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20.Las Migraciones en Los Siglos XIX y XX

20.Las Migraciones en Los Siglos XIX y XX

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20. Las migraciones en los siglos XIX y XX:contribución a la historia del capitalismo
Caroline Andréani
 En todas las épocas, los hombres han emigrado, y nos podemos plantear legítimamentela cuestión de saber por qué tendría el capitalismo una responsabilidad particular en lasmigraciones de los siglos XIX y XX. ¿No sería un prejuicio, una postura preconcebidacontra un sistema que en resumidas cuentas no hace más que sacar partido de unfenómeno natural testificado desde la prehistoria, las migraciones humanas? Tradicionalmente, los historiadores de las migraciones descomponen las causas de lasmismas en dos polos: las causas repulsivas y las atractivas. Las causas repulsivas son elconjunto de razones que pueden empujar a los individuos a abandonar su lugar deorigen: miseria, hambrunas, guerras, conflictos políticos o religiosos. Las causasatractivas son la búsqueda de nuevas tierras y el atractivo de la fortuna. A continuaciónestablecen sutiles diferencias entre las migraciones espontáneas y las organizadas. Estas definiciones orientan evidentemente la percepción que se pueda tener de losfenómenos migratorios. En primer lugar, las causas repulsivas y las atractivas secombinan en la mayoría de los casos. Difícilmente nos imaginamos a un individuoexpulsado de su tierra por múltiples razones buscar un lugar para vivir con la mismamiseria y las mismas persecuciones. Y segundo, la noción misma de migracionesespontáneas es falaz. ¿Se emigra espontáneamente cuando se huye de situaciones políticas o económicas intolerables? Sin duda sería más oportuno hablar de migracionesforzosas y de itinerarios individuales o colectivos. Las migraciones son por esencia la consecuencia de situaciones extremas en las que elindividuo no tiene más escapatoria que la salida hacia un lugar y un destinodesconocidos. Podemos entonces sin ninguna duda hacer la distinción entre itinerariosde promoción social y migraciones de supervivencia. El itinerario de promoción sociales planificado por individuos que abandonan su lugar de residencia con una estrategiade ascenso social a medio y a largo plazo, para ellos o para la siguiente generación. Lasmigraciones de supervivencia son la respuesta inmediata a situaciones intolerables: las personas huyen para asegurar su supervivencia. Este tipo de migraciones toma amenudo un carácter de larga duración con que los interesados no habían contado en un principio. En el período que nos interesa, yo propondría una clasificación —con los límites queimplica cualquier clasificación— que distinga: las migraciones de carácter colonial, lasde carácter económico, y las migraciones de carácter político. Por otra parte puedencombinarse unas con otras. 
 
Migraciones de carácter colonial
 Las migraciones de carácter colonial se iniciaron con la colonización de América a partir del siglo XVI. Si los flujos de población son regulares, quedan limitados por ladebilidad de los medios técnicos. Se estima que el número de españoles que partieron acolonizar América Latina en los siglos XVII y XVIII se eleva a dos millones deindividuos, y el de portugueses a un millón. La trata de esclavos africanos representaría,en este mismo período, entre siete y nueve millones de individuos.[140] La influencia del capitalismo en las migraciones encuentra allí su primera expresión.Confrontados al problema material del "aprovechamiento" de América Latina,españoles y portugueses paliaron tempranamente la desaparición de los esclavos indiosimportando mano de obra proveniente de Africa. Capturados, transportados comovulgares mercancías, los esclavos africanos son empleados en las minas y en lasexplotaciones agrícolas en beneficio de las elites europeas: españoles y portugueses, y poco después holandeses, franceses e ingleses. En el siglo XIX, la atención de los europeos se traslada a Asia, Oceanía y Africa. No esque estos continentes no fueran conocidos hasta entonces. Pero los fenómenosconjugados del desarrollo del capitalismo industrial y sus imperativos (acceso amaterias primas baratas, desarrollo de nuevos mercados de consumo, etc.), y deldesarrollo de los medios técnicos, facilitan las conquistas y permiten el mantenimientode la presencia europea en continentes hasta entonces difícilmente accesibles.Los flujos de población hacia estos continentes fueron menos importantes que hacia lasAméricas. A pesar de un fuerte estímulo de carácter ideológico, manuales escolares,exposiciones coloniales, relatos de viajes de las sociedades geográficas, propagandareligiosa que magnificaba la empresa colonial, los millones de europeos candidatos a laemigración prefirieron mayoritariamente otros destinos. La necesidad económica empujaba a los europeos a emigrar hacia las colonias. Eltestimonio de Marguerite Duras sobre los pequeños colonos franceses en Indochina,[141]el de Simenon en su reportaje publicado en 1932 en
Voilá
sobre el África de lascolonias, muestran claramente los resortes de estas migraciones: un porvenir sin salidasen la metrópoli, la posibilidad de vivir mejor en el país donde, incluso sin dinero, eleuropeo posee fatalmente ventaja sobre el colonizado. En su reportaje titulado La horadel negro, Simenon no deja subsistir ninguna ambigüedad: "Él [el colono europeo]volverá porque allí, hay un boy ¡que le lustra sus zapatos y a quien tiene el derecho deinsultar! Volverá sobre todo porque no tiene ningún otro porvenir, porque los puestos detrabajo escasean en Francia. Allí, al menos, el hecho de ser blanco, el último de los blancos, es ya una superioridad". Los políticos y los teóricos del siglo XIX preconizaron las colonias de asentamiento.Esta apuesta fue ganada en Oceanía: Australia, Nueva Zelanda, Tasmania se
 
