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07/22/2010

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Los antiguos griegos, 800 años a.C., conocie-ron las propiedades eléctricas del ámbar, o capacidadpara atraer pequeños cuerpos tras ser frotado, y tam-bién las propiedades magnéticas de ciertas rocas íg-neas, llamadas
µαγνηζ
(magnes), que podían atraerpequeños trozos de hierro. La leyenda atribuye estenombre al pastor Magnes, quien observó cómo suszapatos, provistos de tachuelas de hierro, se quedabanpegados al caminar por encima de dichas rocas. Comoquiera que fuere, la magnetita, compuesta por óxidoferroso-férrico (Fe
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O
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), era relativamente fácil de ha-llar en las proximidades de Magnesia, una ciudadgriega situada en el norte del Mar Egeo.Algunos historiadores coinciden en que la brúju-la era ya utilizada por los chinos varios siglos antes deque los griegos tuvieran conocimiento de las propieda-des de la magnetita. No obstante parece que su apari-ción en Europa tiene lugar hacia el año 1100 de nuestraera, coincidiendo con el interés despertado por la nave-gación.El primer documento escrito sobre los imanesque ha llegado intacto hasta nuestros días data del 8 deagosto de 1269. Se trata de una carta que un ingenierollamado Pedro de Maricourt (una ciudad de Picardía, noidentificable hoy día) escribe a un amigo suyo en París.En ella se describe el comportamiento de pequeñasesferas de magnetitas que simulaban la Tierra, llamadas
terrellas
, y de las que Pedro observó que presentabandos polos hacia los que se orientaban pequeñas agujasmagnéticas.Ya en el año 1436 aparece el primer mapa en elque se tiene en cuenta el hecho de que no en todos lossitios la brújula apunta al Norte exactamente (a estaconclusión hubiera podido llegar Pedro de Maricourt sihubiera medido, durante sus experimentos, la inclina-ción de las pequeñas brújulas que colocaba sobre susterrellas). Los fabricantes de brújulas de entonces co-rregían esta desviación montando sus agujas con elángulo compensado. Y no fue hasta el año 1576 cuandoun fabricante de brújulas inglés, Robert Norman, midiópor primera vez el ángulo de inclinación de una agujamagnética, gracias a que se le ocurrió instalar una de
HISTORIA DEL ELECTROMAGNETISMO
Rafael López Valverde
ellas con un eje horizontal en lugar de equilibrarla conel eje vertical como era habitual (McKeehan, 1971).Estos trabajos sirvieron de base a William Gil-bert, médico de la reina Isabel I de Inglaterra, quien enel año 1600 publicó en latín el primer libro sobre ima-nes:
 De Magnete
. En él recoge todos los conocimientossobre magnetismo de la época: describe cómo utilizarel
versorium
, un instrumento inventado por él y queconsta de una aguja de acero imanada, suspendida deun hilo sin trenzar, con el que podía medir el ángulo deatracción entre dos imanes. Como conclusión de susexperimentos, Gilbert insiste en que el extremo norte deuna brújula es similar al polo sur magnético de la Tie-rra, que la consideraba un gran imán permanente. Tam-bién prueba que un hierro pierde su propiedad magné-tica si se le calienta adecuadamente, y la recupera si seenfría y se lo golpea simultáneamente.Durante la primera mitad del siglo XVIII Dufayen Francia llegó a establecer la existencia de dos clasesde electricidad, designadas más adelante positiva (ladel vidrio) y negativa (la del ámbar) por Franklin; mien-tras tanto, en Inglaterra, Gray descubrió que la electri-cidad podía pasar de unos cuerpos a otros a través dehilos metálicos y en Holanda von Kleist y Musschen-broeck descubrieron que podía llegar a acumularse enuna botella especial o botella de Leiden. Al mismotiempo, se inventaron las primeras máquinas de electri-zación por rozamiento, que tuvieron aplicaciones médi-cas y, sobre todo, lúdicas al ponerse de moda como juego de sociedad en los aristocráticos salones de laépoca (Bernal, 1975).En la segunda mitad del siglo aparecieron lasprimeras medidas cuantitativas de los fenómenos eléc-tricos y magnéticos: en 1750 John Michell utilizó unabalanza de torsión para establecer que las fuerzas queejercen los polos magnéticos entre sí varían inversa-mente con el cuadrado de la distancia que los separa, y,pocos años después, Charles Coulomb, utilizando unabalanza de torsión por él diseñada, estableció en 1785la ley que lleva su nombre para cargas eléctricas pun-tuales en reposo. En definitiva, la ley fundamental des-cubierta por Coulomb venía a establecer el mismo re-
 
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sultado anterior: la acción a distancia entre dos cargasdependía del inverso del cuadrado de su distancia. Deeste modo las primeras leyes cuantitativas sobre la elec-tricidad y el magnetismo parecían seguir la idea newto-niana de atracción entre cuerpos celestes: las fuerzaseléctricas y magnéticas entre dos cuerpos separados seejercen como una
