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EL FEMINISMO ANDROCÉNTRICO DE PLATÓN

EL FEMINISMO ANDROCÉNTRICO DE PLATÓN

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 EL FEMINISMO ANDROCÉNTRICO DE PLATÓN 
Análisis del libro V de
 La República Pedro Fernández Alvarez 
Es un lugar común la referencia a Platón como tal vez el más antiguo precedentede los planteamientos utópicos feministas e igualitarios. Sin embargo, las discrepanciasen cuanto a la interpretación de sus textos son tan acentuadas, que consideroimprescindible el análisis pausado de, al menos, el libro V de
 La República
. Y nomenos importante para nuestro estudio ha de ser el prestar atención a lasinterpretaciones de algunos y algunas de sus comentaristas.El libro comienza enunciando la intención de estudiar los tipos humanosimperfectos en correspondencia con los remenes poticos injustos, y encontraposición al alma justa, que se corresponde, evidentemente, con el modelo justo de
 polis
que propone Platón. Pero se aplaza el tema para más tarde, porque Adimanto, encolaboración con Polemarco y Glaucón, recuerdan a Sócrates que parece escamotearsede un tema anteriormente sugerido por él, a saber: el de la comunidad de mujeres yniños entre las clases gobernantes.Sócrates accede a la petición, pero abordando otro tema relacionado y anterior:el de la educación “igualitaria” entre hombres y mujeres en la clase de los guardianes.Por la dificultad del tema y las resistencias de la opinión vulgar, Sócrates habla deenfrentarse a una primera “ola”, a saber: la de mostrar cómo las mujeres puedenconvertirse en guardianas. Las otras dos “olas” a las que Sócrates se enfrenta en eldiálogo son el tema pendiente que requerían sus contertulios, sobre la posibilidad y lasventajas de una comunidad de mujeres y niños entre las clases gobernantes, y la tercera“ola”, la mayor o más dificultosa según Sócrates, la de que el gobierno ideal ha de ser conducido por los filósofos o por gobernantes que se dediquen a la filosofía.Para la cuestión que nos ocupa, nos centraremos en el análisis de las dos primeras “olas”.
1ª “Ola”:
“que tanto nuestros guardianes como nuestras guardianas deben ejercer en común todas sus ocupaciones” 
(457b)
En esta cuestión el debate se centra en “si la naturaleza humana femenina escapaz de compartir con la masculina todas las tareas o ninguna, o si unas sí y otras no, ysi entre las que pueden compartir están o no las referentes a la guerra”(453a).La objeción fundamental –nada desdable, si atendemos al diseñorigurosamente estratificado del Estado ideal de Platón- es que anteriormente se habíaconvenido en que “cada uno debía realizar una sola tarea, acorde a su naturaleza (…) ¿yacaso no hay una gran diferencia entre la naturaleza de la mujer y la del hombre?”(369a-370c). Con la habilidad dialéctica que le caracteriza, Sócrates sortea la dificultaddiciendo que tal cuestión se había planteado sin que “de ningún modo hayamosexaminado la especie de la diferencia o de la identidad de la naturaleza, ni a qué
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apuntábamos al distinguirlas, cuando atribuíamos diferentes ocupaciones a diferentesnaturalezas, y las mismas ocupaciones a las mismas naturalezas” (454b). Sin estasmatizaciones está claro, por ejemplo, que “no es lícito preguntarnos si la naturaleza delos calvos y de los peludos es la misma o si es contraria, y, si convenimos en que escontraria, en caso de que los calvos sean zapateros, no permitir que lo sean los peludos,y a la inversa” (454c).Después de lo cual, Sócrates sólo encuentra una diferencia entre hombre ymujer: “que la hembra alumbra y que el macho procrea” (454e), por lo que no parecehaber objeción para concluir que “la mujer participa, por naturaleza, de todas lasocupaciones, lo mismo que el hombre; sólo que en todas la mujer es más débil que elhombre” (455e). No parece disgustarle demasiado a Sarah B. Pomeroy esta caracterización del“sexo débil”, cuando resume el texto con estas palabras: “Platón manifestó que hombresy mujeres eran similares en naturaleza y que la única distinción importante entre lossexos era que el hombre engendra hijos y la mujer los pare. Desde el momento en quelos sexos eran similares en todos los aspectos excepto la fuerza física, tenían asignadastareas semejantes” (POMEROY, 1990:137). Nuestra prestigiosa autora parece noreparar en que esa “única distinción” no es para nada baladí, y que si bien parece quesólo la fuerza física distingue a hombres y mujeres en el desempeño de las tareas, unaslíneas antes de decirlo, Sócrates ha preguntado retóricamente: “¿conoces alguna de lasactividades que practican los seres humanos donde el sexo masculino no sobresalga entodo sentido sobre el femenino? ¿O nos extenderemos hablando del tejido y del cuidadode los pasteles y pucheros, cosas en las cuales el sexo femenino parece significar algo yen las que el ser superado sería lo más ridículo de todo?” (455c-d).El subrayado es mío. ¿Con que sólo es la fuerza física? ¿No es una superioridadmasculina manifiesta “en todo sentido” (
pa/nta tauta 
)?. Aunque a primera vista parezca un exceso de rigor filológico, mi intención es evitar las descontextualizacionesy anacronismos, que no son infrecuentes en los comentarios a la obra de Platón, asícomo intentar que nos situemos al margen tanto de las descalificaciones apresuradascomo de las intenciones “salvíficas” (cf. más adelante las notas de Gómez Robledo)hacia el venerable Platón. En todo caso, en la difícil tarea de la hermenéutica, esinexcusable, como punto de partida, el rigor con la literalidad de los textos. Por ello, auna riesgo de apelmazar nuestro discurso, las citas textuales son imprescindibles.Sigamos, pues, con el desarrollo de la argumentación socrática. “Con respecto al proceso en el que se llega a ser mujer guardiana, no hay una educación para el hombre yotra para la mujer, ya que es la misma la naturaleza que la recibe” (456d). Y enreferencia a una objeción anterior, en cuanto al estudio de la música y la gimnasia, quereparaba en que sería ridículo que las mujeres hicieran gimnasia desnudas junto a loshombres (en griego sería un pleonasmo, ya que
gumno/j 
significa
desnudo
), Sócratesconcluye que, habiendo demostrado que es provechosa para el Estado esta “igualdad”en la educación con vistas a generar los mejores hombres y mujeres posibles, “deberáentonces desvestirse a las mujeres de los guardianes, de modo que se cubran con laexcelencia en lugar de ropa”, y que lo verdaderamente ridículo sería reírse de taldesnudez, ya que “lo provechoso es bello y lo pernicioso feo” (457a-b).
2
 
