer en esa época, muy por debajo delhombre, estableciendo también una pronunciada diferencia en la mujer dependiendo de la clasesocial a la que perteneciese en cuanto a la educación, al mundo laboral y su situación en el hogar.Pero todas ellastenía un punto en común: la situación de subordinación y dependencia de la mujer respecto al hombre.La estructura del texto divide sus ideas en tres párrafos claros:Comienza hablando de las mujeres burguesas. Diferencia entre la educación que recibían lasmujeres y la que se les proporcionaba a los hombres. A las mujeres de la clase alta o burguesa se lepermitía adquirir un grado de cultura para evitar que fuesen analfabetas ("
Lectura, escritura, un pocode historia y geografía, pintura, un par de idiomas, música, baile
"), diferenciando así su nivel socialde la mujer obrera; y sobre todo, alcanzar su meta (el matrimonio) y poder cumplir su función en lasociedad siendo una buena madre y esposa, para lo que, como ya hemos dicho, necesitaba conocer los valores cristianos ("
una gran dosis de religión
"). El texto continúa hablando del valor que tenía lamujer como objeto de adorno, ya que su estética era uno de los indicios que se tenían en cuenta a lahora de valorar el nivel adquisitivo de una familia, dándole pues mayor importancia a "
vestir a laúltima moda
", con vestidos y joyas muy lujosos, que a sus conocimientos y su sabiduría ("
 pocasveces puede decirse que es inteligente
"). Además, se nombra también una diferencia importante enel aspecto lega: la mujer, al casarse, perdía la mayoría de sus derechos legales, y el marido adquiríael poder de administrar sus bienes, perdiendo ya la poca dependencia y capacidad de decisión que lequeda ("
No puede disponer de ellos sin el consentimiento del padre o el marido
").Continúa hablando de la mujer obrera o de la clase popular. Esta vez se centra en el tema deltrabajo, hablando del duro horario laboral al que estaban sometidas (todos los obreros tenían una jornada de 12 a 14 horas durante seis días a la semana) y nombra de pasada el trabajo infantil("
 Apenas acaba de salir de la cuna ya se ocupa de las tareas domésticas o de ir al taller 
").Concluimos que, pese a sus diferencias salariales y a lo poco considerado que estaba su labor, quese manifestaba con una pronunciada diferencia en el salario, la mujer obrera y campesina de la clasemedia-baja constituyeron una importante fuerza de trabajo. La nombrada diferencia salarial tambiénaparece reflejada en el texto (
"llevar al final de la semana unas monedas que no son suficientes ni  para pagar al médico o al boticario
") lo que provocaba que el de la mujer no sirviera como formamedio de vida familiar sino como un auxiliar, hecho que interesaba a la sociedad, manteniendo lasubordinación de la mujer al hombre. Además, la mujer obrera solía trabajar en unas condicionesmuy lamentables, lo que podía perjudicar gravemente su salud ("
curen las enfermedades contraídasdurante el trabajo
"). Estos dos aspectos de la vida de la mujer obrera hacen que su trabajo enrealidad no sea para nada rentable y beneficioso.Hace referencia también a la educación de la mujer obrera, pues había un 15% más de poblaciónfemenina analfabeta que de masculina.Para cerrar el discurso, finalmente, hace un resumen general de la discriminación de la mujer con eltema de su cantidad de deberes, nombrando algunos en las dos últimas líneas del texto ("
Deberes desumisión, deberes de obediencia, deberes de resignación, deberes de hija, deberes de esposa,deberes de madre..
.") y sus escasos derechos, prácticamente nulos ("
Ella nada sabe de susderechos
"). Además, la ley obligaba a la mujer a cumplir estos deberes bajo amenaza depenalización legal, que en comparación con el hombre eran muchísimo más severas en, por ejemplo,por los crímenes pasionales, relacionados con ser una mala esposa, podían recibir cadena perpetua,mientras que los hombres se veían sancionados con seis meses en prisión o seis años de exilio. Otravez se aprecia la subordinación de la mujer al hombre, marcada en el texto con la expresión "
esclavade un esclavo
", frase que demuestra también la ideología anarquista del conferenciante.El autor, Josep F. Prat, trata el tema de forma objetiva, puesto que los hechos son todos reales,dedicándose a describir la situación de la mujer tal y como se daba en la época, aunque tiene ungrado de subjetividad dada su ideología anarquista dirigida hacia la igualdad en la sociedad yespecialmente en el mundo del trabajo. La explicación de los hechos es claramente real, ya que se

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