convirtieron, a semejanza de América del Norte, en colonias de asentamiento pobladascasi exclusivamente por europeos. La colonización inglesa no dejó prácticamenteninguna posibilidad de supervivencia a los pueblos de Oceanía. Los tasmanos fueroncompletamente exterminados.[142]Aborígenes de Australia y maoríes de NuevaZelanda fueron masacrados, expulsados a las tierras menos productivas, encerrados enreservas.[143]En la actualidad siguen muriéndose a fuego lento: desempleo,delincuencia y alcoholismo son su fatalidad cotidiana.La colonización de Australia comenzó al final del siglo XVIII. Los británicos velaron para impedir la implantación de poblaciones no europeas, especialmente las de chinos y japoneses. Poblada primeramente por forzados (eran 150.000 a mitad del siglo XIX),Australia atrajo a continuación a ganaderos, y luego a buscadores de oro desde 1851 conel descubrimiento de los recursos auríferos. Esta colonización se prosiguió tardíamente, puesto que desde 1946 el Gobierno australiano favoreció la implantación de 1.500.000emigrantes, esencialmente británicos. Este movimiento migratorio se prosigue todavíahoy: desde el fin del
apartheid 
, numerosos blanquitos de África del Sur se han instaladoen Australia.Los europeos intentaron igualmente transformar algunas regiones de África en coloniasde asentamiento. África del Sur y Rhodesia fueron los destinos más frecuentes para losemigrantes ingleses a partir de 1806, fecha de la toma de posesión de estos territorios por Inglaterra. A la colonización europea preexistente,[144]viene a añadirse unacolonización inglesa de carácter masivo a partir de 1820. Esta población europeaconocerá otro empujón importante a partir de 1860 con el descubrimiento de minas deoro y de diamantes. La colonización inglesa inventa entonces la deportación en granescala de los colonizados de otros continentes: entre 1860 y 1909, 120.000 hindúesfueron enviados de ese modo a África del Sur para trabajar en condiciones desemiesclavitud en la industria minera.Otros intentos se saldaron con fracasos. Desde 1870, Francia quiso transformar Argeliaen colonia de asentamiento. Con una política de naturalización automática de losargelinos judíos (1870) y de los europeos (1896), consiguió aumentar artificialmente la población europea. Francia buscó atraer a los candidatos a la emigración ofertándolestierras.[l45]Estos colonos campesinos fueron rápidamente atrapados por lasreestructuraciones hipotecarias, víctimas de los colonos ricos y de las sociedadesfinancieras, que los despojaron. La población europea quedó acantonada en las ciudadesy finalmente aumentó débilmente: no alcanzará el millón de personas en 1954.[146]Laguerra y el apoyo de la mayoría de la población europea a la represión del movimientonacional argelino, además de la política de la OAS, empujaron a los europeos aabandonar Argelia en 1962, tras la independencia. Para terminar, veamos un último ejemplo de colonización francesa de asentamiento, Nueva Caledonia. Anexionada por Francia en 1853, sirve en un principio como prisión.Aquí también son utilizadas las deportaciones de otras poblaciones. Ante la resistenciade los kanakos (y el riesgo de su completa desaparición), los franceses importaron desde1893 trabajadores japoneses para trabajar en las minas de níquel, y emigrantes

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