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Diego Rivera y el arte revolucionario en México.

Diego Rivera y el arte revolucionario en México.

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ES UN ENSAYO QUE MUESTRA LA FACETA DE DIEGO RIVERA COMO REVOLUCIONARIO
ES UN ENSAYO QUE MUESTRA LA FACETA DE DIEGO RIVERA COMO REVOLUCIONARIO

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Categories:Types, Research, History
Published by: Mónica Janeth Ocampo Castrillón on Apr 25, 2010
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Nombre: Mónica Janeth Ocampo Castrillón C.C. 1128388016Curso: Introducción a la historia del arteUniversidad de AntioquiaDiego Rivera y el arte revolucionario en México.Como ya se sabe Diego Rivera fue un personaje muy influyente para elmexicano del siglo XX, hizo parte del partido comunista mexicano e hizomurales que lo caracterizaron como el percusor de la cultura moderna enAmérica Latina (en el caso mexicano), ciertamente Diego Rivera secaracterizó por ser una persona polifatica, sus murales nuncaestuvieron exentos de despertar polémica y sus relaciones con suscolegas no tuvieron pocas riñas.De modo que si Rivera fue un personaje polémico ¿cómo desempeñó esafaceta? y ¿quién fue el Rivera revolucionario?Entonces lo que se propone el presente ensayo es hacer un acercamientoa la persona de Rivera como un artista revolucionario o en otras palabrascomo un personaje que revolucionó en su tiempo la forma de ver el arte.Para resolver este problema se consultaron trabajos escritos alusivos alartista como autobiografías, biografías sobre el artista y textos de artesdel siglo XX.Aunque Rivera fue un artista que hizo pinturas del folklore mexicano nofue del todo alejado del arte europeo, antes de empezar a pintar muralesestuvo integrado con el cubismo europeo, al estudiar en Europa triunfócon sus pinturas. Ya cuando llegó a México comenzó a mostrar su facetavanguardista, los artistas que participan en las vanguardias dejan atrássus huellas a seguidores que continúan sus principios o sus conceptosestéticos pero también a otros que lanzan furibundas críticas y queintentan acercarse con otro arte a la cabeza del pelotón; en la cunetaquedan los que en lugar de mirar hacia delante miran sólo hacia símismos y los que vuelven la cabeza hacia atrás con ojos añorantes;también hay que contar con aquellos que yendo a la cabeza, con lavanguardia o cerca de ella, quedan apresados por la fuerza del poder queintenta dirigir el curso de la práctica artística hacia uno u otro lado.
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Diego Rivera, por supuesto tuvo las características de un artistavanguardista, fue tanta su innovación que podría afirmarse que fue unrevolucionario en todo el sentido de la palabra pues, como se verá másadelante, para él el arte tiene que permanecer independiente sinsometerse a ninguna ideología (como la comunista que criticó en suManifiesto).Después de regresar de España, Rivera se informa de losacontecimientos políticos y sociales que convulsionan su país a través de
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Guasch, Anna María y Sureda Joan.
La trama de lo moderno.
Madrid: Akal, 1987, 248 p.
 
amigos mexicanos, que viven en el exilio en Madrid o en París. Aunquexico se encuentra al borde del caos y la anarquía, Rivera esentusiasmado con la idea de un México sacudiéndose el yugo colonial, deun México devuelto al pueblo mexicano, como proclama el héroe popular revolucionario Emiliano Zapata en su “Manifiesto a los mexicanos”. Lasleyendas de su patria mexicana y las indagaciones sobre susantepasados se aprecian especialmente en
Paisaje zapatista- El guerrillero
, pintado después de entrevistarse en Madrid con compatriotassuyos.
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En enero de 1922, seis meses después de su regreso de Europa, Riverase dispone a pintar su primer mural,
La creación
, en la Escuela NacionalPreparatoria, sita en el antiguo colegio de San Ildefonso en Ciudad deMéxico. Los murales de la Escuela iban a ser comienzo y piedra de toquedel llamado renacimiento de la pintura mural mexicana. Mientras variospintores se ocupan de las paredes del patio o claustro, Rivera se pasa unaño preparando su versión de un fresco experimental en el anfiteatro dela escuela. En esta obra, exactamente igual que en casi todos los muralesque le seguirían, el artista, diestro dibujante, realiza los bocetospreparatorios con carboncillo y lápiz rojo, a imitación de los maestros delCinquecento italiano. Mientras en los cuadros que pinta después de superiplo europeo el tema dominante es la vida diaria en México, Riveraplasma en este mural motivos cristiano-europeos, en los que el animadocromatismo mexicano contrasta con los distintos tipos humanos dexico. Es una obra en la que parecen estar presentes elementosestilísticos “nazarenos”, para cuya representación fue muy útil al pintor su estudio del arte italiano. Su lenguaje pictórico se transformará en losmurales que siguen, adquiriendo una orientación política, cosa que aúnno se aprecia en esta primera obra mural. Pero en las que le siguen,realizadas en la Secretaría de Educación Pública, las formas del idealclásico de belleza son sustituidas por el ideal de la belleza india, queRivera, junto con Jean Charlot y otros contemporáneos suyos, conviertenen estereotipo.
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Por consiguiente cuando Rivera empezó a pintar murales en la EscuelaNacional Preparatoria consiguió unos seguidores que imitaron su artemoderno característico por entrar nuevos temas a sus pinturas como elcampesino y el indio mexicanos, así lo expresó en su autobiografía.Mientras pintaba mi mural de la Escuela Nacional Preparatoria un grupode jóvenes pintores se empezó a unir en torno mío; algunos fascinadospor una forma de arte nueva para ellos, se hicieron mis ayudantes. Prontonos vimos luchando juntos por la aceptación del arte social. Encontramosun aliado en Lombardo Toledano, el joven director de la Escuela, y
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Kettenmann, Andrea.
Rivera 1886- 1957 un espíritu revolucionario en el arte moderno.
Koln: Taschen, 2000, 95 p.
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Kettenmann, Andrea.
Rivera 1886- 1957 un espíritu revolucionario en el arte moderno.
Koln: Taschen, 2000, 95 p.
 
