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SOBRE LA IDENTIDAD CRUCEÑA
Reymi Ferreira Justiniano
CONCEPTOS GENERALES.-
Al hablar de identidad “cruceña”, debemos primero aclarar qué se entiende como “identidadcruceña”, entendido esto, en una ligera definición de diccionario
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como el “conjunto de valores,tradiciones, símbolos, creencia y modos de comportamiento que funcionan como elementocohesionador dentro de un grupo social y que actúan como sustrato para que los individuos que losforman puedan fundamentar sus sentimientos de pertenencia. No obstante, las culturas no sonhomogéneas; dentro de ellas se encuentran grupos o subculturas que hacen que parte de ladiversidad al interior de las mismas en respuesta a los intereses, códigos, normas y rituales quecomparten dichos grupos dentro de la cultura dominante”.A la fecha existen tres concepciones sobre la identidad cultural: la esencialista, la constructivista yfinalmente la perspectiva que plantea la identidad cultural como construcción por oposición a otrasidentidades.La concepción esencialista plantea que los conflictos de identidad son transmitidos culturalmente, yque dichos rasgos son transmitidos a través de generaciones. Uno de los más destacados autores quesustenta esta perspectiva es David Laitin, el mismo que afirma que la movilidad social e ideológicaes posible, pero que no existe movilidad cultural
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.La concepción constructivista señala que la identidad no es algo que se hereda, sino que seconstruye, por lo tanto la identidad no es estática, inmutable, sino dinámica. En una perspectivaequilibrada, ninguna de las dos posiciones son absolutas, es evidente que no toda herencia culturales absoluta, pero tampoco todo depende de los factores coyunturales, sino que siempre se heredauna base cultural subyacente.Respecto al concepto de identidad como el proceso de identificar los elementos comunes que unena una comunidad comparándola o cotejándola con otras identidades culturales, es decir con la“otredad”.En consecuencia, definir qué es identidad cultural, primero implica adoptar un marco conceptual.En este caso, se podría decir que se debería asumir la posición constructivista, aceptando que lacultura es dinámica, cambiante y que factores que inciden en la evolución cultural, también incidenen la formación de la identidad cultural.Esta identidad cultural resalta en el marco del contraste del “otro”, que en términos generalesrefuerzan y cohesionan la identidad cultural.La tarea ahora consiste en determinar las características generales de la identidad cruceña.ELITE E IDENTIDADEl tema de la identidad en Santa Cruz de la Sierra tiene una extraordinaria importancia política,
1http://es.wikipedia.org/wiki/Identidad_culturalCon acceso en fecha 20 de abril del año 20102Loc. Cit.
 
igual al que por ejemplo ha jugado para el tema de la identidad indigena para el proyecto políticoactualmente en el poder.La amalgama sobre la que la élite dominante cruceña su hegemonía es principalmente cultural y se basa en la identidad, una identidad mestiza de la que a diferencia de lo que ocurre en la parteandina, nunca renegó de la contribución hispana. Del sentimiento de aislamiento y postergación, dela conciencia de la diferencia cultural y de una estructura económica bassada en la agropecuaria,más que en la minería, surgió también el otro elemento central sobre el que se levantó la base de laidentidad cultural cruceña, base a su vez del discurso de la élite, que fue la idea del autogobierno, ladescentralización, la autonomía.Por la importancia que tiene incorporamos en la presente ponencia algunas reflexiones sobre laidentidad y nuestro ideario.
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En el trabajo dirigido por Paula Peña Hasbún y el grupo decolaboradores del proyecto de investigación del PIEB, titulado “La permanente construcción de locruceño”
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se expone de forma secuencial los diferentes elementos rectores de la identidad cruceña.El “ethos” ha ido variando siempre en función al objetivo societal compartido, generalmenteambicioso, otras veces defensivo, pero casi siempre expresado en ideologemas que han tenido lavirtud de integrar a grandes sectores o a casi todos los sectores de la sociedad cruceña. Estasformaciones discursivas si bien varían en el tiempo, en última instancia guardan coherencia con nelideario sustantivo sobre el que se ha venido construyendo la identidad cruceña. Como sostiene LuisAndia: “Las formaciones discursivas presentes en Santa Cruz, de carácter socio-político, sedespliegan a treavés de la sociedad de diferentes formas en el espacio y con diversas significacionesal interior de sus propios espacios a partir de múltiples situaciones. Estos discursos tienenconstituciones históricas en diferentes formaciones discursivas reproduciendo los vocablos aunquecambiando los enunciados sugeridos por estos”
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.En el trabajo de PIEB al que se ha hecho referencia, se mencionan tres etapas importantes paracomprender la identidad del cruceño en una periodización histórica hasta el año 1950:“En la época colonial, 'lo cruceño' fue desarrollándose a partir de la obsesión por encontrar “ElDorado” y de superar las condiciones adversas de la ciudad y su ubicación geográfica. La identidadcruceñafue formándose en relación a su diferencia con la población indígena, especialmente con loschiriguanos, con quienes debía enfrentarse constantemente”
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El “otro” en este caso lo constituía elindígena.En el siglo XIX, “lo cruceño” se desarrolló en función a seguir expandiendo la influencia sobre losterritorios poblados por indígenas. Es en este contexto que se inserta la colonización de losterritorios del Beni y el Acre, llevadas a cabo por empresarios gomeros cruceños. De acuerdo altrabajo del PIEB, el “otro” dejo de ser el indígena para ser sustituído por el Estado, con el que SantaCruz se confronta por varias razones. El Estado no entiende las necesidades y demandas cruceñas:
 Ni las económicas, que proponía la construcción de nuevas rutas comerciales.
 Ni las territoriales, que pedían la no cesión de territorios y la protección de las fronteras.
 Ni las políticas, que defendían el federalismo, como la única opción de terminar con laconcentración de la riqueza.
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3FERREIRA JUSTINIANO, REYMI. “La inflluencia de Andrés Ibáñez en el ideario autonomista de Santa Cruz”.Fondo Editorial del Gobierno Municipal, Santa Cruz, 2006. Pp 82-89.4PEÑA ASBUN, PAULA. “La permanente construcción de lo cruceño, un estudio sobre la identidad de Santa Cruzde la Sierra”. PIEB-CEDURE-UAGRM. Santa Cruz, 2003. P. 137 y ss.5ANDIA FERNANDEZ, LUIS. “Ideologema político regional”, en “Investigaciones históricas del OrienteBoliviano”. Santa Cruz, UPSA, 2003. P. 184.6Ibídem. P. 137.7Ibídem. P. 138.
 
