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El presente estudio analizó el discurso del filme venezolano “El Enemigo” desde la dimensión de los valores. El acercamiento epistemológico es Racionalista. Como referentes de entrada se tomó la “teoría de valores”. Conclusiones: a) La frase “cuando actúas como el enemigo eres el enemigo” dimensiona el hecho de no responder con violencia ante la violencia. No basta
Luis Alberto Lamata. Se enmarca en lo que pudiera denominarse cine guerrilla, es decir, una película de bajo presupuesto grabada en un formato de Dvcam. Ganó el premio del público en el Festival Latinoamericano de Trieste 2008, el premio a Mejor Película en el Festival del Cine Venezolano (Mérida 2008) y estuvo prenominada a los Premios Goya 2009 comoMejor
De modo que se trata de una adaptación en la que Lamata busca una mezcla entre emociones y el acercamiento al otro. Para él esta obra “…sin dejar de mostrar con dureza la realidad de unos sentimientos, no perdía de vista la posibilidad de la compasión cuando eres capaz de reconocerte en otro…” (El Cinescopio, 2008).
No es un largometraje que aborde la violencia, es una interpretación de la violencia. El modo como se le abordó no representó el centro de este estudio. Cabe aclarar que este filme como texto ofreció una lectura e interpretación a partir de los valores.
Ya desde algunas expresiones del guión se advierte mensajes claves para la lectura. A partir de una de las primeras escenas, Elisa (interpretada por Daniela Alvarado) lleva al espectador a una inicial identificación: “(...) En una guerra moral, si actúas como el enemigo, eres el enemigo (...)”. Al escuchar este enunciado probablemente se genere en el oyente
algunas inquietudes asociadas con una posible resolución, o, incluso, surjan otros planteamientos, entre ellos: ¿a qué se refiere el cineasta cuando habla de guerra moral?, ¿en cuales escenarios aparece esta guerra?, ¿quiénes protagonizan esa guerra?
Precisamente, analizar el discurso del filme venezolano El Enemigo desde la dimensión de los valores es el objetivo de los autores. Dejando claro que no se trata de un análisis de un filme donde hay una rigurosidad metodológica, ni mucho menos se busca una crítica cinematográfica. Se trata de un ejercicio hermenéutico partiendo de la premisa que el filme es un texto. En consecuencia, el objetivo se dimensiona y limita a la esfera de los valores.
La conjugación entre cine y valores no es nueva. En su mayoría, esta asociación parte de experiencias formativas o de esfuerzos (dentro de la práctica docente) de proponer escenarios para la revisión y reflexión. No se asume los valores como temática para la enseñanza sino como un punto vital de la coexistencia dentro y fuera de la escuela. Como ejemplo puede mencionarse el Programa Cine y Educación en Valores liderado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción de España y dirigido a las edades entre 6 y 14 años. También han sido significativas las Jornadas de Cine y Educación de Madrid (2002). Además de los aportes de sitios especializados en internet como la página de Aulas de Cine (2008).
Hablar de valores en la escuela ya es algo común a cualquier edad, pero orientar esfuerzos para su vivencia y valoración le da otro sentido. Sumado a lo anterior, está la búsqueda del cine como un texto alternativo, el cual no predomina como uno de los recursos usados en el aula. Partiendo de esta consideración, el docente está llamado a facilitar la traducción del mismo y la creación de espacios para su comprensión y explicación. No se descarta la importancia de opiniones o pre-juicios (entendido al modo de Gadamer) de los estudiantes ni de las orientaciones de los docentes.
Tomando en cuenta las consideraciones anteriores se subraya que El Enemigo no es una película para niños. Está dirigida al adulto joven y mayor. La razón de señalar con insistencia este target es por su carga de violencia y aspectos éticos difíciles de comprender con una simple mirada. Esto sugiere una orientación de los adultos en caso de ser vista por niños.
Cuando los niños ven una película están inmersos, en parte, en un proceso de socialización que implica transmisión de valores y modelos de referencia. En el adulto, no es que esté descartado sino que predomina un énfasis, más maduro, en cómo se ve la película. Esta es en parte la justificación al estudio aquí planteado. Como dijera Stahelin (1976): en la era de cultura, a todos les conviene ver cine. La película está ya incorporada a la cultura. Los libros educan y las películas educan, y libros sin películas no darán el humanismo de nuestro siglo. Pero así como hay que aprender a leer, así también hay que aprender a ver cine. Y si leer no es deletrear, ver cine no es mirar a la pantalla durante una proyección.
De esta afirmación puede llegarse a la idea que no sólo es importante la atracción del formato audiovisual y la buena acogida del público, sino su utilización como medio para el análisis, la interpretación y hasta la reflexión de ciertos valores. Más aún, cuando se trata de una temática propia de la sociedad urbana venezolana y latinoamericana. Son los valores, en
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