Welcome to Scribd. Sign in or start your free trial to enjoy unlimited e-books, audiobooks & documents.Find out more
Download
Standard view
Full view
of .
Look up keyword
Like this
34Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
MEDIACION PENAL ANALISIS Y PROPUESTAS

MEDIACION PENAL ANALISIS Y PROPUESTAS

Ratings:

4.67

(1)
|Views: 8,258|Likes:
Published by elpepehillo

More info:

Published by: elpepehillo on Apr 12, 2007
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

09/20/2013

pdf

text

original

 
LA MEDIACIÓN PENAL COMUNITARIA DE ADULTOS:EXPERIENCIA
1
Y PROPUESTAS
 DE LEGE FERENDA
.
 Pilar Sánchez Alvárez 
Abogada y criminóloga. Asoc. ApoyoCoordinadora del Programa de Mediación penal Comunitaria de Madrid..
 José Luis Segovia Bernabé 
Jurista Criminólogo Asoc.Apoyo.“Que para no ser heridos levantamos muros,Que quien siembra muros no recoge nada,Que casi todos somos albañiles de muros,Que sería mejor construir puentes,Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.Que volver no implica retroceder,Que retroceder también puede ser avanzar,Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol,¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?”M.BENEDETTI 
I.- DEL MONOPOLIO DE LA VIOLENCIA ESTATAL Y LA HIPERJUDICIALIZACIÓN DE LOS CONFLICTOSA LA RESPONSABILIDAD SOCIAL COMPARTIDA Y EL DERECHO PENAL MÍNIMO. II.- LA PERCHA: DELA JUSTICIA VINDICATIVA A LA JUSTICIA RESTAURATIVA. III.- APOSTANDO POR UN MODELO: LAMEDIACION PENAL COMUNITARIA. IV.- LA EXPERIENCIA EN LA JURISDICCION PENAL DE ADULTOS:HITOS. V.- DESCRIPCIÓN DEL PROCEDIMIENTO: FASES Y FORMALIDADES. VI.- REFERENCIASLEGALES Y JURISPRUDENCIALES. VII.- CONCLUSIONES Y PROPUESTAS
 DE LEGE FERENDA.
VIII.-BIBLIOGRAFÍA.
1.- DEL MONOPOLIO DE LA VIOLENCIA ESTATAL Y LAHIPERJUDICIALIZACIÓN DE LOS CONFLICTOS A LA RESPONSA-BILIDAD SOCIAL COMPARTIDA Y EL DERECHO PENAL MÍNIMO.
Uno de los factores explicativos de la crisis de legitimidad del sistema penal está en suevidente incapacidad para dar respuesta satisfactoria a los, cada vez más apremiantes,requerimientos de la colectividad y de las víctimas ante los problemas introducidos por el delito. Sin embargo, paradójicamente, todo se pretende solucionar acudiendo alDerecho penal. El rigorismo punitivo –más penas, más duración- pareciera convertirseen una suerte de extraño talismán capaz de dar respuesta a toda suerte de variados problemas: el machismo y las relaciones de dominación que subyacen en no pocossupuestos de violencia de género, la desigualdad social y de oportunidades que son elsustrato de bastantes delitos patrimoniales por impotencia, la drogodependencia y la
1
Nos referiremos a la experiencia desarrollada por la
ASOCIACION APOYO
y a su Programa deMediación Penal Comunitaria de Adultos
.
La sede esen Madrid, calle Corregidor Diego deValderrábanos nº 45 (28030 Madrid). Tfno. 91 437 98 15 y 657 98 00 15. E-mail:ASOCIACIONAPOYO@terra.es
 
 precariedad que laten detrás de la criminalidad urbana... Sin embargo, esta inflación deDerecho penal no viene acompañada de una disminución efectiva de la criminalidad, nide un sentimiento de mayor seguridad subjetiva por parte de los ciudadanos. Seincrementa desmesuradamente la función simbólica del Derecho punitivo, pero sueficacia potencial y real dista mucho de ser la que fantasean quienes acuden a esteDerecho pretendiendo soluciones mágicas a problemas que deben buscar adecuadasolución y acomodo, sobre todo, en otras sedes.En este contexto, la presión de la sociedad y de sus medios de comunicación sobre los jueces y fiscales acaba convirtiéndose en una pesada losa que menoscaba la necesariaindependencia e imparcialidad con que deben ejercerse tan singulares funciones. A la presión externa, únase la interna: al natural miedo a equivocarse se añade la eventualapertura de diligencias informativas, un expediente disciplinario que pueda concluir ensuspensión de empleo y sueldo... todos, inequívocos factores de presión, que puedenacabar hipotecando una administración de justicia que pretenda ser tal.A todo ello no es ajeno el principio de desconfianza en los operadores jurídicosintroducidos por las últimas reformas legales que incrementan la dureza punitiva. No eseste el lugar para desarrollarlo, pero baste apuntar que las L.O. 7/2003, la LO 15/2003, por citar sólo dos de las más recientes de la auténtica cascada penal a que venimossiendo sometidos, limita seriamente la facultad de arbitrio judicial
2
y, con ella, la posibilidad de modular adecuadamente en función de las circunstancias del hecho y delautor la pena. Ello está dando lugar a un derecho penal de corte acentuadamenteretribucionista y objetivista que se va olvidando cada vez más de la orientaciónreinsertadora de las penas privativas de libertad. Detrás de las numerosas reformaslegales que en materia penal y penitenciaria se esn efectuando, subyace unaindisimulada desconfianza en el ser humano, una antropología pesimista y hobbesianaque si, hasta cierto punto es entendible en el caso de dirigirse hacia el penado por undelito, resulta rayano en lo patológico y conlleva, desde luego, nefastas consecuencias para el sistema penal cuando tiene como diana a la figura del juez y su necesariaimparcialidad e independencia. Sin duda, son peligrosas las legislaciones angélicas eingenuas, pero aún pueden serlo más las que, por vía de hecho, demonizan personas einstituciones.En virtud del llamado pacto social, los ciudadanos resolvimos “envainarnos” la espada ydelegar la resolución de los conflictos penales en el Estado y en su Administración deJusticia. En virtud de ello, compete al Estado el monopolio de la violencia. Este avancehistórico que supone el pasar de la venganza privada al ejercicio de la violencia tarifadamínima imprescindible a través de un sistema articulado de previsiones legales y susconsecuencias jurídicas –primero más amplias, luego reducidas casi a la privación delibertad, posteriormente mas ampliadas- ha supuesto un logro importante en el procesode civilización de nuestra especie. Con todo, ha tenido algunas disfunciones. Una deellas ha sido la de delegar de modo absoluto la resolución de los conflictos en laadministración de Justicia. Esta, puesta en marcha, se desentiende incluso de la mismavoluntad de las partes y no se detiene hasta lograr dictar una sentencia penal. La otra, nomenos importante, es un exceso de judicialización de la vida cotidiana, que acaballevando a los tribunales cuestiones que bien pudieran resolverse en otros ámbitos
2
“Discrecionalidad y arbitrio judicial son herramientas imprescindibles”. A. DEL MORAL GARCIA,
 Humanizar la justicia: propuestas en política criminal y penitenciaria
, Corintios XIII nn. 97-98 (2000)266.
2
 
