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Amarte a destajo

Amarte a destajo

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Published by: Pablo Javier Figueroa Bresler on Mar 28, 2010
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Amarte a destajo…I
Ayer salí a buscarte, lento, taciturno anduve por entre las calles, por entre lasgentes y las personas. Y pude ver sonrisas tristes y tristezas contentas de vivir en laamargura. Te seguí buscando, cada vez mas, en cada una de esas manos; porque sabesque me gustan tus manos; observando atentamente cada una de las curvaturas de losdedos de cada una de esas…que anónimamente se exhibían frente a mi atrevida mirada.Continué paso a paso, lento, cansado, por entre las muchedumbres apesadumbradas, buscándote tanto y tanto; y me pareció verte algunas veces en ciertos pares de ojos quedistraídos se cruzaron con los míos. Tantas veces te dejé pasar, sin decirte nada, tantasveces la vergüenza dejó vacía mi casa. Aun así te seguí buscando, paso a paso, día a día,calle a calle, mano en mano, sin haberte encontrado.Sin embargo hoy, aun se que estás ahí afuera, y que estás como sabiéndome, otal vez no me sepas, y yo crea que estás y solo esté tu ausencia. No importa, yo te sigo buscando, y mientras tanto, me sigo enamorando en el ómnibus, en ese segundo quedura el cruce de miradas buscadoras, en la parada, bajo un techo que me protege de lalluvia, mirando al otro lado de la calle, en la otra parada a ella que miraba al frente, quenotó mi mirada; yo tal vez acompañado por algún viejo, bohemio, también cansado deser, cansado ya de buscar, que me quiera convencer que no te busque, para seguirte buscando, y seguirme enamorando de todas las manos, de todas las mirada y de todoslos abrazos.
 
II
Si supieras cuantas veces te dejé ir de mi lado, sin que yo hiciera nada; inquieto,inmóvil, por el espasmo producido por la posibilidad imperiosa de que fueras vos la queestaba ahí, frente a mí, desviando la mirada, como buscando algo solo para que yo viera,y tal vez, en algún atisbo de atrevimiento, lanzarme con mis palabras o mis silencios atu lado, tropezando con mis vergüenzas, desnudándome en la carrera al encuentro de tuslabios. Si supieras cuantas veces sangraron mis labios, por la rabia de sentir que fue mimano la que no buscó la tuya, que no fue mi boca la que no quedó entreabiertaexpectante a tu respuesta, como saberlo ahora que te has alejado, en cada par de ojosfugaces que quisieron gritarlo; pero ya te fuiste con un silencioso paso que entonaba unensordecedor “hasta nunca”. Ahy, si supieras cuantas lágrimas mis ojos han llorado, por esa fuerza que no me dejó acercarme, esa fuerza que siendo fuerte veo en el espejoreflejada en mis adentros.
III
Ayer de noche, como todas las noches me deslicé por entre los oscuros silencios,y me adentré en la noche buscando alguno de tus recuerdos, y fue así que encontré enuna esquina, encadenada, a ella, La pobre Esperanza, flaca, con sus níveas ropasoscuras, contrastando con su hermana, que sonreía desde lo alto, alborotada por la copiaimpúdica del sátiro que la acompañaba. Y fue así cuando la liberé, y la traje a mi casa.Una vez adentro, prendí la luz y allí pude verla en plenitud, y la recosté en mi cama,
 
mientras le sacaba el peplo que cubría su cuerpo escandaloso. Recuerdo, que le secabasus lágrimas de esos ojos color Jade con trozos de nube. Luego, me senté a su lado y lehablé de vos. Y pude notar que mientras le hablaba de tu risa, tus labios, tu boca, tusojos, y todos los
tus
, ella iluminaba mas y mas aquella casa. Ya no era la flacaescuálida, sucia, casi olvidada, que había encontrado por error en aquella esquina, sinoque era una mujer que no se dejaba ver, porque su imagen era análoga a tu figura, y así,mientras yo hablaba, sentado en los pies de la cama, se incorporó y de un salto se perdió por la ventana. Mientras yo seguía hablando, contando los
tus
y deseando los
nos
.Mirando el espejo de cuerpo entero que siempre tuve en aquella esquina del cuarto, y pude verla aún echada sobre la cama, escuchando todas tus cosas, por eso le seguíhablando, y contando.
IV
Tantas veces mi Amor se enamoró de vos; que tuviste tantas caras que ya nirecuerdo. Aunque recuerde el aroma que dejó tu mirada en mis ojos, y el color queescuchó mi pecho latente y expectante a una palabra tuya, a un gesto. Cuantas veces miamor enamorado cantó solitario en una plaza, llorando versos en la pálida hoja que se batía en guerra contra el invierno. Cansado mis pies de seguirte por ese camino de no sedonde, con agujeros en mis zapatos por las mordidas del Tiempo. Mi cara eché a losvientos para poder sentir tu aroma y porque no, esperar alguna caricia. Cuantos versosinconclusos, estrofas mal paridas, por el sabor amargo que dejaron tus pasos ya lejanos.Confianza perdida y precipitada al olvido de los amantes, que ahora son maridos, que

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