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SOCIALISMO

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SOCIALISMO
En el siglo XIX, tanto en Europa como en Estados Unidos, el capitalismoindustrial fue un hecho consumado del cual nació el proletariado industrial, unaclase social que fomentó la mayoría de movimientos sociales en un grannúmero de países de Europa, entre los que se destacan la Revolución de 1848y la Comuna de París de 1871, ambos en Francia.Como consecuencia del auge del capitalismo nace el socialismo, una ideologíapolítica que atacaba los cimientos del capitalismo como doctrina económica ysocial.Esta ideología apareció al mismo tiempo en Francia e Inglaterra (1830 y 1840),pretendiendo convertirse en un mecanismo de control de la burguesía y de lapropiedad privada, aunque en un principio no pretena abolirlos sinosimplemente vigilarlos en pro del beneficio de la clase trabajadora.
La democracia global, otro nombre del socialismo
El senador Gustavo Petro en una conferencia dictada en Ecuador, analiza loque él considera "los pilares precursores de esta nueva manera de pensar yactuar que llamamos socialismo siglo XXI desde una perspectiva colombiana".El socialismo, afirma, implica Estados de Derecho, derechos y libertadesextendidas para la ciudadanía, protección de la identidad individual, de ladiversidad del género humano. Supremacía del ciudadano sobre el Estado.Las conquistas del liberalismo del siglo XVIII son parte de las conquistas delsocialismo
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 La democracia local o la conciencia de la multitud.Carlos Ceballos, PDAAlemania. Berlín.Gustavo Petro Lunes 12 de noviembre de 2007Puntualización sobre la lucha armada, las Farc y un socialismo para el futuro,por parte del senador del Polo Democrático Gustavo Petro, en un reciente foroen Ecuador.Tengo que confesar que esta es la primera vez que pronuncio una conferenciadesde una iglesia. Deben ser las paradojas del socialismo del siglo XXI. Tengoque recordar, también, que en esta mesa se encuentra una persona a la queno veía desde hace muchos años, estábamos en alguna montaña colombianavestidos de uniforme verde oliva, armados. Ella es Amaranta, para ustedes laciudadana ecuatoriana Patricia, miembro de Alfaro Vive Carajo, quien luchaba
 
al lado de nosotros en el M-19, en el batallón América, bajo ordenes de CarlosPizarro.Y me interesa recordar al M-19 y compararlo con las FARC, para empezar mianálisis sobre lo que considero son los pilares precursores de esta nuevamanera de pensar y actuar que llamamos socialismo siglo XXI desde unaperspectiva colombiana.Las FARC y el M-19 con orígenes diferentes fueron parte de la insurgenciaarmada colombiana en la década de los setenta y ochenta. Para el año 1989se separaron definitivamente en su transcurrir histórico. El M-19 decidió dejar las armas, ganó unos meses después de su desarme las elecciones a laAsamblea Nacional Constituyente en 1991, fue la fuerza protagónica en laconstrucción de la democrática Constitución del 91, que nunca se aplicó yluego en 1994 desapareció definitivamente como organización. Las FARC semantuvieron en armas y son hoy una poderosa organización militar convertidaprácticamente en un ejército con raíces campesinas.¿Era un error dejar las armas y, al contrario, conservarlas era un criterio deéxito y eficacia en Colombia? Cualquier mirada superficial ante el hecho queel M-19 se extinguió y las Farc se han fortalecido, diría que efectivamente, quetal era la evidencia histórica. Diría esa mirada, que las armas son esencialespara el desarrollo de las transformaciones en Colombia. El M-19 habríafracasado, las Farc habrían triunfado.Pero una mirada más profunda extraería otra conclusión: El M-19 logróproponer un proyecto democrático para la Nación, sintetizado en la cartaconstitucional de 1991, que sin aplicar precisamente se convierte en elprograma del Polo Democrático, segunda fuerza electoral del país. Laperspectiva de lograr un pacto social y potico que profundice lademocratización del estado y la sociedad colombiana es una verdaderaalternativa viable hoy para la salida pacífica del conflicto y la violencia, es unarespuesta realista y posible a la crisis de la nación colombiana. El EstadoSocial de Derecho que recupera el esritu filofico democrático delliberalismo del siglo XVIII y lo articula a la bandera de la igualdad social, secierne en el horizonte colombiano, desde la carta magna, como unaposibilidad inquietante para quienes han detentado el poder: las mafias, y losmonopolios económicos. En una economía rentista, profundamente desigual ydepredadora, el aliento democrático del desaparecido M-19 sigue sembrandola zozobra en unos, la inquietud en otros y la esperanza en muchos por su justeza histórica, su hálito; su espíritu sirve de base para organizar un partidoque hoy, siendo la segunda fuerza electoral, se constituye en una verdaderaalternativa de poder similar a los movimientos progresistas que hanconquistado pacífica y democráticamente la mayoría de los gobiernos deAmérica del Sur.Por otra parte, las Farc se han colocado como el movimiento más rechazadopor el pueblo colombiano. A pesar de su fortaleza militar conquistada por laexperiencia de sus cincuenta años de lucha armada y por recursos ingentesextraídos de la cadena productiva y especulativa del narcotráfico, han caído
 