Más adelante, y en sus conclusiones, el trabajo del PIEB sostiene que:“En el siglo XX, lo cruceño apostó por el progreso. Todos los esfuerzos y las luchas estabanorientados hacia la modernización. La identidad cruceña - en estos cincuenta años – siguió viendo al“otro” en el Estado boliviano, que más que nunca, se empeñó en frustrar sus esperanzas dedesarrollo: Desde la negativa de construcción del ferrocarril hasta la negligencia en la aceptacióndel pago de las regalías del petróleo que le corresponde por derecho” (...) “En nuestro estudio sobreel Comité Pro Santa Cruz, vimos que éste logró triunfar por primera vez frente al Estado bolivianoy por ello consiguió consolidarse como la institución más representativa de los intereses delOriente, y se convirtió además en la institución líder de las demandas regionales. Como tal, hainfluenciado más que ninguna otra en la construcción de la identidad actual cruceña”.
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Coincidimos en la periodización del grupo investigador coordinado por Paula Peña Hasbún, aunqueconsideramos que la misma está incompleta. En los años setenta y ochenta, el movimiento cívico nointentó mayores demandas frente al Estado, es más, vivió en pacífica convivencia con los regímenesmilitares de la época.La masiva migración fruto de la “marcha hacia el Oriente” que se plasmó en una transformacióndemográfica importante, tanto urbana como rural, implicó algunas modificaciones percibidas comoamenazas económicas y culturales. Se comienza a hablar de “avasallamiento”. El discurso comienzaa hacer énfasis al respeto por las tradiciones propias frente a la “invasión cultural colla”.
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En algúncarnaval inclusive se hizo cuestión de Estado para que no participe del corso la 'zaya andina'. Perono es solo cultural el conflicto, comienza a convertirse en económico. Se recela que buenos puestosde trabajo o cargos públicos sean disputados por personas provenientes del interior del país. Losrecursos naturales, tierra, agua, recursos forestales, comienzan también a ser disputadosespecialmente en provincias.El “otro” en todo caso deja de ser el Estado y se convierte en el migrante, aunque no se lo diga deforma tan abierta. Finalmente, ya en los últimos años, la posibilidad de destrucción del orden estatalliberal, la amenaza de un cambio revolucionario o una confiscación de los recursos naturales, haninquietado a los sectores cívicos y círculos dominantes en Santa Cruz, que ahora ven en la ideologíadel cambio que sostienen algunos movimientos sociales y el propio gobierno del MAS, comoenemigo del orden establecido. Frente a la posibilidad que el Estado se derrumbe frente a las masasnihilistas y étnicamente exacerbadas, el “otro” en realidad “son” los movimientos socialesradicalizados, y su representación en los nuevos organismos del Estado “plurinacional”.La identidad cruceña y su ideario (desde la perspectiva dominante) por lo tanto han cambiado en eltiempo pero han mantenido sus ideas rectoras: autonomía, vinculación con el resto del Estado,acceso a los servicios públicos, regalías departamentales, y últimamente el pedido de empleo,trabajo, orden y libertad. Un elemento subyacente, no siempre expresado pero que se refleja en lasdiferentes expresiones de la “cruceñidad” es el hispanismo de la estirpe cruceña. Plácido MolinaBarbery, en una notable conferencia dictada en la Universidad “Gabriel René Moreno”, al
8Loc. Cit.9Cf. MOLINA CARLOS HUGO. “Radiografía del Mojón”. P. 25. “Otra constatación indiscutible es el grado de preocupación por el 'avasallamiento' de que estaríamos siendo objeto por parte de las culturas andinas de larepública; para revertir esta constante, se han ideado una serie de campañas que pasan por la distribución de banderas departamentales, marchas por la tradición y la organización de eventos como el 'Sombrero de Sao' pararealizar un rescate de lo nuestro. La situación de avasallamiento nos colocaría en la categoría de apelar al Derechode las Minorías al que hacía referencia frente a una acción para desconocernos como identidad; aceptar estasituación, significaría reconocer una debilidad y una inferioridad de difícil aceptación por la cultura oficial cruceñacuando desde su función económica, demuestra una agresividad ostensible; la frase 'Santa Cruz no se rinde ante lacrisis' resume esta posición que resulta antiética frente a los otros departamentos de la república que viven una crisisgeneralizada”

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