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Origen de Los Celos

Origen de Los Celos

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INVESTIGACIÓN RELACIONADA CON EL ORIGEN DE LOS CELOS .
INVESTIGACIÓN RELACIONADA CON EL ORIGEN DE LOS CELOS .

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N
o era amor lo único que se respiraba el díade San Valentín de 2003: en aquella mismafecha, un jurado de Texas declaraba a ClaraHarris culpable de haber asesinado a su ma-rido “en un arrebato de pasión”. Tras des-cubrirlo en un hotel con la amante, decidió atrope-llarlo, haciendo pasar varias veces el coche sobre sucuerpo. Mientras otros seguían celebrando el día delos enamorados, la “asesina del Mercedes” era conde-nada a 20 años de cárcel.Harris no fue la primera mujer acusada de cometerasesinato por un ataque de celos. Según varios estu-dios, la celotipia figura entre las tres principales cau-sas de homicidio intencionado con móvil conocido;las otras dos son la violencia de una pelea y la comi-sión de un delito. Esta cegadora emoción ha sidofuente de inspiración para la poesía, la novela, el tea-tro, la ópera y el arte de todas las épocas. Hoy centrala atención también de los psicólogos, que, en su afánde hallar una explicación científica, la han abordadodesde diversos enfoques teóricos.Los primeros estudios se centraron en la interpreta-ción freudiana. Su influencia todavía se advierte en labibliografía psiquiátrica. Pero, igual que en otros ám-bitos de la psicología, la investigación reciente ha to-mado un rumbo distinto. Ha llegado el momento deahondar en la naturaleza y el origen de esta dolorosay peligrosa faceta del amor.La mayoría de nosotros conocemos los celos porquelos hemos sufrido en nuestra propia piel. ¿Quién nose ha mostrado celoso cuando, por ejemplo, algún ri-val ha amenazado la estabilidad de una relación amo-rosa? Dada la intrincada naturaleza de las relacionessociales, cualquier teoría que pretenda describir loscelos deberá entrañar cierta complejidad. De ahí quela investigación se centre en la influencia de los fac-tores sociales y cognitivos sobre la incidencia y ex-presión de este sentimiento. Algunos psicólogos hanexplorado los factores culturales; han descubierto queson más frecuentes en las culturas que confieren im-portancia social al matrimonio y sólo aprueban el pla-cer sexual entre cónyuges, así como en las que valoransobremanera la propiedad privada. Otros han intentadoexplicar por qué unos individuos se muestran celososante la más mínima provocación y otros, en cambio,parecen menos susceptibles. (En estos estudios se hanconsiderado elementos muy diversos, desde la perso-nalidad hasta el apego a los progenitores o quién ob-tiene mayor beneficio de la relación.)Veamos una de las teorías que centran el debate so-bre el origen de los celos. Se desarrolló en los añosnoventa del siglo pasado, coincidente con un nuevoenfoque de la aplicación de la doctrina darwinista dela evolución al comportamiento humano. De acuerdocon el nuevo planteamiento, los celos habrían propor-cionado una ventaja adaptativa a nuestros ancestros,sin distinción de sexo; en cambio, las presiones se-lectivas que éstos debían superar para sobrevivir y re-producirse en aquel entorno resultaban asimétricas (noeran las mismas para ellos que para ellas). De ahí quelos celos, así como muchas de las emociones asocia-das a la cópula, llegaran a manifestarse de forma dis-tinta en varones y mujeres. La hipótesis de que los ce-los evolucionaron hasta inscribirse en los circuitoscerebrales, originando un “módulo innato” con dispa-radores primarios específicos para cada sexo, consti-tuye una de las más célebres aportaciones de la psi-cología de cuño evolucionista.Sigue abierto el debate en torno a esa hipótesis. Sehan ofrecido nuevas pruebas que cuestionan la reali-dad de una existencia de diferencias fundamentales enlos celos por razón de sexo. Tras analizar dichos da-tos a la luz de otras teorías, me parece a mí que laexplicación evolucionista esgrimida cae en sutilezas y
Origen de los celos
A la luz de la investigación reciente,las diferencias sexuales que la psicología evolutivaatribuye a este sentimiento ancestral se desvanecen:hombres y mujeres parecen sufrir los celos por igual
Christine R. Harris
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1. POPULARES EN LA LITERATURA, el arte, la música y el teatrode todos los tiempos, los celos centran hoy la atención de lospsicólogos. Ya en la mitología griega, encontramos un ejemplo ar-quetípico de la celotipia femenina: la venganza de Hera, esposade Zeus. Habiendo el mujeriego rey de los dioses preñado aSemele, Hera consiguió, mediante una serie de engaños, que surival muriera abrasada en un incendio. Dioniso (Baco) nacía mien-tras su madre perecía entre las llamas. En este grabado de princi-pios del siglo
XIX
,
 El nacimiento de Baco,
obra de Jean-BaptistePatas, que tomó por modelo un cuadro pintado en el siglo
XVI
