Mena propuso ayer que la única vía para revisaresas penas sería reformar la Ley de EnjuiciamientoCriminal para que haya una doble instancia penal y el Tribunal Supremo pudiera volver a juzgar aTommouhi. [
El País
, 2/7/2008.]
El día que charlamos en la ajardinada esquina de sucalle, Mena precisó el encaje de su propuesta: «Nada,nada, nada. En este caso, nada», dijo. Fue a mediados deoctubre de 2008, en el barrio alto de Barcelona, con unamañana espléndida y sentados, bajo el enorme paraguasde un hermoso y centenario almez, en la terraza de unacafetería. Había dejado la Fiscalía hacía año y medio y estaba jubilado, aunque todavía presidía una comisiónde expertos creada por la Generalitat y la Fiscalía para elestudio de la reinserción de los violadores. Llegó andan-do, con la americana abierta, nos sentamos y avisó:«Tengo para usted media hora.»Los periodistas —en ese sentido informaron tam-bién
ABC
y
El Periódico de Catalunya—
no debieron deescuchar hasta el final. El compareciente, en su segundoturno de palabra, había rebajado el optimismo despuésde que la diputada Renom i Vallbona (CIU) interpreta-ra lo mismo que luego publicó la prensa:
No cantemos victoria, existe una necesidad objeti-va de seguridad jurídica para todos los ciudada-nos, también para las víctimas; existen necesidadesde plazos en la interposición de los recursos. Es de-cir, si se hace una propuesta que es la que yo su-giero, de reforma de la Ley de enjuiciamiento cri-minal, aquí tiene que haber unos problemas deplazos, la ley difícilmente va a dar plazos de cuatro,de ocho años para recurrir. [
Acta de la compare-cencia.
]
La reforma de la que habló Mena, abrir definitiva-mente la doble instancia penal, deja fuera a Ahmed
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