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Flavour 2

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Published by ramichanu
Segunda parte de Flavour. Escrito por Alberto Ramírez Serna
Segunda parte de Flavour. Escrito por Alberto Ramírez Serna

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04/16/2010

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FLAVOUR: Parte 2Capítulo 6
Un enorme ventanal se dibujaba en la tercera planta de la fachada del hospital. Lascortinas, blancas y sedosas, estaban recogidas a un lado y permitían el paso del sol enla habitación. En su interior Elibé permanecía reclinada sobre la cama, con las manosapoyadas en cada costado de la cintura de Claudia, cubriéndola con sus brazos,mientras próxima a su rostro le susurraba unas palabras.-Esta va a ser la última vez que me vas a ver.-Dijo con una mirada tenaz.- Tan sólo hevuelto para advertirte de una cosa más.Elibé se detuvo unos segundos para observar aquel rostro tullido, cadente decualquier expresión y de una semejanza escalofriante a la de una muñeca deporcelana.-Jamás he deseado el mal a nadie, sin embargo tú… lo que te ha sucedido me resultaen cierta manera justicia poética. Pero.., a pesar de todo, aún y así, mi rabia por loque hiciste no ha desaparecido.Tras decir esto se detuvo un instante y miró hacia la ventana con una expresión derepugnancia.¿Sabes lo que creo?, creo que te encuentras en una situación en la que me seríasencillo matarte, admito que he llegado a imaginarlo. Supongo que en eso nosdiferenciamos, yo lo pienso mientras tú lo llevas a cabo.Elibé se llevó la mano a la cadena que rodeaba su cuello, un collar dorado con unmedallón que finalmente podía definirse como un corazón.-No expliqué a la policía que mataste a Marcos porque no hubiese servido de nada enel estado en que te encuentras. Sin embargo, he guardado la piedra con su sangre, lamisma que utilizaste para matarle.Tras decir esto se puso en pie y con un tono amenazante se despidió:-Espero que jamás recobres la movilidad, porque si eso sucediera, yo te estaréesperando con esa prueba para volverte a encarcelar, pero esta vez… en una prisiónde verdad.
// Siete años después //
Los degradados a tonos cálidos de la alborada se dibujaban en el cielo como la AuroraBoreal, mientras la silueta del castillo de Verona despedía con melancolía a la jovenpareja que yacía a sus pies.-¿Qué es esto? ¿Un frasco en la mano de mí amado? El veneno ha sido su fin
 
prematuro. ¡Cruel! no me dejó ni una gota que beber. Pero besaré tus labios que quizácontienen algún resabio del veneno. Él me matará y me salvará.-Dijo la muchacha condolor, mientras acariciaba el rostro de su querido.Inmediatamente, cuando sus labios aún cálidos rozaron los suyos, un rayo de luzcelestial unió tierra con cielo, los coros soprano acontecieron el puñal que sostenía ensus inocentes manos y sus palabras de amor evitaron la antecedente agonía queconlleva el suicidio.-¡Dulce hierro descansa en mi corazón mientras yo muero!De pronto las luces se encendieron, el escenario se iluminó y Elibé se incorporó de lahilera de asientos que vacíos miraban hacia la representación. Antes de decir palabranecesitó acercarse a la pareja y mostrarles de primera mano cómo debían realizar laescena.-Elena, lo haces bien pero sigues cometiendo el mismo error.-Dijo dirigiéndose a lachica que representaba a Julieta. Una joven de ojos negros con el cabello rubio yrecogido en una coleta.- últimamente pareces desconcentrada, necesitas relajarte,mostrar al mundo el dolor que se sientes al haber perdido a tu pareja. Las primerasveces lo hiciste bien no entiendo porque ahora no puedes repetirlo.-Lo siento, es que…-Dijo agachando la cabeza.-estoy un poco nerviosa.-Es porqué representaremos la obra la semana que viene ¿verdad?Elena no respondió, ni tan siquiera se expresó con un ademán, simplementepermaneció cabizbaja.-No te preocupes, lo haces bien, tan solo necesitas practicar un poco más, tienes quedejarte llevar. Mira, te lo enseñaré.Como muestra para su aprendizaje Elibé se posicionó junto al chico y asumió el papelde Julieta. Tan solo situarse en escena la expresión de su rostro cambió radicalmente.Con una mirada afligida se dejó caer de rodillas en el escenario, el dorado cabello queparecía protegerla resbaló por su cuello y el inconsolable dolor que oprimía su corazónquedó al descubierto. Con ambas manos acarició el rostro del joven con delicadeza,como si su alma tendiera de un hilo de frágil existencia. Así fue como asumió elrecuerdo de aquella escena como un paralelismo en su adolescencia, la muerte de supríncipe desaparecido, su asesinado Marcos.-Así es como deberías hacerlo.-Dijo al concluir la escena.Elena se sorprendió ante la maestría de Elibé y como había logrado que sus ojos sehumedecieran para transmitir su pesar en plena secuencia.Los días pasaron y el estreno de “Romeo y Julieta” en el teatro del pueblo seacercaba. Durante todo aquel tiempo la vida de Elibé había sufrido giros inesperados;a raíz del suceso que marcó con hierro ardiente su adolescencia decidió dejar lacarrera de medicina, la cual intentó desarrollar durante el periodo en que Marcosdesapareció y finalmente se inscribió en Arte Dramático. Sus primeros papeles en elmundo del espectáculo carecían de protagonismo, la mayor parte de susinterpretaciones radicaban en personajes secundarios de pocos diálogos, lo cual por
 
