PARTE
III
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sociales de nuestro país. Experiencias comola construcción de la identidad y de la autoes-tima se realizarán en el marco de los sabe-res, concepciones del tiempo y del espacio yde la forma particular de relación entre paresy entre púberes, adolescentes y adultos exis-tentes en estas diversas culturas. De igualforma, el desarrollo corporal, la imagen cor-poral y el inicio de la sexualidad se realizanen tiempos, ritmos y bajo códigos socialespropios de cada cultura.En el campo afectivo, el adolescente da un
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paso trascendental al desarrollar su autono-mía, lo cual le permite hacer cosas que an-tes no podía hacer solo: aparecen los idea-les colectivos, los proyectos personales y lanecesidad de autorrealización en función dela imagen de futuro que va construyendo. Enesta etapa, las relaciones con el adulto delperiodo anterior, han sido sustituidas por lasrelaciones de cooperación con los pares, ba-sadas en la igualdad, el respeto mutuo y lacooperación o solidaridad. Es característicade esta etapa también una actitud aparente-
mente conictiva y contestataria derivada delos conictos propios del paso de una etapaa otra en la que se recongura el Yo y conso-
lida la personalidad. Siendo estos aspectosexperiencias comunes a los púberes y ado-lescentes, es de suma importancia que losdocentes tomen en cuenta que las relacio-nes entre pares, sean del mismo sexo o elopuesto, tiene sus particularidades según elentorno cultural y lo mismo sucede con la no-ción de autoridad. De igual forma, el respetomutuo, la cooperación y la solidaridad cobran
especicidades en las que la dinámica social
se fundamenta en la necesidad de perma-nencia a un grupo.A partir de estos cambios, también varía el
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comportamiento de los adolescentes. Si an-tes se actuaba en función de lo que espe-raban los integrantes de la familia, en estaetapa el adolescente actúa en función de loque puede ser socialmente aceptable o no.El estudiante de secundaria, además, se está
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ubicando en la etapa de la imitación diferida,que se da cuando el joven ya no toma como
modelo directo a los adultos signicativos,
padres o profesores, sino que la imitación sehace a partir de un modelo distante. Aquí, porejemplo, aparecen los ídolos o “estrellas“. Enalgunos contextos, son modelos el adultomayor, el anciano, aquellos quienes son con-siderados poseedores de la sabiduría, algu-nos profesores, los religiosos, quienes tienendones especiales, los músicos o cantantesde moda, los artistas, entre otros. Esta imi-
tación determina lo que algunos lósofos han
denominado el “espíritu del tiempo”, es de-cir, que cuando nos miramos como conjuntosocial en un momento determinado tenemosmuchos elementos en común, producto deesta imitación. Por ejemplo, la moda, el tipode música, los temas que nos interesan, en-tre otros, son productos de la imitación. Estaforma imitativa es dominante en la especiehumana no sólo durante la escolaridad sinopara toda la vida, ya que permite generar pa-trones de comportamiento genéricos, tanto anivel social como cultural.El juego cumple un papel fundamental en el
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desarrollo evolutivo de la persona, ya que
congura desde un inicio la génesis de los
roles sociales, como preparación para la vidaciudadana. El adolescente y joven de secun-daria se ubica evolutivamente en el juego