3
E
l proceso de entendimientode la problemática del Pueblo afrodes-cendiente en el Perú carecía de pun-tos de referencia a partir de los cualesevaluar el accionar del Estado en favorde Políticas Públicas que permitieranlas condiciones materiales y espiritua-les para un desarrollo acorde a los prin-cipios de los Derechos Humanos.Desde la década del 80 del siglopasado, el movimiento negro y las or-ganizaciones afrodescendientes vinie-ron abogando para el reconocimientosocial y estatal del principal problemade nuestro país: el racismo expresadoen diferentes formas de discriminación.Este fenómeno que estructuralmentese traduce en exclusión, pobreza ymanipulación de las espectativas so-ciales redunda en el deterioro perma-nente del tejido social, incidiendo demanera particularmente extrema con-tra los y las afroperuanas.Dentro de esta perspectiva elacercamiento entre el Pueblo Afroperua-no y el Estado carecía de los mecanís-mos y espacios de diálogo en los cua-les colaborar de manera colectiva y con- junta para establecer los procesos deconstrucción de políticas viables y acor-de a las necesidades de la poblaciónafrodescendiente. Por ello los acuerdos,plataforma y plan de acción suscritospor el Estado peruano en
La Conferen-cia Regional de las Américas
de San-tiago de Chile del año 2000 brindaronel marco referencial, al incluir 17 pun-tos exclusivamente para la poblaciónafrodescendiente, a partir del cual ha-cer un balance del accionar del Estadoen relación a los afroperuanos.Entre fines de 2004 e inicios de2005 se llevó a cabo el Proceso Afro-peruano ante los Acuerdos de la Con-ferencia Regional de las Américas, quepermitió por primera vez en nuestrahistoria el diálogo Estado - Pueblo Afro-
aCCIONES PARAEL DESARROLLO DELPUEBLO AFROPERUANO
peruano y que facilitó el debate entre las autoridades y las diferen-tes perspectivas y planteamientos de los representantes de lasorganizaciones e instituciones afroperuanas, abriendo de estamanera nuevas e inéditas posibilidades de articulación de propues-tas. El trabajo desarrollado en tres audiencias públicas descentra-lizadas (Ica, Piura y Lima) entre representantes del gobierno cen-tral, autoridades regionales y municipales, organizaciones e insti-tuciones afrodescendientes y una audiencia exclusivamente de jóvenes, marca un hito fundamental para la historia del procesode la afirmación de los derechos de los y las afroperuanas.Las
15 Acciones que el Estado debe aplicar para el Desa-rrollo del Pueblo Afroperuano
, fueron el fruto de este procesonacional, democrático, inclusivo y consensuado, que esperábamosmarcara el inicio de las acciones políticas de reivindicación a todonivel y que fueran el punto obligado para las futuras discusionessobre los Derechos de nuestro Pueblo que aportó y sigue aportan-do desde cerca de 500 años de manera decisiva a la construccióndel Perú. Su posterior inclusión dentro del
Plan Nacional de Dere-chos Humanos
reforzó esta espectativa, que a la fecha ha sidodefraudada.No solo el Plan Nacional de Derechos Humanos ha quedadofuera del interés político del actual gobierno, sino todo esfuerzoconducente a fortalecer el sistema de representación y visibiliza-ción de las identidades y políticas de los diversos grupos étnicosen particular los afroperuanos. Por ello, al publicar nuevamenteestas propuestas, lo hacemos con la finalidad de revitalizar el de-bate, no en vano han pasado 5 años desde su formulación.Consideramos así mismo que es necesario hacer nuevamen-te un llamado e iniciar las acciones pernitentes para que el Estadoreconozca la deuda histórica que tiene con nuestro Pueblo, y unpunto inicial, fundamental y simbólico en este proceso es que sepida perdón a los afroperuanos por la situación de esclavitud a quefue sometido aún durante las primeras décadas de vida indepen-diente, situación que marcó nuestra inserción dentro de la socie-dad peruana en situación de precariedad, exclusión e invisibildadde nuestra presencia y aportes. Este perdón solicitado por el Esta-do tendría que ir acompañado de medidas de reparación para re-sarcir los daños estructurales causados a nuestro Pueblo, las cua-les tendrían que traducirse necesariamente en políticas públicasconsensuadas entre la instancia de gobierno que sea designadapara ello y las organizaciones afroperuanas. Solo así consideramosque empezaremos el camino de la reparación del tejido social ennuestro país en donde grandes sectores de la sociedad aún noencuentran el espacio y la representación que nos permita sentir-nos parte de un destino y proyecto social común: el desarrollo delPerú, con pleno respeto de los derechos humanos, justicia social yen donde todos seamos ciudadanos y ciudadanas.
Add a Comment