los dos. La ópera es muy trágica pero siemprehay un elemento de humor y de sátira. Arra-bal es así, y yo hago con la música también loque puedo con eso.
EXPERIENCIA, EXPERIENCIA Y EXPERIENCIAR. F. L.Usted ha tenido un papelimportante en la configuración del libreto,¿no es así?L. B.
Siempre los compositores tenemos algoque decir sobre el libreto. Lo mismo ocurriócuando hice con Antonio Gala el
Cristóbal
Colón
. El escritor pone la letra, obviamente,pero el compositor tiene que tener una ideadel teatro. Yo estuve casado 14 años con unaactriz irlandesa, y tuve el teatro en el esce-nario y metido en casa. Yo creo que el com-positor de ópera no puede ser un sinfonistapuro. Debe tener una idea de lo que funciona y no funciona en el teatro. Cuando prepará-bamos el
Cristóbal
Colón
, estuve en casa deGala cinco días. Llegaba por la mañana, a lasnueve, comíamos en su casa y hasta las seistrabajábamos en el libreto. Y algo parecidocon Fernando. Fernando es una persona muy accesible, es muy agradable trabajar con él. Esmuy simpático.
R. F. L.En tu caso, además, estamos anteun compositor que ha escrito él mismo el libreto de varias de sus óperas.L. B.
Para mí la ópera es teatro y música, nocada cosa por separado. Tengo mis ideas sobrelas posibilidades musicales y dramáticas, cómoutilizar los coros, etc. Es además mi quintaópera y he tenido un largo aprendizaje. Miescuela fue la ópera
Zapata
, compuesta para elbarítono Sherrill Milnes, pero que luego, pordiversos problemas, no llegó a estrenarse. Allíhabía una escena que representaba una fiestadonde se reunían los potentados mexicanos y a mí se me ocurrió que la música de baile de lafiesta [un vals] acabara por transformarse enun tiroteo de Zapata, que estaba fuera. Unasituación dramática daba pie a una situaciónmusical interesante y viceversa. Para escribiruna ópera hace falta sobre todo experiencia.
R. F. L.En el pasado estaba claro queun compositor de música instrumentalno tenía por qué estar especialmentedotado para escribir una ópera, sinembargo da la sensación de que hoy endía todo compositor que alcanza un ciertorenombre se siente apto para hacerlo.L. B.
Hace falta la experiencia teatral. Yo hicela vanguardia en los años sesenta, y en esaépoca no quería escribir melodías, pero comopara mí hacer ópera sin melodías no es hacerópera, hacía cantatas, como
María
Sabina
contexto de Camilo José Cela o
No-Res
, réquiemcontra la muerte, donde se dice que Dios noexiste, etc. Pero allí no se canta, los coros gri-tan, hay narradores y declamadores… es lo quehacía yo en mi época de vanguardia. Despuéscuando adopté de nuevo la melodía, mezclán-dola con técnicas vanguardistas, aleatoriedad,texturas,
clusters
, etc., en obras como los ho-menajes a Casals o a Sarasate, pero tambiénen la
Sinfonía
“En negro”, mezclé lo étnicocon la vanguardia. Total, que cuando acepté(o mejor, reacepté) la melodía como elementomusical sin sonrojarme, me planteé escribiróperas, pues a mí esto del
Sprechstimme
siem-pre me ha parecido una equivocación.
R. F. L.Sin embargo, hoy en día esextremadamente difícil esa experiencia,dada la escasez de oportunidades.L. B.
El oficio de compositor es muy difícil y muy duro, se lo digo constantemente a misalumnos. Los compositores somos un pocolocos: “Si no vais a vivir 100 años, olvidadlo: nifumar, ni beber, ni drogas”, les digo. La Óperade San Diego estaba dudando entre encargarel
Zapata
a Gian Carlo Menotti (autor con ungran talento teatral, la simbiosis perfecta delcompositor y del libretista) o a mí, y al final sedecantó por mí en base a la mayor elocuencia y atrevimiento de mi escritura sinfónica. Laorquesta es un elemento fundamental paradelinear los elementos psicológicos, dramá-ticos o cómicos. Pero también debe estar laparte lírica. No concibo que un cantante salgaa un escenario a dar cuatro gritos. Los gritosestán, pero al final deben tener su aria. Paramí es importante que el cantante luzca su voz.Si no, en vez de cantantes deberían poner ac-tores. Yo he leído y visto mucho teatro y creoque tengo el sentido de lo que puede ir. Y meequivoco como todos…
R. F. L.¿Cómo han conseguido capturar el espíritu de esta compleja (pero noacomplejada, en palabras de Arrabal) óperaEls Comediants?L. B.
Aún no lo sé bien pues estamos en fasede ensayos, pero lo que he visto me ha gusta-do mucho. La escena tiene mucho color peroes un color muy fresco. Por otra parte hay escenas que estaban previstas por Fernandopara ser realizadas mediante proyecciones,pero ellos las han hecho con ballet moder-no, y funcionan muy bien. En realidad yono conocía a Els Comediants antes de esteproyecto, me avisaron de que estaban hacien-do un Rossini en Houston y fui a verlo. Meencantó por ser algo a la vez moderno y res-petuoso con el espíritu de la obra, algo que nose hace actualmente en muchas produccionesmodernas que destrozan la ópera por medio
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Audio
Clásica
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