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Resumen - Hora Roy (2005)

Resumen - Hora Roy (2005)

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Roy Hora (2005) LA BURGUESÍA TERRATENIENTE ARGENTINA 1810-1945 Capítulo Uno. Historia y tierra
En las décadas de apogeo de la argentina del ganado y de las mieses, cuando el sector agrario constituía el motor que daba impulso a toda la actividad económica del país, la distancia entre los mayores terratenientes de la pampa y los demás segmentos del empresariado nativo era poco menos que abismal; sólo unos pocos grandes financistas estaban en condiciones de acercárseles. La elite terrateniente del
Roy Hora (2005) LA BURGUESÍA TERRATENIENTE ARGENTINA 1810-1945 Capítulo Uno. Historia y tierra
En las décadas de apogeo de la argentina del ganado y de las mieses, cuando el sector agrario constituía el motor que daba impulso a toda la actividad económica del país, la distancia entre los mayores terratenientes de la pampa y los demás segmentos del empresariado nativo era poco menos que abismal; sólo unos pocos grandes financistas estaban en condiciones de acercárseles. La elite terrateniente del

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Roy Hora
(2005)LA BURGUESÍA TERRATENIENTE ARGENTINA 1810-1945
Capítulo Uno. Historia y tierra
En las décadas de apogeo de la argentina del ganado y de las mieses, cuando el sector agrario constituía el motor que daba impulso atoda la actividad económica del país, la distancia entre los mayores terratenientes de la pampa y los demás segmentos delempresariado nativo era poco menos que abismal; sólo unos pocos grandes financistas estaban en condiciones de acercárseles. La eliteterrateniente del centenario tenía una base económica eminentemente rural; su prestigio, sin embargo, excedía en mucho ese mundo.Sus grandes mansiones urbanas y su fuerte influencia sobre los patrones de sociabilidad de la clase alta, la tornaban muy visible paratodos los habitantes de la sociedad urbana que quisieran mirarla.
Un rol protagónico
Considerando que la riqueza patrimonial que la elite terrateniente había alanzado hacia el Centenario no le iba en zaga a su visibilidadsocial, no puede sorprender que el pensamiento socialista y el revisionista colocasen a este grupo en un papel protagónico a la hora deinterpretar que rasgos singularizaban la trayectoria histórica argentina desde la Revolución de Mayo de 1810 hasta la emergencia delmovimiento de masas que llevó a Perón al gobierno en 1946. En esta narrativa, el origen de la elite terrateniente solía fijarse muyatrás, en el período colonial, y a veces se sugería que los intereses económicos de este grupo la habían convertido en un factor deerosión del orden mercantilista español. Gracias a su dominio sobre el estado, la oligarquía terrateniente se habría hecho rica -sinesfuerzo alguno- “mirando pacer las vacas”. El argumento concluía enfatizando un corolario político; la existencia de una clase propietaria dotada de estas características habría tenido un efecto pernicioso sobre la organización política del país.Un tema central de este modo de entender el pasado es la profunda e insalvable divergencia de intereses entre esta pequeña pero poderosa clase terrateniente y el amplio conjunto de actores populares que, en distintos momentos, encarnaron proyectos de naciónmás inclusivos o democráticos. La imagen de la elite terrateniente como un grupo parásito y egoísta estaba destinada a perdurar. Lanotable influencia que desde la década de 1940 alcanzaron las ideas nacional-populares, dentro y fuera del campo académico, ledieron a esta interpretación unas sobrevida que se extendió al menos hasta entrada la década de 1970.
Un nuevo clima de ideas
En el último cuarto de siglo nuestro país ha experimentado un profundo cambio en el clima de ideas, cuyos efectos también seadvierten en la imagen hoy dominante sobre las características y la trayectoria del sector agrario y de sus empresarios. A pesar de lanostalgia con la que muchas veces se juzga el ciclo dominado por la expansión de la industria altamente protegida que marcó las pautas de desarrollo por las que el país transitó desde 1940 a 1970, en la actualidad sólo una minoría se resiste a reconocer los notorios problemas de eficiencia y las limitaciones inherentes a este modelo de crecimiento. Es revelador, por tanto, que a la hora de imaginar que lugar cabe a la Argentina en el escenario internacional, muchos juzgan con renovado optimismo el potencial de crecimiento que elsector agrario de exportación supo exhibir en el largo ciclo que culminó en la década de 1930 y que actualmente parece poseer. Alconsiderar el contexto social en el que el sector rural se desarrolla actualmente no puede dejar de señalarse que el eco que estas ideashoy encuentran resulta un indicio elocuente acerca de la pobreza de nuestros horizontes actuales como comunidad. Esta sobria ydesencantada visión sobre aquello a lo que el país puede y debe aspirar posee componentes reaccionarios. Algunos de los estudios que ponen de manifiesto la irracionalidad e ineficiencia propias de la Argentina industrialista resultan incapaces de disimular su profundodesagrado frente al orden político que la hizo posible. Para algunos, el derrumbe del tejido industrial y la marcha hacia una economíamás abierta han ofrecido una oportunidad propicia para celebrar, tanto el ocaso de un modo de organizar la producción y distribuciónde bienes y servicios, como una profunda modificación en las relaciones de autoridad y una crisis en la autoconfianza de lostrabajadores.