un momento la incitó a dejarlo. A pesar de las dificultades la obra teatral “Sueños encampo abierto” le ofreció su primer papel protagonista y, gracias al enorme éxito queobtuvo la misma, logró abrirse camino en el sector. Los años y su esfuerzo porlograrlo la habían convertido en una actriz teatral de renombre nacional,sobrevalorada en su pueblo nativo, donde cada verano regresaba para enseñar aaquellos que querían iniciarse. Sin embargo, aquel último año, la representaciónteatral que dirigía se estaba complicando. Elena, la adolescente que representaba aJulieta, parecía sufrir algún tipo de problema. A pocos días del estreno suinterpretación patinaba a causa de falta de concentración, apenas podía acabar undiálogo sin enviar una mirada de inseguridad al público, y por si fuera poco enocasiones ni siquiera era capaz de recordar el guión. Elibé ignoraba el verdaderoproblema que la estaba torturando y supuso que los nervios por el estreno la habíanafectado. Hasta que un viernes por la tarde su procupación se desbordó, cuando, en laúltima escena, Elena cayó desplomada contra el suelo.-¡Dios mío!-Gritó Romeo incorporándose del escenario, donde recostado, habíaesperado su cálido beso.Elibé corrió hacia ellos y con la preocupación dibujaba en su cara se agachó junto alcuerpo. Pocos segundos después, cuando desesperada se dispuso a llamar a unaambulancia, Elena recobró el conocimiento. Inmediatamente la condujo fuera deledificio y con cuidado la sentó en un pequeño muro de piedra que rodeaba los jardinesdel recinto. Una vez en el exterior fue recobrando el color de piel, el oxigeno que leproporcionaba las montañas permitió que la palidez de su cara remitiera. Pasaronvarios minutos hasta que pudo hablar y Elibé se sentó a su lado para poderescucharla.Sin embargo, cuando ni siquiera había pronunciado su segunda palabra, se llevó lasmanos a la cara y rompió a llorar.-Elena, tranquilízate.-Dijo acariciando su espalda.-No puedes ponerte tan nerviosa, lohas estado haciendo muy bien, simplemente necesitas confiar en ti misma.Elibé desvió su mirada hacia la carretera. Durante aquellos siete años la avenida habíasido decorada por dos hileras de árboles plataneros, situados paralelamente en ambasaceras. A través de la ubicuidades que dejaban sus ramas al balancearse pudovislumbrar con melancolía las montañas, en especial la colina que dividía en dos a lapoblación, el lugar donde la noche del 11 de Agosto un meteorito le señaló donde seencontraba enterrado el cuerpo de Marcos.-No es por eso.Elena la miró con cierta falta de seguridad en sus ojos, pero a su vez, con laimpaciencia de saciar su dolor mediante la confesión.-El año pasado perdí a mi madre-Dijo finalmente.Elibé frunció el entrecejo y apoyó la mano en su hombro como un gesto deentendimiento.-La he echado mucho de menos, desde que ella murió mi vida no ha vuelto a ser lamisma.

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