en el peor de los aislamientos políticos que movimiento insurgente alguno halogrado experimentar. Las Farc son un movimiento autorreferenciado. Alcontrario de la guerrilla clásica, y de su propio pasado, que prescribía lanecesidad de un fuerte apoyo popular para lograr resistir y crecer, e inclusotriunfar como Fidel, el Che y los sandinistas, las Farc se financian tanto de laactividad narcotraficante que se permite reclutar su ejército bajo la forma delmercenarismo y desdeñar por completo el apoyo popular para su resistencia ycrecimiento. Gracias a esos recursos, las FARC pueden sustituir al pueblopara su sostén y crecimiento. La guerrilla se autorreferencia. No necesita másde construir políticas populares, de ampliar su espacio de opinión. Su luchacampesina degenera en la venganza, la barbarie, el crimen de guerra. ComoEngels lo planteó en su estudio sobre las guerras campesinas en Alemania,esta degenera en una mera lucha militar despótica y vengativa sinposibilidades de poder, de transformación, de democracia.Mientras el proyecto democrático del M-19 mantiene su vigencia histórica enla posibilidad de la Constitución del 91 y su estado Social de Derecho, lasFarc han sido derrotadas estratégicamente en el corazón de los colombianos.Esta experiencia colombiana sirve para analizar un concepto pilar de lo queconsidero debe ser el principio del accionar práctico del socialismo del sigloXXI. En Colombia un medio como las armas no alcanzó su fin: el socialismo, osi se quiere la democracia. Al contrario las armas degradaron a quienes lastomaron.
I. Primera ruptura: El fin no justifica los medios.
Racionalicemos un poco más la experiencia. En mi opinión la política modernatanto de derechas como de izquierdas utilizó en el siglo XX el principio del "fin justifica los medios". Descrito por el florentino hace varios siglos, este principiofundamentó la política moderna y llevó a la derecha y a la izquierda al Estadototalitario. El nazismo, el fascismo y el estalinismo fueron la expresión delfracaso de los fines altruistas concebidos a través de la construcción demedios profundamente antidemocráticos y violentos. El racismo, la razasuperior, la idea de una única clase portadora de la revolución, el centralismoseudodemocrático del partido único, la dictadura del proletariado, la violenciacomo partera de la historia, el desarrollismo de la fuerza productiva, las armascomo instrumento de la violencia revolucionaria mostraron que no nosllevaban ni al tercer Reich, ni al comunismo terrenal como sede del paraíso detodos los pobres del mundo.En lugar de la redención social, del reino de la libertad sobre la necesidad, dela nueva historia del hombre, o mejor del Hombre Nuevo, que no incluía a lamujer ni a los homosexuales, ni a la naturaleza, sobrevino el gulag, la muertede la libertad, la agonía de la democracia. Bakunin fue reemplazado por PolPot, Marx por Stalin, la libertad por el Gulag. El Estado se impusointegralmente en todas las esferas íntimas del individuo, hasta asfixiarlo.Por eso el socialismo del Siglo XXI debe implicar una verdadera ruptura con elsocialismo del siglo XX.

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