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deleuze - qué es un dispositivo

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gran ponencia de deleuze (su última intervención pública) en un coloquio dedicado a la obra de foucault organizado en parís en el año 1988
gran ponencia de deleuze (su última intervención pública) en un coloquio dedicado a la obra de foucault organizado en parís en el año 1988

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06/25/2013

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¿QUÉ ES UN DISPOSITIVO?
*
La filosofía de Foucault se presenta a menudo como un análisis de "dispositivos" concretos. Pero ¿qué es un dispositivo?En principio, es una madeja, un conjunto multilineal. Se compone de líneas de diferente naturaleza. Y estas líneas deldispositivo no delimitan ni acotan sistemas homogéneos en sí mismos -el objeto, el sujeto, el lenguaje—, sino quesiguen direcciones y trazan procesos siempre desequilibrados que unas veces se reúnen y otras se alejan entre ellos. Cadalínea está quebrada, sometida a
variaciones de dirección,
 bifurcaciones y ramificaciones, a
derivaciones.
Los objetosvisibles, los enunciados formidables, las fuerzas vigentes, los sujetos posicionados son como vectores o tensores. Así,las tres grandes instancias que Foucault distinguirá sucesivamente: Saber, Poder y Subjetividad, no alcanzan de ningúnmodo un perfil definitivo, sino que son cadenas variables que rivalizan entre sí. Foucault descubre una nueva dimensión,una línea nueva, siempre mediante una crisis. Los grandes pensadores son un poco sísmicos, no evolucionan sino quetrabajan por crisis, por sacudidas. Pensar en términos de líneas móviles era el trabajo de Hermann Melville, y poseíalíneas de pecado, líneas de inmersión, peligrosas, incluso mortales. Hay líneas de sedimentación, dice Foucault, perotambién líneas de "fisura", de "fractura". Desenredar las líneas de un dispositivo, caso por caso, es trazar un mapa,cartografiar, explorar tierras desconocidas, esto es lo que él llamaba "trabajo sobre el terreno". Hay que instalarse en laslíneas mismas, que no se conforman con componer un dispositivo sino que lo atraviesan y lo arrastran, de norte a sur,de este a oeste o en diagonal.Las dos primeras dimensiones de un dispositivo, o las que Foucault perfiló en primer lugar, son las curvas devisibilidad y las curvas de enunciación. Los dispositivos son como las máquinas de Raymond Roussel según el análisisde Foucault, máquinas de hacer ver y de hacer hablar. La visibilidad no remite a la luz en general, que vendría ailuminar objetos preexistentes, sino que está hecha de líneas de luz que forman figuras variables, inseparables de tal ocual dispositivo. Cada dispositivo tiene su régimen de luz, la manera como la luz penetra en él, como se difumina yse propaga, distribuyendo lo visible y lo invisible, haciendo nacer o desaparecer un objeto que no existe sin ella. Nosolamente la pintura sino la arquitectura: por ejemplo, el "dispositivo cárcel" como máquina óptica para ver y ser visto. La historicidad de los dispositivos es la de los regímenes de luz, pero también la de los regímenes de enunciados.Pues los enunciados, por su parte, remiten a líneas de enunciación en las que se distribuyen las posiciones diferencialesde sus elementos; las curvas son, ellas mismas, enunciados, porque las enunciaciones son curvas que distribuyenvariables y, en tal momento, una ciencia, un género literario, un estado de derecho o un movimiento social se definen precisamente mediante los regímenes de enunciados a los que dan lugar. No son sujetos ni objetos sino regímenes quehay que definir mediante lo visible y lo enunciable con sus derivaciones, sus transformaciones, sus mutaciones. Y, en cadadispositivo, las líneas atraviesan umbrales en función de los cuales son estéticas, científicas, políticas, etcétera.En tercer lugar, un dispositivo comporta líneas de fuerzas. Se diría que estas líneas van de un punto singular a otro delas líneas precedentes; en cierto modo, "rectifican" las curvas anteriores, trazan tangentes, implican los trayectos deuna línea a otra, producen vaivenes del ver al decir y viceversa, actúan como flechas que no paran de entretejer las cosasy las palabras, que mantienen un combate incesante. La línea de fuerzas se produce "en toda relación de un punto conotro" y atraviesa todos los lugares del dispositivo. Invisible e