Capítulo Dos. De Mayo a Caseros
Hasta 1810 la producción agraria en las praderas pampeanas ocupaba un lugar decididamente marginal en la economía del Virreinatodel Río de la Plata, y sólo aportaba alrededor de un quinto de sus exportaciones totales. Durante el período colonial, las fuerzas queimpulsaban el desarrollo de la economía y la sociedad rioplatense estaban localizadas en las tierras altas del subcontinente, y girabanen torno a la minería del Alto y Bajo Perú. Los beneficios de esta actividad se concentraban entre los empresarios que extraían yrefinaban el metal precioso y los comerciantes que dominaban las redes mercantiles que proveían de insumos y servicios a laeconomía de la plata. Estos grupos constituían los sectores económicamente dominantes de la sociedad colonial. Las reformas
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 borbónicas del siglo XVIII parecen haber reforzado la preminencia de los grandes mercaderes porteños haciendo de Buenos Aires unnudo comercial de primer orden, que articulaba un extenso territorio que iba desde el Alto Perú al Paraguay.
Otro panorama
El ciclo de guerras desatado en 1810 hizo que las elites mercantiles porteñas, que desde esta ciudad-puerto dominaban los circuitoscomerciales que iban hasta el Alto Perú, perdieran el control de gran parte de ese territorio, que permaneció en manos realistas. Ycuando los últimos seguidores de la bandera de los reyes de Castilla rindieron sus armas en la batalla de Ayacucho, todo el altiplanocayó fuera del área de influencia de Buenos Aires y se orientó hacia el Pacífico. Con la apertura comercial que siguió a la crisis delEstado colonial, un nutrido contingente de comerciantes extranjeros, en su mayoría provenientes de los países del Atlántico Norte,desembarcó en las playas del Río de la Plata. Estos mercaderes les disputaron a los nativos el control del comercio de importación yexportación y también el dominio de los circuitos mercantiles en el interior. Gracias a la apertura comercial el Río de la Plata entró enestrecho contacto con un mercado mundial que reclamaba productos pecuarios (en primer lugar cueros) en mayores cantidades y a precios más altos que los vigentes en el período colonial. Gracias al giro hacia el campo de los grandes empresarios el proceso decrecimiento de la ganadería vacuna en la pampa se aceleró. En tres décadas, las exportaciones de cueros del Río de la Plata semultiplicaron por diez, y la región se convirtió en uno de los mayores exportadores de este producto a escala internacional.
 La elite
Para muchos capitalistas que habían hecho su fortuna en el comercio, el ingreso en la esfera de la producción rural no siempreresultaba sencillo. Y ello no sólo porque carecían de las destrezas necesarias para organizar una gran explotación ganadera. La profunda inestabilidad política que caracterizó al Rio de la Plata a lo largo de la primera mitad del siglo XIX tiene aún másimportancia. Las dificultades que las frágiles estructuras estatales que emergieron del derrumbe del imperio experimentaron a la horade imponer un orden capaz de ofrecer un horizonte estable para las transacciones económicas moldearon profundamente la culturaempresarial de la nueva república. Durante esos años, la economía de exportación se vio afectada una y otra vez por bloqueos yconflictos bélicos. Factores naturales, como la fuerte sequia de 1829-32, también crearon enormes dificultades a los productoresagrarios. Un contexto tan inestable aconsejaba no depender de una única fuente de ingresos. Por esos motivos, la transformación enlos patrones de inversión de la elite económica no puede describirse simplemente como un giro del comercio a la tierra. No es sólo por la importancia de sus inversiones extra-agrarias que resulta errado definir a los hombres de negocios del medio siglo que sucedió a laIndependencia como una elite rural. Igualmente importante es el hecho de que los grandes capitalistas de la primera mitad del sigloXIX no se percibían a sí mismos como integrantes de una clase terrateniente. La sociedad rural pampeana de esta etapa inicial deexpansión de la frontera era demasiado primitiva como para que la elite económica porteña se sintiera a gusto en ella. A diferencia deotras clases terratenientes europeas o latinoamericanas, los estancieros pampeanos desembarcaron tardíamente sobre un territorioescasamente poblado, en el que les interesaba más organizar explotaciones rentables que ejercer papeles de liderazgo político o social.También a diferencia de otras regiones, en el Río de la Plata la población rural era escasa y poseía alternativas para ganarse la vida queno se limitaban al trabajo asalariado o al trabajo para otros. Aunque repetidamente solicitados por los empresarios, los intentos deinstaurar regímenes laborales de tipo coactivo no lograron cumplir el objetivo de generar una oferta laboral barata y confiable.