“Ola”:
“que todas estas mujeres deben ser comunes a todos estos hombres,ninguna cohabitará en privado con ningún hombre; los hijos, a su vez, seráncomunes, y ni el padre conocerá a su hijo ni el hijo al padre” 
(457d).
Sócrates deja para el final el examen de si es posible poner en práctica tal propuesta y procede a mostrar las ventajas que tendría para la
 polis
tomar unas medidastan radicales como éstas.Enlazando con el tema anterior de la educación en común de guardianes yguardianas, nos dice que “al tener casa en común y comida en común, sin poseer  privadamente nada de esa índole, vivirán juntos, entremezclados unos con otros en losgimnasios y en el resto de su educación, y por una necesidad natural, pienso, seránconducidos hacia la unión sexual” (458c-d). Sin embargo, es preciso controlar talnecesidad natural, pues “que se unan irregularmente unos con otros o hagan cualquier otra cosa, sería sacrílego en un Estado de bienaventurados y no lo permitirán losgobernantes(458d-e).Por lo tanto, es imprescindible que los matrimonios sean “sagrados en cuanto sea posible. Y serán sagrados los más beneficiosos” (458e). ¿Cuáles serán los agraciadoscon tales
hierogamias
? “Es necesario que los mejores hombres se unan sexualmente alas mejores mujeres la mayor parte de las veces; y al contrario, los más malos con lasmás malas; y hay que criar a los hijos de los primeros, no a los de los segundos, si elrebaño ha de ser sobresaliente” (458e) Es de una lógica darwiniana…Para conseguir talselección “instituiremos festivales en los cuales acoplaremos a las novias con losnovios” utilizando incluso el engo de amar “ingeniosos sorteos, para que elmediocre culpe al azar de cada cópula, y no a los gobernantes” (459e-460a). Del mismomodo, fomentaremos la pureza racial si a los mejores en la guerra o alguna otra cosa lesdotamos “de una más plena libertad para acostarse con las mujeres, para que, al mismotiempo, sirva de pretexto para que de ellos se procree la mayor cantidad posible deniños” (460b).Las cosas se ponen cada vez más interesantes. En especial, conviene no perderseni una coma de lo que sigue:
“En lo que hace a los hijos de los mejores, creo, serán llevados a una guardería junto a institutrices que habitan en alguna parte del país separadamente del resto. En cuanto a los de los peores, y a cualquiera de losotros que nazca defectuoso, serán escondidos en un lugar no mencionado nimanifiesto, como corresponde.”“-Así se procederá, si ha de ser pura la clase de los guardianes”
(460c)
 No se puede ser más claro. Sin embargo, en la prestigiosa edición bilingüe de la
 Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana
, de la Universidad Nacional Autónoma de México, el traductor y comentarista, Antonio Gómez Robledo,se descuelga con la siguiente nota, también sin desperdicio:
“El texto no es categórico, desde luego, y se discute mucho si lo que Platón quiere recomendar, con estos eufemismos, es el infanticidio de losdeformes (como se hacía en Esparta, al despeñarlos del Taigeto), o simplemente su relegación a las clases inferiores. Como quiera que sea, no puededesconocerse que Platón en todas estas posiciones, está más que tocado del espíritu espartano o prehitleriano, para que mejor nos entendamos. Según laexpresa y reiterada comparación, los hombres son tratados como cabezas de ganado, y la consideración prevalente es la pureza de la raza superior. Con todanuestra voluntad salvífica tratándose de Platón, es un texto que hace estremecer”
(nota 5).
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