CADH), esto es, la obligación de respetar los derechos humanos. Debido a la amplitud de esta autorización, y de los peligros que se corren por su posible (y frecuente) abuso, los pactos citados contienen numerosos requisitos para su procedencia (infra, § 4), a la par que enumeran un catálogo de derechos insuspendibles o inderogables (infra, § 5), lomismo que las garantías indispensables para su vigencia (infra, § 6), todo ello bajo estricto controles jurisdiccionalesinterno e internacional (infra, § 8).
3.3. Causa
No cualquier motivo habilita la suspensión de las obligaciones contraídas en los tratados internacionales, sinosólo los que ellos mismos enumeran. La Convención Americana refiere al “caso de guerra, de peligro público o de otraemergencia que amenace la independencia o seguridad del Estado Parte” (art. 27.1), mientras que el Pacto de DerechosCiviles y Políticos alude, de forma más genérica, a “situaciones excepcionales que pongan en peligro la vida de la Nación” (art. 4.1). De sendas disposiciones surge la clara voluntad de limitar su uso a casos extremos, donde no quedeotra alternativa posible que su declaración. Para que dichas causales puedan ser invocadas por los Estados, debenreunirse las siguientes condiciones:
3.3.1. Debe tratarse de una situación real o inminente
. Tiene que originarse en hechos
objetivos
, verificables por cualquier observador imparcial, y
reales
, esto es, no pueden ser potenciales o eventuales. Además, la emergenciatiene que ser
seria
, motivada por una situación excepcional, que signifique una amenaza para la vida organizada del país. La Comisión ha establecido que las medidas relacionadas con el estado de emergencia "sólo pueden encontrar justificación frente a amenazas reales al orden público o a la seguridad del Estado"
La Comisión ha calificado de“estados de sitio
ficticios
” aquellos en que los hechos alegados que justificaría su declaración no han ocurrido.
3.3.2. La emergencia debe ser de extrema gravedad
.
De acuerdo a los términos utilizados en las convencionesque analizamos, la emergencia debe poner en peligro la independencia o seguridad del Estado. Es decir, que es unaherramienta de
ultima ratio
, a la que cabe acudir solamente ante el fracaso de los medios ordinarios de solución de losconflictos. Caso contrario, los Estados pueden restringir los derechos, tal como lo explicamos antes (supra, CapítuloVI), con mayor o menor intensidad, sin necesidad de tener que recurrir al estado de sitio. Por ello, la ComisiónInteramericana ha criticado la práctica de varios países –entre ellos el nuestro– que han dictado estados de emergencia“sin que las circunstancias lo justifiquen, como un medio de acrecentar la discrecionalidad del ejercicio del poder público.”
3.3.3. La emergencia debe afectar la continuidad de la comunidad organizada
. Tal como exige el Pacto de Naciones Unidas, sólo es viable disponer estas medidas cuando median circunstancias que “pongan en peligro la vidade la Nación”, es decir, que afecten los pilares mismos de la organización sociopolítica. En el
leading case Lawless vs. Ireland
(1961), la Corte Europea definió la emergencia pública como una situación de crisis excepcional e inminenteque afecta al público en general, y no solamente a algunos grupos en particular, y que se erige como un peligro para lavida organizada de la comunidad.
El Tribunal de Estrasburgo también sostuvo que esta exigencia se aplica tantodurante gobiernos constitucionales como revolucionarios.
Es común encontrar en las sentencias de la Corte Suprema argentina este tipo de alegaciones a la hora de evaluar la constitucionalidad de las medidas adoptadas durante las (frecuentes) emergencias. El alto Tribunal comienza siempreafirmando que “acontecimientos extraordinarios justifican remedios extraordinarios.”
Peralta
” (1990), laCorte sostuvo que la situación de grave riesgo social exigía la preservación de la vida misma de la Nación y del
7
CIDH, Informe Anual 1980-1981, p. 115.
8
CIDH,
Estudio preeliminar del Estado de Sitio y la Protección de los Derechos Humanos en los Estados Americanos
,Washington, Secretaría de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
9
CIDH, Informe Anual 1980-1981, p. 115.
10
CEDH,
Lawless vs. Ireland
, Judgments of 1 July 1961, Series A, Nos. 1-3, Para. 28. La Corte Europea juzgó que laemergencia había sido razonablemente declarada por Irlanda, en atención, especialmente, a tres factores: la existenciade un ejército secreto (el Ejército Republicano Irlandés, IRA); el hecho de que este ejército estaba operando tambiénfuera del territorio del país y; el alarmante incremento de las actividades terroristas en el período anterior a que laemergencia fuera declarada. La existencia de una emergencia pública a raíz de las actividades terroristas del IRA fuetambién considerada por la Corte en
Ireland vs. United Kingdom
, Judgment of 18 January of 1978, Series A, Nos. 25(1979-80).
11
CEDH,
The Greek Case
(1969), Yearbook II, p. 32. Ampliar en OVEY, Clare y WHITE, Robin C. A.,
EuropeanConvention on Human Rights
, Oxford, Oxford University Press, Third Edition, 2002, p. 371.
12
CSJN,
Fallos
, 238:76 y sus citas, repetido en “
Guida
”,
Fallos
, 323:1566, cons. 7°.3