indecible, está estrechamente mezclada con las demás y sinembargo es diferenciable. Ésta es la línea que Foucault traza y cuya trayectoria reencuentra tanto en Roussel como enBrisset, en pintores como Magritte o Rebeyrolle. Es la "dimensión del poder", y el poder es la tercera dimensión delespacio, interna al dispositivo y variable según los dispositivos. Como poder, se compone con el saber.Por último, Foucault descubre las líneas de subjetivación. Esta nueva dimensión ha suscitado ya tantos malentendidosque cuesta trabajo precisar sus condiciones. Más que ninguna otra, su descubrimiento procede de una crisis del pensamiento de Foucault, como si le hubiese hecho falta recomponer el mapa de los dispositivos, encontrar una posibilidad de orientación nueva para impedir que se cerrasen simplemente mediante líneas de fuerza infranqueables queimpondrían contornos definitivos. Leibniz expresaba de forma ejemplar este estado de crisis que reinicia el pensamientocuando se pensaba que ya casi todo estaba resuelto: creyendo haber llegado a puerto, uno se encuentra de pronto en alta
* En VV AA,
Michel Foucaul tphilosophe. Rencontre Internationale, París, 9, 10, 11 janvier 1988,
París, Le Seuil, 1989, pp. 185-195 [trad. cast,
Michel  Foucault, filósofo,
Barcelona, Gedisa, 1995]. Una versión parcial de este texto había aparecido en el
Magazine Littéraire,
n° 257, septiembre de 1988, pp. 51-52.La participación de Deleuze -que se había jubilado en 1987- en este congreso fue su última intervención pública. Las actas de las discusiones -de las que eleditor no presentó más que un resumen- no se reproducen.
1
 
mar. Y Foucault, por su parte, presiente que los dispositivos que analiza no pueden quedar circunscritos por una líneaenglobante, presiente otros vectores que aún los traspasan por debajo o por arriba: "Cruzar la línea", dice, ¿cómo "pasar al otro lado"?
1
Este cruce de la línea de fuerzas se produce cuando la línea se encorva, dibuja meandros, se hunde y sevuelve subterránea o, mejor, cuando más que entrar en relación lineal con otra fuerza se curva sobre sí misma, seejerce sobre sí misma y se afecta a sí misma. Esta dimensión del Sí Mismo no es en absoluto una determinación preexistente que nos encontraríamos ya hecha del todo. También en este caso la línea de subjetivación es un proceso,una producción de subjetividad en un dispositivo: hay que hacerla, en la medida en que el dispositivo lo permita o lohaga posible. Es una línea de fuga. Escapa a las líneas precedentes, huye
de
ellas. El Sí Mismo no es un saber ni un poder. Es un proceso de individuación de grupos o de personas que se sustrae tanto a las relaciones de fuerzasestablecidas como a los saberes constituidos: una especie de plusvalía. No es seguro que todo dispositivo comporte estalínea.Foucault considera el dispositivo de la ciudad griega como el primer lugar de invención de una subjetivación: según ladefinición original que da de ella, la ciudad inventa una línea de fuerzas que comporta
la rivalidad de los hombres libres.
Ahora bien, de esta línea, en la cual un hombre libre puede gobernar a otros, se desprende otra línea muy diferente, enla cual el que gobierna a otros hombres libres debe gobernarse a sí mismo. Estas reglas facultativas del autodominioconstituyen una subjetivación autónoma, aunque a continuación se vea avocada a suministrar nuevos saberes y a inspirar nuevos poderes. Puede preguntarse si las líneas de subjetivación son el borde extremo de un dispositivo, si esbozan el paso de un dispositivo a otro: en este sentido, anunciarían las "líneas de fractura". Y, como las demás líneas, tampoco lasde subjetivación tienen una fórmula general. Aunque interrumpida brutalmente, la investigación de Foucault sedirigía a mostrar que los procesos de subjetivación adquieren eventualmente formas completamente distintas de sumodalidad griega, por ejemplo en los dispositivos del cristianismo, o en las sociedades modernas, etcétera. ¿No puedeninvocarse dispositivos en los cuales la subjetivación no concierna a la vida aristocrática o a la existencia estética delhombre libre sino a la existencia marginalizada del "excluido"? En este sentido, el sinólogo Tokeï explica que el esclavoliberado perdía en cierto modo su estatuto social y se encontraba arrojado a una subjetividad abandonada,quejumbrosa, a una existencia
elegiaca