 Expansión inevitable
La consecuencia de esta situación fue la imposibilidad de llevar adelante cualquier emprendimiento para cuya realización fuesenecesario contar con un gran plantel de asalariados. En cambio, la cría de hacienda criolla con el fin de obtener cueros y otrosderivados (tasajo, sebo, astas, etc.) se adaptaba muy bien a las particulares condiciones imperantes en la pampa en esas décadas:requería poca fuerza de trabajo y todavía menos inversión de capital en infraestructura, podía desarrollarse con gastos iniciales muyreducidos y contaba con una demanda externa cuyos precios eran suficientes para tornarla muy rentable. La abundancia de tierra, quefavoreció la emergencia de empresas que a veces reunían decenas de miles de hectáreas, también dio lugar a otro fenómeno muyoriginal: la supervivencia de un amplio sector de pequeños y medianos productores que se hallaban en condiciones de movilizar fuerzade trabajo familiar. Dado que la mano de obra siguió siendo cara y escasa a lo largo de todo este período, los campesinos y los pequeños productores que se hallaban en condiciones de acceder a la ayuda de sus hijos, amigos o parientes podían compensar algunasde las ventajas que en otros terrenos poseían las empresas de mayor escala.
 Estado y terratenientes
El patrón de desarrollo que comenzó a tomar forma en la pampa luego de 1810 estuvo marcado por la acción del Estado, cuyosobjetivos estratégicos para el sector rural cambiaron radicalmente respecto a etapas previas. Desaparecidos los fondos provenientes dela minería, la producción agraria se perfiló como la única alternativa capaz de reorganizar tanto la economía como la fiscalidad de lanueva república. Así, pues, la relación entre las finanzas estatales y la expansión de la economía de exportación se tornó muy estrecha: para pagar los sueldos del ejército o de la administración era necesario mover la rueda del comercio exterior. No sorprende que ladenuncia de la gran empresa ganadera comenzara a tomar forma desde la década de 1830, momento en el cual el avance de la gran propiedad se hizo más visible, y su importancia económica, más manifiesta. Sin embargo, y aunque la gran estancia resultabainconsistente con algunos postulados ideológicos de los gobiernos republicanos, todos ellos, con independencia de su ideología
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específica, fueron testigos de su expansión. Ello no se debía, como muchas veces se ha afirmado, al hecho de que el Estado estuviesedominado por representantes de la clase terrateniente, que lo manejaron a su antojo. Mucho de lo que se ha escrito tomando comoejemplo la política de tierras no toma suficientemente en cuenta que se encuentran frente a una sociedad en la que el acceso a un bientan abundante como el suelo no definía por sí mismo el patrón de desarrollo rural; mucho más importante era la posesión de hacienda,que era más valiosa que el terreno sobre el que ésta pastaba.
