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 Sobre el olivar  se vio a la lechuza volar y volar.Campo, campo, campo.Entre los olivos,los cortios blancoLa primavera besaba  suavemente la arboleda,y el verde nuevo brotaba como una verde humareda Inevitables golosas,que ni labráis como abejas ni brilláis cual mariposas;  pequeñitas, revoltosas,vosotras, amigas viejas,me evocáis todas las cosas No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera,habitado de pardos ruiseñores.Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas 
 
 
La corteza terrestre, en relación con el volumen de la Tierra, es de un grosor menorque la monda de la naranja en relación con el cítrico. Y sobre esa cáscara se encuentra elhombre modificando a su antojo todo lo que se le ocurre, porque se considera a sí mismo elrey de la creación, cuando no deja de ser lo más parecido al eslabón loco de la evolución.Como monarca absoluto que se cree, desvía cauces de ríos, inunda valles, robaterrenos al mar, tala hectáreas y hectáreas de bosques, o los quema, y extiende el dolor y elsufrimiento sobre el resto de los animales. Siempre hay una etiqueta para justificarcualquier desmán: progreso, tradición, deporte… Los dirigentes del rebaño humano vivenmuy preocupados por la «econo-mía», según dicen; otra cosa sería si se preocuparan másde la «econo-nuestra», y de la de las generaciones que nos sucederán y de la del resto deseres que viven en un planeta que estamos masacrando.Estamos empeñados en cubrir la tierra con amplios ríos de asfalto para que por ellosnaveguen cada vez más coches. Roturamos hectáreas y hectáreas, no para sembrarlas,sino para que por allí vuele un tren que nos va a llevar a cualquier sitio en un suspiro. Elprogreso parece consistir en llegar antes a donde sea, sin preocuparnos de a costa de quéy, sobre todo, sin saber muy bien para qué.Hasta que la naturaleza, herida, se revuelve y deja caer unos cuantos litros de agua demás que no encuentran su cauce, porque se ha taponado con hormigón o se ha construidodentro de él, y se lo lleva todo por delante. O un volcán, que no es más que un pequeño forúnculo en la piel terrestre, explota allá en la lejana Islandia y con una nubecilla decenizas ridiculiza el progreso humano, ya que paraliza la actividad de medio mundocivilizado porque los aviones no pueden volar.Una y otra vez, la Tierra reacciona ante la agresión del hombre y le avisa de que nopodrá con ella. Lo convierte un animalillo débil y vulnerable cuando lo confronta con la fuerza desatada de los maremotos, terremotos, erupciones… Entonces cobran especialvigencia los versos de Gustavo Adolfo Bécquer:
«Mientras la humanidad siempre avanzando,no sepa a dó camina,mientras haya un misterio para el hombre,¡habrá poesía!» 
Y mientras haya poesía, celebrémoslo. Nos podremos evadir de tanto sin sentido dealgunos de nuestros congéneres.

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