de la que tenía que extraer nuevas formas de poder y de saber. El estudio de lasvariaciones de los procesos de subjetivación parece ser sin duda una de las tareas fundamentales que Foucault ha legadoa sus sucesores. Confiamos en la extrema fecundidad de esta investigación, que el actual proyecto de una historia de lavida privada no cubre más que parcialmente. Quienes (se) subjetivan no son solamente los nobles, los que dicen, según Nietzsche, "nosotros, los buenos...", sino que, en otras condiciones, son también los excluidos, los malvados, los pecadores, o bien los eremitas, o las comunidades monásticas, o las heréticas: toda una tipología de las formacionessubjetivas en dispositivos cambiantes. Y, en todas partes, mezclas que hay que desenredar: producciones de subjetividadque escapan a los poderes y saberes de un dispositivo para reinstalarse en los de otro, bajo otras formas que aún nohan emergido.Así pues, los dispositivos tienen como componentes las líneas de visibilidad, de enunciación, líneas de fuerza, líneas desubjetivación, líneas de hendidura, líneas de fisura, de fractura, que se entrecruzan y se entremezclan, surgiendo unasde otras o suscitándose a partir de otras, a través de variaciones o incluso de mutaciones de disposición
[agencement]
. Para una filosofía de los dispositivos, se siguen de aquí dos consecuencias importantes. La primera es el rechazo delos universales. El universal, en efecto, no explica nada, él es lo que requiere explicación. Todas las líneas son líneas devariación que ni siquiera tienen unas coordenadas constantes. Lo Uno, el Todo, lo Verdadero, el objeto, el sujeto...no son universales sino procesos singulares de unificación, de totalización, de verificación, de objetivación, desubjetivación, inmanentes a tal o cual dispositivo. Por tanto, cada dispositivo es una multiplicidad en la cual operantales o cuales procesos en devenir, distintos de los que operan en otras multiplicidades. En este sentido, la filosofía deFoucault es un pragmatismo, un funcionalismo, un positivismo, un pluralismo. Quizá es la Razón la que plantea el mayor  problema, porque los procesos de racionalización pueden operar en todos los segmentos o regiones de todas las líneasconsideradas. Foucault rinde homenaje a Nietzsche a propósito de la historicidad de la razón; y señala la importancia deuna investigación epistemológica acerca de las diversas formas de racionalidad del saber (Koyré, Bachelard,Canguilhem) y de una investigación sociopolítica de los modos de racionalidad del poder (Max Weber). Quizá se reserva para sí mismo una tercera línea, el estudio de los tipos de lo "razonable" en los sujetos eventuales. Pero lo que
1 Michael Foucault, "La vie des nomines infames", en
 Dits et écrits,
III, París, Gallimard, 1994, p. 241 [trad. cast, "La vida de los hombres infames", en M.Foucault,
 Estrategias de poder 
(Obras esenciales, II), Barcelona, Paidós, 1999, p. 393].T
Véase la nota del traductor del texto n° 11
2
 
esencialmente rechaza Foucault es la identificación de estos procesos mediante una Razón por excelencia. Recusa todotipo de restauración de los universales de la reflexión, de la comunicación, del consenso. Puede decirse, a este respecto,que sus relaciones con la Escuela de Frankfurt, y con los sucesores de esta escuela, son toda una larga serie
demalentendidos de los cuales él no es responsable. Y así como no existe la universalidad de un sujeto fundador o de unaRazón por excelencia que permitiría juzgar los dispositivos, tampoco hay universales de la catástrofe en los cuales seenajenaría y se hundiría la razón de una vez para siempre. Foucault le decía a Gé-rard Raulet: no hay una bifurcación dela razón, ella no deja de bifurcarse, hay tantas bifurcaciones y ramificaciones como instauraciones, tantos derrumbescomo construcciones, según los perfiles esbozados por los dispositivos, "y carece de sentido la proposición que afirma quela razón es un largo discurso que ya ha terminado"