acción a distancia
, es decir, instan-táneamente y sin intermediar materia alguna. ¿Cómo esesto posible?, se preguntaron los cartesianos de la épo-ca (Cazenobe, 1984).El descubrimiento de la electricidad propiamen-te dicha no tiene lugar hasta el comienzo del siglo XIX.En una carta dirigida al presidente de la Royal Societyde Londres, con fecha del 20 de marzo de 1800, Voltadaba a conocer el primer generador eléctrico (pila deVolta), hecho que originó una desenfrenada carrera porconstruir la pila de mayor número de elementos y susposibles aplicaciones, entre ellas el descubrimiento delos primeros metales alcalinos (Davy) por electrólisisde sus sales fundidas (Bocanegra, 1997).Las pilas de Volta presentaban el inconvenientede la polarización. Observado por Ritter en 1803, estoconsistía en que los electrodos se polarizaban hastaconvertirse en pilas secundarias de corrientes inversas,una vez abierto el circuito. Para remediar el problemaaparecieron las pilas impolarizables: Becquerel, 1829;Daniell, 1837; Bunsen, 1841; Grove, 1839 (de gas) ylos acumuladores de Planté, 1860.Por otro lado, el efecto Seebeck, publicado en1823, o efecto termoeléctrico, hizo posible el descubri-miento de G. S. Ohm de 1826, por el cual la intensidadde corriente que recorre un circuito es el cociente entrela tensión que suministra el generador y las resistenciasdel circuito: I = E/(r+R). Estas conclusiones aparecie-ron publicadas en su célebre
 Die Galvanische Kittemathematisch bearbertet 
, donde se sigue un paralelis-mo con la teoría del calor de Fourier (1822). Sin embar-go, hasta 1845 Kirchoff no identificó la fuerza electros-cópica de Ohm con el potencial eléctrico de Poisson yde Green. Por esta misma época, Weber diseñó instru-mentos para medir y definir diversas magnitudes eléc-tricas y magnéticas, estudios que llevaron a establecerlas equivalencias actuales entre ambas (Taton, 1988).En general, los autores suelen coincidir en que lafecha del nacimiento del electromagnetismo modernoes el 21 de Julio de 1820, día en el que aparece enCopenhague la publicación en latín de la famosa expe-riencia de Oersted: la desviación que sufre una agujamagnética situada en las proximidades de un conductoreléctrico. El descubrimiento tuvo lugar unos meses antesy, al parecer, no fue tan al azar como se cuenta -generalmente se acepta que fue en el transcurso de unaconferencia- puesto que H. C. Oersted (1777-1851)llevaba desde 1807 realizando experimentos para en-contrar alguna relación entre electricidad y magnetis-mo. La idea no era del todo nueva ya que parece con-firmado que desde el primer tercio del siglo XVIII sebuscaba tal relación, pues se conocía suficientemente laimanación del hierro por el rayo.Sin embargo, cuenta Gamow en su conocida
 Bio-grafía de la Física
que Oersted tuvo la idea, mientras sedirigía a clase, de que podría existir alguna interacciónentre un imán y una corriente eléctrica, a pesar de que sehabía demostrado con anterioridad que las cargas eléctri-cas y los imanes no sufren interacción alguna. Al llegara su aula realizó el experimento ante sus alumnos situan-do una brújula en las inmediaciones de un hilo conductorconectado a su pila de Volta. Repitió el experimentovarias veces para asegurarse de que el efecto observadono dependía de las corrientes de aire generadas por elcalentamiento del conductor ni otros factores, y así llegóa establecer rotundamente la orientación de la brújulapor interacción con el conductor.Tras publicarse en Copenhague se publicó enAlemania, Inglaterra y Francia en
 Annales de Chimie et de Physique
, donde el ambiente científico que reinabaen aquel momento en la Académie de Sciences, no cabeduda, debió ser idóneo para recoger el relevo de lasexperimentaciones. Así fue, el lunes 11 de septiembrede 1820, Arago comunica a los miembros de la Acadé-mie el resultado de la experiencia de Oersted, que había
Experimento de Rowland
 
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conocido días antes en el curso de un viaje por Europa.André Marie Ampère había escuchado con atención laexposición de Arago y a la reunión plenaria del lunessiguiente (18/9/1820) presentó a los miembros de laAcadémie una primera memoria donde demostraba quelas corrientes eléctricas se atraen o repelen recíproca-mente según unas leyes concretas. El mismo Ampéreintrodujo el término "electrodinámica" para hacer refe-rencia a estos nuevos fenómenos.Aquel mismo mes de septiembre Arago descubrióla imanación del hierro por las corrientes e inventó elelectroimán. Durante el mes siguiente se realiza la publi-cación de los resultados obtenidos por Biot y Savart (30/ 10/1820). Estos investigadores midieron la dirección delas oscilaciones de una aguja imantada en función de ladistancia a una corriente rectilínea, indefinida. Estable-cieron experimentalmente que la fuerza depende de 1/r