informales o en una justicia más de proximidad. El caso de las pequeñas disputasescolares que antaño resolvían los maestros de forma equitativa, son ahora policializadas y, posteriormente, judicializadas, atascando en no pocos casos lasfiscalías de menores. Sin duda la crispación de la vida moderna, la sobrecarga deviolencia que padecen las sociedades de riesgos están detrás, entre otros factores, detodo ello.Cada vez es más frecuente acudir a los Tribunales ante cualquier conflicto, por pequeñoque éste sea. Es una paradoja cada vez más común que personas que viven en el mismo barrio, incluso en el mismo edificio, deleguen la gestión de sus conflictos en un juez,esperando a que éste resuelva la cuestión de un modo satisfactorio para ambos. Peroesto, a menudo, no sucede así. Hipertrofiado el carácter simbólico del Derecho penal,aunque éste se revela cada día más como poco idóneo para resolver los conflictos de las personas, porque no atiende a las necesidades actuales de las mismas, sigue siendo elúnico cauce que encuentran los ciudadanos para resolver las disputas y para satisfacer lademanda de respuesta ante la comisión de un delito.En esta situación, las estrategias de mediación penal se presentan como una alternativa aesta
única vía
. Una sociedad responsable debe tener resortes propios para la gestión delos conflictos al margen del procedimiento establecido por el Estado para canalizar los problemas más graves, esto es, el proceso penal
3
. Efectivamente, el respeto al principiode derecho penal mínimo ayudaría a potenciar una mayor responsabilidad personal ysocial en la gestión de los conflictos a través de los resortes existentes en el tejido socialy viceversa, una sociedad civil más involucrada en la resolución de sus problemas,ayudaría a conservar un principio como el de derecho penal mínimo, hoy día en trancede desaparecer merced a la multiplicación de tipos penales y el aumento cuantitativo delas penas.Efectivamente, el proceso penal trata de esclarecer si el hecho denunciado existió, si elimputado participó activamente en él y con qué grado de responsabilidad. Sin embargo,la mediación parte de una premisa distinta y persigue otra finalidad: el punto de partida para que tenga lugar un proceso de mediación es el reconocimiento voluntario de laexistencia del conflicto por parte de ctima e infractor. Esta distinción es muyimportante, pues dicho reconocimiento voluntario de la autoría
4
 (y el acto deresponsabilidad que manifiesta) es el único punto de partida para la resolución delconflicto. En el caso del proceso penal rara vez existe un reconocimiento espontáneo delconflicto por parte del infractor; con lo que no se cumple el mínimo presupuestonecesario para poder resolverlo. “No puede haber diálogo si lo único que hay esinterrogatorio”.
5
 
3
Esto también es válido para la llamada violencia de género. No se puede pedir que sea el derecho penalel protagonista casi exclusivo de la resolución de todo tipo de conflictos. Cf. M.A. ENCINAR DELPOZO,
 Reflexiones acerca de la violencia doméstica,
en www.uc3m.es/larevistilla
4
Naturalmente, el reconocimiento de la autoría, no implica que deban dejarse de valorar a la hora deestablecer la cuantía de la condena, cuantas otras circunstancias concurran para modular la antijuridicidady la culpabilidad
.
5
M. CARMENA CASTRILLO
 ,
 
 Posibilidad de resolución dialogada de los conflictos penales,
en IJornadas sobre Mediación penal y Drogodependencias, Madrid, Asociación Apoyo 3-4 de octubre de2002, 33. Cf. Actas de las Jornadas en www.uc3m.es/larevistilla
3

Activity (34)

You've already reviewed this. Edit your review.
1 hundred reads
1 thousand reads
nolimitdoom liked this
Nito Cruz Parra liked this
victor1191 liked this
Emma Lopez liked this
OGBETUALINARA liked this
Mario Portillo liked this

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->