Hace 34 años trabajadores, militantes barriales y pibes como vos, estudiantes y docen-tes de diferentes facultades, fueron perseguidos, torturados, desaparecidos y muchosasesinados por defender sus ideas; por lucha por un modelo de país basado en la justi-cia social, la independencia económica y la defensa de la soberanía.Les tocó enfrentar al peor proceso que hubo en nuestra historia: una dictadura ferozy sangrienta, que sólo mediante la implementación del terrorismo de estadopudo imponer el modelo económico neoliberal que llevó al vaciamientodel Estado, la precarización laboral, el desmantelamiento de la indus-tria nacional, el abandono del sistema de salud y el retroceso en laeducación pública.Durante 27 años los sucesivos gobiernos no sólo acallaron su lu-cha, sino que legalizaron el olvido con leyes como las de obedien-cia debida, punto final y los indultos a los genocidas. Pero a partir del 2003las cosas cambiaron: un nuevo gobierno, elegido democráticamente, tomó la decisiónde retomar la lucha de esa generación.Es así que recuperamos el Estado al servicio del pueblo y por primera vez en Argentinaexiste una política seria en materia de derechos humanos: la recuperación de espaciospara la memoria en lugares donde funcionaron centros clandestinos de detención, laderogación de las denominadas leyes del olvido, la revocación de los indultos, los juiciosa los represores son claros ejemplos de ello.Alguna vez alguien dijo que para saber a donde vamos, tenemos que tener claro dedonde venimos, esa deuda con la historia esta siendo saldada. Por esoestamos seguros de que profundizando el modelo económico, políticoy social que existe hoy, no sólo estamos levantando las banderas deaquellos compañeros sino que, de una vez por todas, estamos conti-nuando esa lucha que no les permitieron terminar.Porque su lucha era por la defensa de los intereses populares. Y comono nos alcanza una remera para recodarlos, esa es nuestra lucha hoy.De ese lado de la mecha estamos.Hace 34 años trabajadores, militantes barriales y pibes como vos, estudiantes y docen-tes de diferentes facultades, fueron perseguidos, torturados, desaparecidos y muchosasesinados por defender sus ideas; por lucha por un modelo de país basado en la justi-cia social, la independencia económica y la defensa de la soberanía.Les tocó enfrentar al peor proceso que hubo en nuestra historia: una dictadura ferozy sangrienta, que sólo mediante la implementación del terrorismo de estadopudo imponer el modelo económico neoliberal que llevó al vaciamientodel Estado, la precarización laboral, el desmantelamiento de la indus-tria nacional, el abandono del sistema de salud y el retroceso en laeducación pública.Durante 27 años los sucesivos gobiernos no sólo acallaron su lu-cha, sino que legalizaron el olvido con leyes como las de obedien-cia debida, punto final y los indultos a los genocidas. Pero a partir del 2003las cosas cambiaron: un nuevo gobierno, elegido democráticamente, tomó la decisiónde retomar la lucha de esa generación.Es así que recuperamos el Estado al servicio del pueblo y por primera vez en Argentinaexiste una política seria en materia de derechos humanos: la recuperación de espaciospara la memoria en lugares donde funcionaron centros clandestinos de detención, laderogación de las denominadas leyes del olvido, la revocación de los indultos, los juiciosa los represores son claros ejemplos de ello.Alguna vez alguien dijo que para saber a donde vamos, tenemos que tener claro dedonde venimos, esa deuda con la historia esta siendo saldada. Por esoestamos seguros de que profundizando el modelo económico, políticoy social que existe hoy, no sólo estamos levantando las banderas deaquellos compañeros sino que, de una vez por todas, estamos conti-nuando esa lucha que no les permitieron terminar.Porque su lucha era por la defensa de los intereses populares. Y comono nos alcanza una remera para recodarlos, esa es nuestra lucha hoy.De ese lado de la mecha estamos.
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