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.Desde este punto de vista, la objeción presentada contra Foucaultacerca de cómo puede apreciarse el valor relativo de un dispositivo si no pueden invocarse valores trascendentescomo coordenadas universales es una objeción que amenaza con llevarnos a retroceder y a perder ella misma todosentido. ¿Diremos que todos los dispositivos son equivalentes (nihilismo)? Hace ya mucho tiempo que pensadorescomo Spinoza o Nietzsche mostraron que los modos de existencia debían pensarse de acuerdo con criteriosinmanentes, de acuerdo con su contenido de "posibilidades" de libertad, de creatividad, sin recurso alguno a valorestrascendentes. El propio Foucault aludía a criterios "estéticos", entendidos como criterios de vida, que sustituyen encada caso las pretensiones de un juicio trascendente por una evaluación inmanente. Al leer los últimos libros de Foucaultdebemos poner todo nuestro empeño en comprender el programa que está proponiendo a sus lectores. ¿Una estéticaintrínseca de los modos de existencia como última dimensión de los dispositivos?La segunda consecuencia para una filosofía de los dispositivos es un cambio de orientación, que se desvía de lo Eterno para aprehender lo nuevo. Lo nuevo no designa la moda sino, al contrario, la creatividad variable de acuerdo con losdispositivos: según la pregunta que inició .su irrupción en el siglo XX, ¿cómo es posible la producción de algo nuevo en elmundo? Es cierto que, a lo largo de toda su teoría de la enunciación, Foucault rechaza explícitamente la "originalidad"de un enunciado como un criterio poco pertinente, poco interesante. Quiere considerar únicamente la "regularidad" delos enunciados. Pero lo que él entiende por regularidad es la fase de la curva que atraviesa los puntos singulares o losvalores diferenciales del conjunto enunciativo (llegará a definir las relaciones de fuerzas según las distribuciones desingularidades en un campo social). Cuando rechaza la originalidad del enunciado, quiere decir que la contradiccióneventual entre dos enunciados no basta para distinguirlos, ni para señalar la novedad de uno con respecto al otro. Pues loque cuenta es la novedad del propio régimen de enunciación en cuanto capaz de contener enunciados contradictorios.Por ejemplo, se pregunta
qué régimen de enunciados aparece con el dispositivo de la Revolución francesa, o de laRevolución bolchevique: lo que cuenta es la novedad del régimen, no la originalidad del enunciado. Todo dispositivo sedefine, por tanto, de acuerdo con su contenido de novedad y de creatividad, que señala al mismo tiempo su capacidad para transformarse, para quebrarse a favor de un dispositivo futuro, o bien, al contrario, para cerrarse en torno a las líneasmás duras, más rígidas o más sólidas. En la medida en que escapan a las dimensiones de saber y de poder, las líneas desub-jetivación parecen particularmente aptas para trazar las vías de la creación, que no dejan de abortarse pero tambiénde renacer, de modificarse, hasta la ruptura con el antiguo dispositivo. Los estudios aún inéditos de Foucault sobre losdiversos procesos cristianos abren, sin duda, numerosos caminos a este respecto. Mas no por ello hemos de pensar quela producción de subjetividad concierne a la religión: también son creadoras las luchas antirreligiosas, igual que losregímenes de luz, de enunciación o de dominación atraviesan los dominios más diversos. Las subjeti-vacionesmodernas no se parecen más a las de los griegos que a las de los cristianos, y así pasa también con la luz, con losenunciados y con los poderes.Pertenecemos a estos dispositivos, actuamos en ellos. A la novedad de un dispositivo en comparación con losanteriores la denominamos su actualidad, nuestra actualidad. Lo nuevo es lo actual. Lo actual no es lo que somos sinomás bien, aquello en que nos convertimos, aquello en que nos estamos convirtiendo, es decir, el Otro, nuestro devenir-otro. En todo dispositivo hay que distinguir lo que somos (que es lo que ya no somos) y aquello en que nos estamosconvirtiendo:
la parte de la historia y la parte de lo actual.
La historia es el archivo, el contorno de lo que somos ydejamos de ser, mientras que lo actual es el esbozo de aquello en que nos convertimos. Mientras que la historia o elarchivo es lo que aún nos separa de nosotros mismos, lo actual es ese Otro con quien ya estamos coincidiendo. Se ha pensado a veces que Foucault dibujaba el cuadro de las sociedades modernas como un conjunto de dispositivosdisciplinarios, en contraposición a los antiguos dispositivos de soberanía. Pero no hay tal: las disciplinas descritas por Foucault son la historia de lo que poco a poco vamos dejando de ser, y nuestra actualidad se perfila en las disposiciones
2 Michael Foucault, "Structuralisme et poststructuralisme",
 Dits et écrits,
IV, París, Gallimard, 1994, pp. 431-458, especialmente pp. 440
 y
448.
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