Desconcierto oficialJorge Carrasco Araizaga
Ante la publicación del encuentro entre Julio Scherer y El Mayo Zambada, el secretario deGobernación retó a los narcos “a dar la cara” en vez de conceder “entrevistas en el monte”, y elpresidente Calderón insistió en que a todos ellos los está combatiendo “sin distingos”. Pero justamente en Sinaloa, estado donde Manuel Clouthier acusó al jefe del Ejecutivo de estar siendoomiso en su “guerra”, el precandidato del PRI a la gubernatura, Jesús Vizcarra Calderón, negótener relaciones de negocios con El Mayo, mientras que en Culiacán, en un nuevo ataque a lalibertad de expresión y al derecho a la información, hombres armados recogían prácticamentetodos los ejemplares de esta revista destinados a los lectores de la entidad...Ismael Zambada García, El Mayo, desconcertó al gobierno federal. Durante cinco días, losvoceros de la “guerra contra el narcotráfico” guardaron silencio sobre el encuentro que uno de losnarcotraficantes más buscados por las autoridades de México y Estados Unidos tuvo con elfundador de Proceso, Julio Scherer García.En Sinaloa, sede del poderoso cártel que codirige Zambada, la reacción fue inmediata: la censuray la descalificación; en especial, del precandidato del PRI al gobierno del estado, Jesús VizcarraCalderón, a quien persigue la sombra de El Mayo.Las críticas del alcalde de Culiacán con licencia estuvieron acompañadas de la desaparición delos cerca de 2 mil ejemplares de la edición número 1744 de Proceso destinados a los lectores enSinaloa, los cuales iban a ser distribuidos en la capital del estado, el puerto de Mazatlán y LosMochis, en el municipio de Ahome.El domingo 4, hombres que ostentaron la posesión de armas recogieron en Culiacán losejemplares cuando empezaban a ser distribuidos. Sólo 200 de los mil 779 enviados a la entidadalcanzaron a venderse al público. La mayoría estaba destinada a la capital sinaloense. A LosMochis y Mazatlán sólo llegaron las facturas.La salida a la luz pública de El Mayo, que fue reseñada por la prensa internacional, también diopie a que el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, de nueva cuenta, retara a losnarcotraficantes a dar la cara, en lugar de “dar entrevistas en el monte”.El jueves 8, cinco días después de que se publicara el encuentro de Scherer con Zambada, elsecretario de Gobernación dijo que la información tomó por sorpresa al gobierno de FelipeCalderón, a pesar de que no se está haciendo “menso” para enfrentar a la delincuenciaorganizada.“En México, el Estado está dando la cara. ¿O qué? ¿Nos ven embozados aquí o nos ven en lasierra o en el monte dando entrevistas?”, expresó Gómez Mont sobre la decisión de El Mayo deencontrarse con Scherer.“Queda claro que el señor Mayo Zambada es un delincuente perseguido por el Estado mexicano,que vive en un estado constante de persecución, que él salió de la madriguera para entrevistarsecon un particular y el Estado jamás tuvo conocimiento de ello, y que se enteró por los medios,porque pasan muchísimas cosas que en un Estado democrático no se pueden predecir oconocer”, añadió.