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El historiador y la tradición
Para Tulio Halperín Donghi, el origen de la Revolución de Mayo se halla en la reacción alas Invasiones Inglesas. En esta entrevista, también se refiere al estado de la historiografíaargentina.
Arrojado al mundo académico extranjero por la dictadura de Onganía en 1966, TulioHalperín Donghi construyó su propio espacio de la Historia lejos de la barbarie que tuvocomo epicentro a La noche de los bastones largos. Aterrizó primero en Oxford, y a partirde 1972 enseña en Berkeley y desde allí proyectó su trabajo como historiador argentino.Aunque sus principales obras las escribió en bibliotecas norteamericanas, es uno de losmás importantes historiadores argentinos. En esta entrevista, que respondió por e-mail, serefiere a hechos y personajes de la Revolución de Mayo. También traza un diagnóstico dela investigación histórica en la Argentina.
-¿Cuándo arranca el proceso revolucionario de Mayo, con qué hechos? Usted haseñalado la importancia de las milicias urbanas en el proceso revolucionario,¿cómo surgieron y por qué son clave en este proceso?
-Cuándo comienza un proceso como el que desembocó en los sucesos ocurridos enBuenos Aires entre el 17 y el 25 de mayo de 1810 depende de la visión que tenga quienlos estudia y del desenvolvimiento de los procesos históricos. Para Mitre, que tanto encuanto al pasado como al futuro prefería las perspectivas largas, el proceso comenzócuando el primer europeo pisó las costas del Río de la Plata. Aun para otros menosatraídos por las preguntas que pretende responder la filosofía de la historia, la respuestadepende del rasgo del contexto, en que esos sucesos se desenvolvieron, que más les haninteresado. Si ven en esos sucesos el capítulo rioplatense de la reacción de la Américaespañola al derrumbe de la resistencia contra la invasión francesa en la metrópoli,concluirán que comenzó cuando la noticia de ese derrumbe llegó a Montevideo: losesfuerzos del virrey Cisneros por evitar la difusión de esa noticia sugieren que fue él elprimero en verlos en esos términos. Si les interesan, en cambio, las razones por lascuales el foco revolucionario establecido en Buenos Aires fue el único de los queestallaron en 1810 que no fue sofocado por la contraofensiva realista, lo buscarán dondetambién lo busqué yo, entre muchos otros: en la reacción frente a las Invasiones Inglesas.El contraste entre la ineptitud que desplegaron en la ocasión los funcionarios regios y laeficacia con que las iniciativas espontáneas de sus gobernados disiparon la amenazabritánica hizo perder a esos funcionarios mucho de su legitimidad a los ojos de éstos.Pero, sobre todo, las peculiaridades de la movilización militar de la población urbanapusieron a disposición del sector criollo de la elite colonial una fuerza armada pagada conlos recursos del fisco regio y localmente demasiado poderosa para pensar endesmovilizarla. Apenas la crisis de la metrópoli distanció a ese sector del que estabadecidido a defender a todo trance el lazo colonial, puso en sus manos una decisiva armade triunfo. Tal como lamentaba más de un funcionario regio, el tesoro virreinal no podíaenviar socorros a la España resistente porque se desangraba sosteniendo una fuerzaarmada que era ya la de una facción con cuya lealtad no podía contar en absoluto.
-Al poderío militar se suma el económico...
 
-Como suele ocurrir en el trabajo del historiador, al elegir una respuesta uno elige, ya sinsaberlo, las nuevas preguntas que ella va a suscitar. En mi caso, me llevó a vincular esapeculiaridad del proceso porteño con la implantación, al crearse el Virreinato, de un grancentro militar, administrativo, judicial, eclesiástico y mercantil que cada año inyectaba unmillón y medio de pesos del tesoro regio en las escasamente pobladas llanuras de laregión pampeana y el litoral. Allí, las exportaciones pocas veces superaban el millón poraño, lo que permite entender mejor el papel central que el control de esos recursos tuvoen el conflicto que alcanzó su punto resolutivo en aquellos días de mayo.
-La participación popular en los sucesos de Mayo ha sido largamente discutida. Enun extremo se sostiene que fue una revolución patricia sin contenido democrático.Otros analizan formas de movilización y participación política existentes en laépoca. ¿Cuál es su postura al respecto?
-Esas conclusiones dependen tanto de los aspectos de esos sucesos que interesaron alhistoriador como de los supuestos que éste llevó a su examen. Entre los que ven en ellosuna revolución patricia sin contenido democrático hubo quienes, como Roberto Marfany,reconocieron en esos sucesos la obra de un ejército alineado tras de sus mandosnaturales, cuya misión histórica seguía siendo en el presente guiar los avances de lanación surgida de su acción en esas jornadas, pero hubo también quienes considerabanque la entonces conocida como Gran Revolución Socialista de Octubre marcaba eldestino hacia el que se encaminaba la entera historia universal, y comenzaban a dudar deque
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como antes había creído firmemente Aníbal Ponce
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la de Mayo hubiera puesto a laArgentina en camino hacia esa meta. Por mi parte, confieso que me interesé menos enesos planteos que llegaban a la misma conclusión partiendo de premisas opuestas que enlas peculiaridades más específicas de la movilización política que acompañó a esossucesos.
-En relación con los protagonistas de los días de Mayo, como Cornelio Saavedra,Juan José Castelli, Juan José Paso, Manuel Belgrano, Mariano Moreno, ¿cree que laHistoria ha sido injusta con alguno de ellos?
-Confieso que no ambicioné constituirme en el oráculo por cuya boca la Historia (conmayúscula) hiciera adecuada justicia a cada una de esas figuras, sino entender un pocomejor el proceso en que todos ellos habían participado. Esto hace que, frente a CornelioSaavedra, me interese menos en coincidir o no con su futuro adversario y víctima ManuelBelgrano, quien en esas jornadas desplegó una deslumbrante destreza táctica sin la cualno se hubiera alcanzado el desenlace positivo que efectivamente vino a coronarlas, queen adquirir una imagen más precisa de lo que hizo que, apenas el coronel Saavedrainformara al virrey Cisneros que no estaba en condiciones de garantizar que las tropasbajo su mando podrían contener con éxito a la muchedumbre que, como preveía, sepreparaba a protestar contra la composición de la Junta designada el 22 de mayo, éste seapresurara a renunciar al cargo de Presidente. Y esto hace que frente a la figura deMoreno me interesase más en explorar las razones que hicieron de su actuación en esosdías el punto de llegada de una trayectoria que hasta poco antes no era claro que seorientara en esa dirección, y en lo que esa trayectoria individual pudiera sugerir acerca delas ambigüedades del proceso colectivo del que fue parte, que en averiguar si esaactuación contribuye o no a asegurar para Moreno un lugar eminente en el cuadro dehonor de los héroes de esas jornadas.
 