porGiulio Romano, Hera aparece observando la escena desde lo alto.Los psicólogos evolucionistas sostienen que los celos femeninosse activan ante la infidelidad emocional del cónyuge, mientras queel arrebato de celos de los varones emerge con mayor intensidadante la infidelidad sexual. Pero las pruebas que respaldan estahipótesis resultan, cuando menos, ambivalentes.
   H   A   R   G   R   E   T   T   R   A   R   E    B   O   O   K    A   N   D    M   A   N   U   S   C   R   I   P   T   L   I   B   R   A   R   Y ,
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complejidades excesivas. Admitamosque se trata de una emoción innatay adaptativa. Su manifestación, sinembargo, halla mejor encaje inter-pretativo en el marco de la socio-logía del conocimiento y de la teo-ría del desarrollo que en un contextode estrategias de cópula de nues-tros antepasados.
Teoría del módulo innato
Como he mencionado arriba, lospsicólogos evolucionistas tratan deexplicar las peculiaridades de la con-ducta humana mediante la presiónde selección que operó sobre nues-tros antepasados del Pleistoceno:presión que determinó qué proge-nie sobrevivía o no. Sostienen quelas emociones que hoy se hallan ins-critas en nuestros circuitos cere-brales quizá no aumenten la capa-cidad adaptativa (la probabilidadde supervivencia de nuestros genes);pero en el entorno de nuestros an-tepasados, en cambio, constituíanuna clara ventaja evolutiva. Seme- jante argumentación se ha emplea-do para explicar las náuseas y ladepresión asociadas al embarazo,amén de otros fenómenos de nues-tra naturaleza.Según David Buss, de la Univer-sidad de Texas en Austin, y otrospsicólogos evolucionistas, un con- junto de circuitos cerebrales guíannuestra reacción emocional antelas amenazas que ponen en peligrolas relaciones amorosas. Aducen quetal módulo cognitivo-emocional con-fiere al varón una predisposicióninnata a la respuesta celosa ante unainfidelidad
sexual
; en las mujeres,esa misma red predispone a unareacción similar ante la infidelidad
emocional
.Atribuyen esta especificidad se-xual en la respuesta a los distin-tos peligros que debieron afrontarpara adaptarse y sobrevivir en elPleistoceno. Según la teoría de laselección natural, las mutacionesque aumentan la adaptabilidad sepremian con la supervivencia: pa-san a las generaciones siguientes,transmitidas por sus afortunadosportadores.Nuestros primeros precursores hu-bieron de hacer frente a la ame-naza darwinista de la infidelidad. Alser interna la fecundación del óvulo,no existe plena garantía de pater-nidad. En el caso de que fuera otroel que fecundase a la mujer, el bur-lado gastaría sus escasos recursosen criar a una prole ajena, con laconsiguiente frustración de su efi-ciencia reproductora. De ahí que laselección natural configurase el ce-rebro masculino para responder ala infidelidad sexual con una intensacelotipia, una emoción que le pres-taría apoyo contra el engaño.Su compañera femenina, en cam-bio, no corría ese peligro. Sólo ellapodía ser la madre de sus hijos. Nosufría ninguna presión selectiva quele indujera a responder ante la in-fidelidad sexual. Pero sí le conveníapreocuparse por si su pareja se fi- jaba en otra mujer, ante el riesgode que desviase sus recursos haciaésta y la progenie que le diera. Dadoque los hijos requieren años de aten-ción, los recursos disponibles re-sultaban cruciales para la eficaciaadaptativa de la mujer. Por tanto,de acuerdo con ese planteamiento,las mujeres desarrollaron un móduloinnato particularmente sensible a lainfidelidad emocional (partiendo delsupuesto de que los hombres in-vierten sus recursos en las mujeresa las que aman).Esta hipótesis evolutiva ha go-zado de notable difusión a extra-
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2. LOS CELOS SE HAN ESTUDIADO mediante pruebas de elecciónforzada. En ellas, los voluntarios describen su reacción ante dossituaciones imaginarias distintas en las que su cónyuge les es in-fiel. Podría suponerse que la infidelidad sexual dispara la celotipiaen los hombres, porque los celos beneficiaban al hombre ancestralque veía amenazada por el engaño su capacidad adaptativa here-dable. La mujer, en cambio, habría respondido con más fuerza ala infidelidad emocional, ya que ésta ponía en peligro los recursosque necesitaba para criar a la descendencia. En 1992, David Bussy su equipo presentaron un test a 202 universitarios en quedebían exponer sus reacciones ante infidelidades imaginarias queimplicaban relaciones sexuales, “apego emocional profundo” y“enamoramiento”. Sus respuestas encajaron con el patrón predi-cho (
 izquierda
). Desde entonces, se han publicado numerosos estu-dios similares. En éstos, la diferencia entre las proporciones dehombres y mujeres heterosexuales que eligen la infidelidad sexualcomo el mayor disparador de celos oscila entre el 8 por ciento(en un estudio con adultos austríacos) y el 69 por ciento (en unamuestra de universitarios estadounidenses) (
derecha
). Sólo en unensayo se observó una tendencia inversa: en una muestra de ho-mosexuales holandeses, lesbianas y varones (“gays”), la infideli-dad sexual preocupó más a las lesbianas que a los hombres.
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