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y de la intensidad de la corriente (Taton, 1988).Semanas después, basándose en estos resulta-dos, Laplace dedujo matemáticamente la ley de Biot ySavart y, como consecuencia, resultó que el campomagnético creado por un elemento de corriente dl adistancia r es transversal. Esto no agradó a los newto-nianos, que no entendieron entonces cómo la nuevafuerza a distancia (la fuerza magnética) se manifestabaperpendicularmente a la dirección en la que interaccio-naban los cuerpos.De esta forma, a fines de 1820 se conocían lasprimeras leyes cuantitativas de la electrodinámica yhacia 1826 Ampère ultimaba una teoría que permane-ció durante casi 50 años, hasta la llegada de la teoríaelectromagnética de Maxwell.De la propia experiencia de Oersted se deduce laposibilidad de obtener corrientes eléctricas por méto-dos electrodinámicos y por ello muchos investigadoresbuscaron durante años la relación inversa, es decir, laobtención de corrientes inducidas. El mismo Ampère, junto con La Rive, realizó un experimento para obtenercorrientes eléctricas por influencia de otras: una espiracuadrada está suspendida en el interior de una bobinacircular colocada en el seno de un campo magnético deherradura; al cerrar y al abrir el circuito de la bobina, laespira se desvía siendo atraída o repelida por el imán.Ampère y La Rive no supieron interpretar este fenóme-no y lo lamentaron años después.El 3 de septiembre de 1821 realiza Faraday (1791-1867) su primera investigación experimental en electri-cidad: el giro de un polo magnético alrededor de unacorriente eléctrica y a la inversa, el giro de un conduc-tor rectilíneo alrededor de un polo magnético sumergi-do en mercurio. Es el primer motor eléctrico, anteriorincluso al que construye Barlow en marzo de 1822, suconocida rueda dentada.En 1824 Faraday realiza infructuosamente losprimeros intentos para lograr las corrientes inducidas.En ese mismo año, Arago observa que las oscilacionesde una aguja magnética se amortiguan al colocar undisco metálico debajo de ella, y que al girar el disco girala aguja. Es el magnetismo de rotación de Arago. Estedescubrimiento hubiera dado origen a las corrientesinducidas si se hubiera interpretado debidamente.Foucault investigó más adelante estas corrientes y Tyn-dal construyó un péndulo hueco que contenía un metalde bajo punto de fusión. La energía disipada por lasoscilaciones calentaban el metal, se fundía y goteaba.El 29 de agosto de 1831 Faraday descubre lascorrientes inducidas: observó corrientes inducidas enun circuito provisto de un galvanómetro al abrir y ce-rrar otro circuito contiguo conectado a una batería, loscuales compartían un núcleo de hierro dulce. El 17 deoctubre de 1831 descubrió que al acercar y al alejar unimán a una bobina se generaba igualmente una corrien-te inducida.Estos resultados fueron publicados en 1832 en la
Philosophical Transactions
de la Royal Society con eltítulo de
 Experimental Researches in Electricity
, la pri-mera de una serie monumental de 30 memorias queabarcó casi 25 años (Joshep Henry se adelantó en losEE.UU. pero no llegó a publicar su descubrimiento).Faraday demostró que la condición esencial para que seproduzca la inducción magnética de una corriente eléc-trica es que el circuito conductor corte el sistema delíneas que representan la fuerza magnética que emanade un imán o de otra corriente. Con esto, los fenómenosde inducción electromagnética parecían escaparse de lainterpretación de acción a distancia de los demás fenó-menos electromagnéticos.El 28 de octubre del mismo año experimenta conla rueda de Faraday, muy similar a la de Barlow perosin dientes, y en 1832 Pixii construyó su motor-genera-dor de corriente alterna, en el que un imán en herraduragira frente a una bobina en forma de herradura. Pocodespués, en 1834 Lenz establece el sentido correcto delas corrientes inducidas, esto es, el de oponerse a lacausa que la genera; más adelante, entre los años 1845-48 Franz Neumann (1798-1895) funda la primera teoríamatemática de la inducción al estudiar la interacciónentre dos circuitos en base a la ley de Lenz. De estaépoca data su conocida fórmula que da los coeficientesde inducción mutua entre dos circuitos.Faraday fue un caso de excepcional relevancia.Sin mayor formación que la autodidacta, de aprendiz deencuadernador que leía con avidez todos los libros deciencia que pasaban por sus manos, pasó a ayudante delaboratorio de Davy en la Royal Institution, donde vi-vió como científico profesional gracias a las subvencio-

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