gracias a él cuatro de mis jóvenes amigos recibieron espacios murales enla Escuela iguales a los míos antes aún de que yo hubiera terminado mitrabajo. Apenas se había iniciado esta actividad cuando se produjeronapasionadas discusiones acerca del nuevo arte en todas las clasessociales de la ciudad.
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Cuando el Ministerio de Educación, que hasta ese momento no se habíacomprometido, se dio cuenta de la repercusión que nuestros esfuerzosestaban teniendo en todos los niveles sociales, adoptó nuestras ideas y –afortunadamente para nuestro trabajo- proclamó desde arriba la utilidadde la pintura monumental en las paredes de los edificios públicos.Nuestro grupo formó entonces el Sindicato de Trabajadores Técnicos, dePintores y Escultores. Entre sus miembros se contaban José ClementeOrozco, David Alfaro Siqueiros, Xavier Guerrero, Jean Charlot, CarlosMérida. Ramón Alba, Fermín Revueltas y el joven Máximo Pacheco.Solicitamos trabajo en condiciones idénticas a las de los pintores decasas y así se nos dio. Pronto florecieron los frescos en las paredes delas casas, los hoteles y otros edificios públicos, a pesar de los violentosataques de la inteligencia burguesa y de la Prensa que estaba bajoinfluencia. Pero los trabajadores de la ciudad nos apoyaronvigorosamente, y no ganaron nuestros enemigos.Empezamos también a tener una fuerte influencia en los estudiantes dearte del país, que estaban acorralados en las Academias.
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Estos estudiantes habían estado dando pasitos en el bien visto caminodel impresionismo, reflejando lo que se había hecho en París hacia 1900.No es necesario decir que nosotros perturbamos este sosegado régimen.La enseñanza artística cambió de orientación completamente. Se abrieronescuelas de arte libre en todas partes, y millares de trabajadores y dehijos de trabajadores hicieron producciones notables. Su trabajo sefundía con toda naturalidad con el nuestro, creando el movimientoarstico que los críticos de arte europeos y americanos llamaron“Renacimiento Mexicano”.
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En el Renacimiento Mexicano, Rivera desarrolló sus pinturas junto conotros colegas que tambn hicieron posible revolucionar el arte enMéxico.El pintor mexicano David Alfaro Siqueiros, con quien Rivera ya habíaestado en París a comienzos de 1919, y con quien compartía sus puntosde vista sobre la revolución mexicana y el cometido de un auténtico artenacional y su aportación social, acababa de regresar de Europa enseptiembre, pasando junto con Carlos Mérida, Amado de la Cueva, Xavier Guerreo, Ramón Alva Guadarrama, Fernando Leal, Fermín Revueltas,
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Rivera, Diego.
El arte de mi vida: una autobiografía hecha con la colaboración deGladys March.
México D.F.: Editorial Herrero, 1963, 238 p.
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Rivera, Diego.
El arte de mi vida: una autobiografía hecha con la colaboración deGladys March.
México D.F.: Editorial Herrero, 1963, 238 p.
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Rivera, Diego.
El arte de mi vida: una autobiografía hecha con la colaboración deGladys March.
México D.F.: Editorial Herrero, 1963, 238 p.

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