febrero 20101
La construcción de alternativas capaces de ca-minar hacia la construcción, no sólo de socie-dades democráticas y equitativas, sino igual-mente compatibles con la preservación de lavida en el planeta, necesariamente tienen queser anti-capitalistas.A pesar de que una elevada proporción de lapoblación no tiene acceso a las condicionesbásicas de la vida, la humanidad ya ha sobre-pasado los límites de la capacidad de carga dela Tierra. Sin un freno a corto plazo de estepatrón de crecimiento desbordado y una re-orientación hacia el decrecimiento, la armo-nía con el resto de la vida y una radical redis-tribución del acceso a los bienes comunes delplaneta, no está garantizada la continuidadde la vida humana a mediano plazo. El actualmodelo depredador de sometimiento sistemá-tico de la naturaleza a las exigencias faústicasde un crecimiento sin fin está destruyendo lascondiciones que hacen posible la vida en elplaneta Tierra. El calentamiento global es sólola expresión más visible de procesos de des-trucción sistemáticos que están reduciendo ladiversidad genética, devastando bosques tro-picales, sobre explotando los mares, contami-nando las aguas… Sin respuestas efectivas y acorto plazo, con toda seguridad los problemasambientales se harían cada vez más severos,produciéndose alteraciones irreversibles enlos patrones climáticos a no muy largo plazo.Dadas las severas y crecientes desigualdadesexistentes hoy en el planeta, las alteracionesclimáticas afectan en forma profundamentediferenciada a diferentes regiones y poblacio-nes del planeta (afectando en forma más di-recta a quienes han sido menos responsables,los pobres del Sur). Son radicalmente desigua-les las capacidades de respuesta/adaptacióna estos cambios. Todo esto augura un futuroinmediato de creciente violencia, de guerraspor el control de los bienes comunes de lavida, de migraciones masivas de millones dedesplazados ambientales, el incremento delas políticas racistas de muros y represionesa los migrantes en intentos inútiles por pre-servar los privilegios mediante un crecienteapartheid global.No son éstas proyecciones apocalípticas refe-ridas a cosas que podrían ocurrir en el futuro.Según la FAO, en el año 2009 más de mil mi-llones de personas, casi la sexta parte de lapoblación del planeta, padece de hambre.Todo esto exige extraordinarias urgencias enlas respuestas.La velocidad con la cual se están destruyendolas condiciones que hacen posible la vida en elplaneta no sólo no se ha frenado, sino que seha acelerado en las últimas décadas a pesardel reconocimiento global de que este modelode producción/distribución y consumo es ab-solutamente incompatible con la preservaciónde la vida en el planeta. Los cambios climá-ticos no operan en términos lineales. No esposible preveer en qué momento alteracionesgraduales pueden llegar a puntos de quiebre,
Estamos viviendo unaprofunda crisis civilizatoria
Edgardo Lander
Edgardo Lander
es profesor titular deCiencias Sociales de la Universidad Centralde Venezuela y forma también parte de lasecretaría del Consejo Hemisférico del ForoSocial de las Américas.
Texto preparado para el seminario 10 años después: desafíosy propuestas para otro mundo posible, Porto Alegre, Brazil, enero de 2010.
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