Capítulo Tres. De Caseros al Centenario
En el tercer cuarto del siglo XIX, la aceleración del proceso de industrialización en los países del Atlántico Norte dio mayor impulso adesarrollo del mercado mundial para productos primarios. En el período de la Organización Nacional la economía rural comenzó acrecer más rápido, y a girar cada vez más en torno a la producción lanar, que desplazó al cuero del primer puesto en la canasta deexportaciones del país. La era del ovino introdujo un nuevo dinamismo en el agro pampeano, y trajo importantes mutaciones en laorganización de las empresas agrarias. Mayores inversiones de capital se volvieron necesarias para atender los requerimientos de unsistema de producción que creció en complejidad, y que lanzó a la ganadería pampeana por el camino del refinamiento del rodeo. Conel fin de obtener el producto que reclamaba en cantidades la industria textil europea, los estancieros comenzaron a desplazar a losvacunos de sus mejores campos, y a cruzar las rústicas ovejas criollas con ejemplares de raza, importados de Europa. El lanar seconvirtió en un poderoso estímulo para la transformación de la ganadería pampeana: su expansión trajo como consecuencia unaintensa modernización de las empresas agrarias, además de fuertes cambios sociales.
 Energías productivas
La modernización de la ganadería pampeana alcanzó su cenit en el último cuarto del siglo. Fue en ese período cuando el rodeo vacunotambién ingresó en el proceso de refinamiento. La incorporación de un extenso territorio tras la Campaña del Desierto coincidió con laliberación de poderosas energías productivas y, en las décadas de 1880 y 1890, la empresa rural pampeana entró en una acelerada fasede renovación, que requirió de la asistencia de nuevos aportes de trabajo, capital y destrezas técnicas. El pleno despegue de este proceso fue posible gracias a la baja de los costos del transporte marítimo, que por primera vez puso al mercado consumidor europeoal alcance de las carnes argentinas. Para alcanzar los exigentes estándares de los mercados europeos, los productores de la pampadebieron realizar importantes inversiones en la mejora de sus instalaciones, praderas y ganados. Las mismas transformaciones quehicieron posible el triunfo de una nueva ganadería dieron lugar al desembarco de la agricultura cerealera de gran escala en la pampa. Adiferencia de la ganadería, que continuó desarrollándose muy favorablemente en grandes unidades de producción, la agricultura másintensiva en trabajo, se afirmó en empresas más pequeñas. Las formas más características que el cultivo cerealero adoptó en la pampafueron dos: la pequeña o mediana propiedad familiar, muy extendida en la “pampa gringa” santafesina, y el arrendamiento de lotes(“chacras”) dentro de estancias y colonias, dominante en Buenos Aires y La Pampa.
Clase rica y poderosa
La intensidad del proceso de cambio económico y social que las praderas argentinas experimentaron entre el Ochenta y el Centenarioregistra pocos paralelos en el mundo decimonónico. En esos años surgió, como parte de una sociedad hondamente reformada, unaclase terrateniente mucho más rica y poderosa, a la vez que más consciente de sí misma como elite rural. Los grandes propietariosfueron los actores principales del proceso de modernización de la ganadería, y en esos años desarrollaron una serie de destrezasempresariales y de pautas de conducta que indicaban una nueva relación con el mundo rural. En esos años tuvo lugar la consolidaciónde instituciones representativas del interés y de la identidad terrateniente. La más importante de ellas fue la Sociedad Rural Argentina.Fundada en 1866, desde la década de 1880 la Sociedad logró concitar la atención de un empresariado rural que comenzaba a advertir más plenamente la importancia de la mejora de las prácticas agropecuarias, y que estaba más convencido del prestigio que otorgabanestos emprendimientos. Otro aspecto muy visible de los cambios que el gran empresariado experimenfue su crecienteespecialización. Este proceso fue consecuencia, en primer lugar, de las excelentes perspectivas que ofrecía la inversión rural, que lesaseguraba a los capitalistas rurales a la vez un ingreso corriente en aumento y una veloz valoración de sus activos. La especializaciónfue impulsada también por otros factores, vinculados a la constitución y consolidación de instituciones y empresas que tornaron a laeconomía argentina no sólo más grande sino también más compleja. De esta forma las transformaciones que el mercado mundial y la producción doméstica experimentaron a fines del siglo XIX dieron lugar a la afirmación de un orden neocolonial (por el cual los productores nativos concentraban sus recursos en la producción y dejaban en manos extranjeras lo referente a financiación,comercialización y transporte de la producción exportable), que impulsó a muchos empresarios rurales a especializarse.
 Estado y política
El rosismo fracasó a la hora de constituir un orden político que integrara a los intereses del interior y del litoral, y sobrevivió lo queduraron sus triunfos militares. Tras la caída de Rosas, el Estado central lentamente fue forjando sólidas bases políticas en el interior del país, y poco a poco se dotó de una burocracia más leal y eficiente que ayudó a volverlo más poderoso y solvente que en cualquier 
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