-Yendo al escenario actual, ¿cómo evalúa los avances de la investigación históricaen la Argentina?
-Creo que lo que hemos vivido desde hace ya décadas en la Argentina es la plenaprofesionalización de la tarea de investigación histórica en un marco institucional creado apartir de 1955. Este marco fue consolidado con propósitos muy distintos por losregímenes militares de 1966-73 y de 1976-83 y devuelto a su propósito primero a partir deesa última fecha, en una tarea en la que tuvieron un papel central no sólo elDepartamento de Historia de la UBA, que en rigor retomaba un proyecto interrumpido en1966, sino también los de universidades del interior que la encaraban por primera vez.Todo eso se reflejó en un mayor rigor en las exigencias metodológicas y un mayordominio de la problemática en los distintos campos temáticos, apoyada en una relacióncada vez menos distante con los avances del trabajo histórico fuera de la Argentina. Estoha permitido a algunos de nuestros historiadores participar de modo muy creativo en elesfuerzo para buscar enfoques y criterios de análisis adecuados para abordar laspreguntas que, acerca del pasado, les propone un tiempo presente marcado portrasformaciones muy profundas en un marco de extrema incertidumbre.
-¿Y cuál es la situación de la historiografía argentina en el escenario global?
-La historiografía argentina ha alcanzado al abrirse el siglo XXI el objetivo fijado para ellapor la Nueva Escuela Histórica. Quienes la sirven son integrantes de una comunidad deestudiosos que tanto en el viejo como en los nuevos mundos tienen a su cargo fijar elrumbo de nuestra disciplina. Pero eso, que no podría ser más positivo, la obliga aconfrontar los problemas que los avances de la profesionalización plantean aquí como entodas partes. Esa profesionalización impulsa la expansión constante de un aparatoinstitucional cada vez más complejo, que incluye, en nuestro caso, a las universidadesque ofrecen el ámbito primario para el trabajo de los historiadores, desde el Conicet y laAgencia de Promoción Científica hasta las fundaciones e instituciones internacionales delas que provienen los recursos que sostienen los nexos de esa comunidad más amplia.
-¿Cuáles son los problemas de los avances de la profesionalización?
-En todas esas instituciones, en mayor o menor medida, se hacen sentir los efectos de laley de hierro de la oligarquía, anticipada por Robert Michels en su análisis de los partidossocialdemócratas de comienzos de siglo XX que, llevada al límite, hace que quienescontrolan esas instituciones las usen en su favor más que en provecho de los servidos porellas. Así se refleja, por ejemplo, en el porcentaje creciente de puntajes asignados tantopor el Conicet, como, muy frecuentemente, por las universidades que reconocen lospuntajes obtenidos en tareas de gestion, en detrimento de los de investigación yenseñanza. De este modo se agrava en sus consecuencias cuando, en esta etapa,teóricamente gobernada por criterios meritocráticos, siguen gravitando otrosdecididamente particularistas que intentan adquirir una espuria objetividad expresándoseen cifras numéricas. Pero aun cuando ello no ocurre, la obligación de probar cada añoque lo investigado en ese período ha fructificado en presentaciones, simposios y artículosaceptados en publicaciones con referato lleva a menudo a renunciar a proyectos demayor aliento o en el mejor de los casos significa un serio obstáculo para los esfuerzospor llevarlos a término. Cuando se recuerda todo eso, es a la vez sorprendente yreconfortante descubrir que en cada promoción de estudiantes hay siempre más de uno(o una) que une a su agudeza de mente y rica imaginación histórica la seguridad de que

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