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Caminante No Hay Camino Se Hace Camino

Caminante No Hay Camino Se Hace Camino

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Caminante no hay caminoSe hace camino al andar (Antonio Machado)
El turista y el viajero
Una vez, en tiempos en que las naciones eran desconocidas, y apenas existían ciudades, dosamigos se encontraron para retarse el uno al otro, a juntar los recuerdos y cultura de cada lugar quevisitasen.El primero de los amigos, tomó el sendero que guiaba a la primera ciudad, donde el rasgoprincipal eran los frutos secos, pequeños y dulces que crecían en las palmas de la zona. El joven pinto elcuadro, compro frutos, y se fue a la siguiente ciudad por el sendero más breve.El segundo amigo, llegó a la ciudad más tarde, puesto que tomó un camino desconocido, através de la selva que rodeaba el pueblo, había conocido los orígenes del pueblo de los frutos secos, ydisfrutó ver una cultura diferente a la de su ciudad, aunque fuese la misma nación . El joven habló conlos pobladores, ellos le narraron el proceso para secar las frutas, el cómo cada fruto tenía su forma deser secado, y el sabor, el joven reconoció cada aspecto de la cultura del fruto seco, y muy feliz a cambiodel conocimiento, compartió su conocimiento de la ciudad y apoyo en la recolección, luego saludando alpueblo se marchó por la senda desértica que guiaba a la siguiente ciudad.El primer amigo, había tomado una carreta para llegar al pueblo desértico, donde cada personaera artista, y se perfeccionaban en el arte de esculpir con arena, cuando llegó, pinto el recuerdo, tomoarena de una escultura, la guardó y se marchó sin preguntar siquiera el porqué de la arena.El segundo amigo en el camino desértico encontró un oasis real, posterior a tantos oasis creadospor la necesidad, el calor lo había secado, y sus ojos distinguían poco o nada la realidad. En aquel mundoen donde la visión definía la realidad, el joven mezclado con aquellas visiones oníricas descubrió lafuente del agua. Una vez refrescado, continuó el viaje hasta llegar al pueblo de las esculturas. En aquelpueblo, el hombre habló con un líder, y pregunto el porqué de las esculturas de arena, el jequerespondióLas imágenes pasajeras, son sueños de lo que no tenemos, porque no estamos parados enaquello que da vida.El joven, entonces comprendió, aquel pueblo, no pertenecía al desierto, pero no habíanencontrado suficiente agua para dejar de sufrir. El joven indico la dirección del oasis, y tan poderosasfueron las palabras de esperanzas, que de aquel momento toda la ciudad se movió, transportándose a lavida, y el joven se marcho tras unas fiestas y haber conocido y aprendido el arte de esculpir con arena.El primer amigo, había llegado a la última ciudad del camino, donde el mundo y la sociedad sehabían agotado, en un lecho rocoso cercano al mar. Los pobladores lo miraron como un turista, y él sevio como un turista, tomo sus últimos recuerdos y se marchó.El segundo amigo, llegó por el sendero del desierto, siguiendo la ruta de los fundadores de laciudad costera, disfrutando la briza del mar y el sonido del viento pasar a través de las ramas del
 
bosque, un cántico mágico, que mezclaba todos los sentidos. La humedad salada de la costa, con el olora hierbabuena y tomillo silvestre, y un sonido ligero como un silencio audible, y al tacto la tierra y elcésped cada vez más abundantes mientras más lejos del desierto se encontrase él. El joven llegó alpueblo, lo vio sombrío, nublado, y los rostros de la gente mostraban pesadez y agobio. El joven searrimo a la costa, donde se escuchaban risas a pesar de las situaciones, y encontró a un par de hombresque devorando peces diseñaban su próximo bote pescador. El joven se animó a preguntarles porquetanto júbilo, a lo que ellos respondieron, Porque somos felices en lo que nos gusta, el joven inquiriócon una nueva pregunta ¿Y por qué el pueblo no es feliz?, la respuesta fue simple, la comida erapescado todos los días, y no había arte alguno, la monotonía reinaba. El viajero pensando, resolvió enenseñarle al pueblo sus conocimientos de la escultura y de la recolección de frutas, a cambio de esosconocimientos el caminante aprendió a pescar y crear botes y barcos. Unas temporadas después, elhombre que había caminado por tantos lugares armó un bote, cargo frutas secas, un puñado de arenapara entretenerse y una red y zarpó hacia un nuevo sendero, por donde nadie había ido antes y nuncairía, puesto que el océano en constante trasformación es el camino de quien lo transita en ese instante.El hombre viajero luego de muchos años de viajar y ser poblador de donde vivía llegó al final deun camino, agotado de tanto avanzar y en aquel instante una luz lo recubrió, y su cuerpo con nuevas yfrescas energías le dio a conocer nuevos caminos, que nunca existieron y nunca existirán, pero que lollevaron a nuevas aventuras inacabables.El amigo que se dedicó a pintar recuerdos y recolectar objetos, en su vuelta a su ciudad natal fuerobado, y perdiendo todo recuerdo de las culturas visitadas, regresó derrotado hacia la ciudad. En laciudad, se vio de nuevo en su cultura, en sus hábitos y por más que las señales de monotonía y tediosaltaran, la comodidad le ganó. Muchos años después, tomó un bastón, y llego al pueblo costero y tomoun sendero, para que en algún momento, compartiera el camino con su amigo.Y de los recuerdos y la cultura, nadie nunca supo de esa aventura, pero sí de muchas ciudades adonde la gente recordaba a aquellos viajeros sonrientes, que con la vida saliendo de sus ojos hicieron sucasa cada rincón del mundo, y un trecho más allá de lo terrenal.Todo pasa y todo queda,pero lo nuestro es pasar,pasar haciendo caminos,caminos sobre el mar.Nunca persequí la gloria,ni dejar en la memoriade los hombres mi canción;yo amo los mundos sutiles,
 
ingrávidos y gentiles,como pompas de jabón.Me gusta verlos pintarsede sol y grana, volarbajo el cielo azul, temblarsúbitamente y quebrarse...Nunca perseguí la gloria.Caminante, son tus huellasel camino y nada más;caminante, no hay camino,se hace camino al andar.Al andar se hace caminoy al volver la vista atrásse ve la senda que nuncase ha de volver a pisar.Caminante no hay caminosino estelas en la mar...Hace algún tiempo en ese lugardonde hoy los bosques se visten de espinosse oyó la voz de un poeta gritar"Caminante no hay camino,se hace camino al andar..."Golpe a golpe, verso a verso...Murió el poeta lejos del hogar.Le cubre el polvo de un país vecino.Al alejarse le vieron llorar."Caminante no hay camino,se hace camino al andar..."Golpe a golpe, verso a verso...Cuando el jilguero no puede cantar.Cuando el poeta es un peregrino,cuando de nada nos sirve rezar.

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