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Siete Reflexiones Sobre La RSC

Siete Reflexiones Sobre La RSC

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Breve reflexión sobre determinadas cuestiones que tal vez hay que analizar a la hora de hablar de la RSC (o RSE) de cualquier empresa. Escrito desde cierta inconsciencia pero una fuerte fe en la responsabilidad de los empresarios como personas.
Breve reflexión sobre determinadas cuestiones que tal vez hay que analizar a la hora de hablar de la RSC (o RSE) de cualquier empresa. Escrito desde cierta inconsciencia pero una fuerte fe en la responsabilidad de los empresarios como personas.

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08/01/2013

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No cabe duda: la RSC está de moda. Considerada como paradigma delmanagement actual y fase final y superior en el proceso de institucionalizaciónde toda empresa que se precie, oímos disertar y escribir de RSE y RSC en foros,congresos, comparecencias públicas de las empresas, ruedas de prensa, normasinternacionales, libros, manuales, ponencias etc. Pareciera que de una década aesta parte se ha abierto una nueva era en la actitud de las empresas frente a suentorno, y que éstas aspiran a transformar sus criterios de actuación sobre labase de principios morales.Sin embargo, en cuanto abandonamos los lustrosos congresos, las conferenciasde directores de recursos humanos y las presentaciones públicas de obrassociales, y bajamos un poco
a tierra
, la sensación que se palpa es muy distinta. Omejor dicho, es la de siempre; la percepción generalizada de que las empresas ylos empresarios van “a lo suyo”, de que lo único que prima es la obtención debeneficio por encima de cualquiera de cualquier otra consideración; de que losempleados son meros números en una hoja y que se hace con ellos lo que sequiere y cuando se quiere. De que, en definitiva la RSC es un instrumento demarketing, y
nada más
que un instrumento de marketing. No es algo que yo meinvente con ánimo de crear la polémica: es el comentario habitual entre técnicos,mandos medios y empleados de base cuando tengo la ocurrencia de sacar eltema. Y he de reconocer que yo mismo, como consecuencia de mi propia experienciaprofesional, realicé una inconclusa una travesía mental en esa dirección, deforma que casi me llegué a “desengañar” y engrosar las filas de los descreídos.Pero como en otras tantas ocasiones, las cosas no son ni blancas ni negras. Escierto que hay sus buenas dosis de hipocresía en muchos de los discursos sobrela RSC, (empezando porque muchos son sólo discursos, sin nada detrás, comouna cáscara sin grano) . Pero también existe (ojo, ha existido siempre) casos enlos que predomina el recto actuar, la honestidad moral y empresarial.Por ello tal vez valga la pena hacer, a modo de compendio bienintencionado,desde la feliz inconsciencia y sin ningún ánimo didáctico, un repaso sobrealgunas ideas que pretenden hacer más palpable la realidad de la RSC:-
La RSC no ha nacido ayer
: Obviedad total, pero que parece difuminarsefrente a tanto documento de buen gobierno, campañas de comunicación yconferencias magistrales. El actuar responsable frente a las personas y entornosafectados por el devenir de la empresa existe desde que el capitalismo escapitalismo, y nació con y de los mismos emprendedores que pusieron en piegrandes imperios industriales. Que no lo fueron todos, es algo evidente, pero ellono debe oscurecer el ejemplo de muchos.-
La actuación corporativa socialmente responsable no es un requisitoimprescindible para el éxito económico de la empresa
: cuestión tambiénbastante palmaria pero que parece ser implícitamente opositada por el discursoimperante. A los hechos me remito. Existen y existirán empresas cuya actitudfrente a empleados y demás colectivos deja mucho que desear o bordea inclusola amoralidad, y que sin embargo mantienen año tras año una cuota de mercadoy una bottom line digna de envidia. Y no parece que esto vaya a cambiar. Porque
 
aunque son los mercados, los consumidores, los proveedores, los poderespúblicos y los financiadores (públicos, privados o corporativos), los que definencon su comportamiento y su reacción a las decisiones de una empresa el éxito ofracaso de ésta, sinceramente me cuesta encontrar dentro de estas reaccionesninguna que se guíe por las evidencias de buen gobierno o por (por ejemplo) elrespeto al medioambiente de las empresas cuestionadas. Y de nuevo me remitoa nuestra realidad cotidiana.Casos aislados hubo y habrá en que una campaña popular espontánea (como lade la lucha contra el trabajo infantil) o la publicación de determinados hechos(incentivos AIG, actuación Goldman Sachs, etc) ha hecho que multinacionales ygobiernos cambien su forma de actuar. Pero el hecho puntual de que algunasempresas empiecen a cumplir la legalidad para evitar el derrumbe de su imagenno cambia la realidad circundante. Y tampoco parece que los gobiernos quieran(o puedan) establecer criterios al respecto, s allá de los de la legalidadvigente.-
No bastan las buenas intenciones
: Si un ejecutivo o un CEO quiere que suorganización o su área actúe siempre bajo determinados criterios (escritos o no)de RSC, debe tener las capacidades necesarias para ello. Porque en uncapitalismo de competencia exacerbada y entorno inestable como el actual esrealmente complicado en muchas ocasiones compaginar facetas e intereses enocasiones contrapuestos. Y en esas ocasiones, no nos engañemos es a menudomucho más cómodo para el empresario dejar a un lado determinados principiosque mantenerlos, sobre todo porque nadie habrá que
te lo demandare
más tarde.Es necesario por ello fortaleza interna, habilidades relacionales, capacidadprofesional, gran flexibilidad y (obviamente), principios firmemente arraigadospara no dejarse arrastrar por la vía cómoda. Curiosamente, los mismos requisitosque son necesarios para el éxito profesional.-
Son los empleados, estúpido!:
Se habla con irritante frecuencia de darrespuesta adecuada a todos los grupos de intes de una organizacn,asumiendo la responsabilidad que la empresa tiene frente a todos ellos. Perointentemos ser un poco s terrenales, si me permiten la expresn. Losaccionistas y proveedores piden como principal y única prestación de su relacióncon la empresa la rentabilidad económica (pensar que exigen algo más es unaingenuidad). Los gobiernos se limitan a lo que limitan. Son sin embargo losempleados el colectivo s directamente afectado por las medidas de losdirectivos de la empresa. Su entorno físico, relacional, profesional y económicoviene determinado por las decisiones empresariales de forma directa. Y tiene portanto que ser en el colectivo de empleados y sus familiares donde deberíanpriorizarse las medidas sociales de toda empresa, como
mejor medio paraextraer la máxima rentabilidad social a sus acciones,
sin por ello descuidar otrosámbitos de actuación Sólo así quedarán justificados esos otros ámbitos
.
 Y desdeluego que aunque a veces es así, son muchos los casos en que lo que prima es larepercusión mediática de las acciones.-
O lo hacemos entre todos, o esto no marcha
: La RSC la hace toda laempresa. De nada vale un equipo directivo concienciado cuando los cuadros de

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