Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
37Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Figari - Metodos de Oracion Catolica

Figari - Metodos de Oracion Catolica

Ratings: (0)|Views: 2,921|Likes:
Published by tigre2008

More info:

Published by: tigre2008 on May 17, 2010
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

02/20/2014

pdf

text

original

 
 
- 1 -
MÉTODOS DE ORACIÓN CATÓLICA
Luis Fernando Figari
ÍNDICELa Oración del Nombre de JesúsGuigo II, el cartujoLa escaleraDoble sentido de los pasosLecturaMeditaciónOraciónContemplaciónUna obra valiosaMétodo de oraciónNotasUn maestro de oración, García Giménez CisnerosSan Juan de Ávila: predicador, director espiritual y reformadorOración metódica en el CarmeloEl maestro Fray Luis de GranadaSan Juan Bautista de La Salle: Pedagogo de la Vida InteriorPreguntas y respuestas sobre la oración metódicaPreparación remotaPreparación próximaPreparación inmediataCuerpo de la oraciónEl texto en sí Aplicación en mí CorazónResolucionesConclusión
LA ORACIÓN DEL NOMBRE DE JESÚS
La
“oración a Jesús”
, conocida también como
“oración del corazón”
es unabreve fórmula piadosa,
Señor Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí 
, algunasveces con el añadido:
 pecador 
, repetida en el marco de un método. Hayalgunos entusiastas que quieren hacer retroceder su origen hasta losapóstoles, pero, al parecer, no es posible encontrarla, con sus característicasactuales, antes del siglo XIII.Sin embargo, teniendo en cuenta la naturaleza de la
`“oración a Jesús”
sepueden descubrir sus orígenes en el ambiente de búsqueda de una
oracióncontinua
que sella intensamente la historia espiritual de los primeros sigloscristianos, particularmente el peregrinar de los Padres del desierto. Es doctrinacomún del monacato primitivo la búsqueda del ideal de la oración continua. Sedice de San Antonio de Egipto (c.250-356), quien ha pasado a la historia como`el padre de los monjes´, que «rezaba constantemente, pues había aprendidoque era necesario rezar incesantemente en privado». La aspiración a una
oración incesante
se nutre de orientaciones como las de San Pablo que exhorta
 
 
- 2 -
a vivir «perseverantes en la oración» (
Rom
12, 12) y a orar «sin cesar» (1
Tes
 5, 17).Los ejercicios de la
memoria
o presencia de Dios y el combate contrapensamientos dañinos, así como la `meditación secreta' (
krypte melete
), comometódica y constante repetición, oral o mental, de una oración o frase corta ode una sentencia de la Sagrada Escritura, son el medio donde, a través de unlargo proceso histórico, nace y se impone como fórmula privilegiada la
“oración a Jesús”
. Ireneo Hausherr, notable estudioso del tema, sostiene quela
“oración”
es una fórmula abreviada que sintetiza la espiritualidadmonástica de
 pénzos
: lamentación, tristeza, dolor por los propios pecados.
Las jaculatorias
La repetición de
 jaculatorias
, oraciones cortas, para alabar al Señor, obtenerayuda o para implorar perdón, se descubre en la temprana tradición cristiana.Ya en tiempos de Casiano (c.360-435) se va enlazando esta práctica con elpropósito de alcanzar la oración continua. Otro testigo, de los numerosos quese pueden aducir, es San Juan Crisóstomo (c.344- 407), quien recomienda larepetición frecuente y sucesiva de unas mismas breves palabras. Sin embargo,la explícita invocación al Señor Jesús, como en la `oración´, no estánecesariamente ligada a esta difundida práctica. Existe una gran libertad en laelección de la sentencia que se repite buscando la comunión con Dios. Así, porejemplo, el mismo Casiano recomendaba en sus
Colaciones
: «Si queréis que elpensamiento de Dios more sin cesar en vosotros, debéis proponercontinuamente a vuestra mirada interior esta fórmula de devoción: Ven, ohDios, en mi auxilio, apresúrate, Señor, a socorrerme. No sin razón ha sidopreferido este versículo entre todos los de la Escritura. Contiene en cifra todoslos sentimientos que puede tener la naturaleza humana. Se adapta felizmentea todos los estados, y ayuda a mantenerse firme ante las tentaciones que nossolicitan». Arsenio (m. 449), monje del desierto, cuyos dichos son repetidosreverentemente por los monjes, por ejemplo, oraba diciendo: «Señor, dirígemepor el camino de la salvación». Sería fácil seguir citando oraciones breves dediversos padres en las que no se menciona explícitamente `Jesús' ni `SeñorJesús' o `Jesucristo´.También es posible encontrar referencias a la invocación del nombre delReconciliador, pero sin el recurso a la fórmula en la que cristalizó la llamada
“oración a Jesús”
ni al marco metódico psico-físico que la acompaña. Comoun ejemplo se puede citar una oración de Isaac de Siria, Obispo de Nínive (s.VII): «Oh nombre de Jesús, llave de todos los dones, abre para mí la granpuerta de tu casa del tesoro para que pueda entrar y alabarte, con la alabanzaque nace del corazón, como respuesta a tus misericordias que vengoexperimentando de un tiempo acá; pues tú has venido y me has renovado conla conciencia del Nuevo Mundo». Otro ejemplo, entre los muchos citables, es eldel abba Sisoes, quien en una ocasión confiesa que durante treinta años habíarezado así: «Señor Jesús, protégeme de mi lengua».
 
 
- 3 -
Componentes de la "oración a Jesús"
La fórmula que, entre diversidad de frases, va imponiéndose con el correr delos años es:
Señor Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador 
. Suselementos se pueden encontrar en la Sagrada Escritura. Así, en la oración delos dos ciegos: «¡Ten piedad (
eleison
) de nosotros, Hijo de David!» (
Mt 
9, 27).En el ruego de la mujer cananea: «¡Ten piedad (
eleison
) de mí, Señor, Hijo deDavid!» (
Mt 
15, 23). En el pedido del padre del epiléptico: «Señor, ten piedad(
eleison
) de mi hijo...» (
Mt 
17, 15). En la oración de los diez leprosos: «!Jesús,Maestro, ten piedad (
eleison
) de nosotros!» (
Lc 
17, 13). También en la oracióndel ciego de Jericó, que San Marcos llama Bartimeo, que clama: «¡Hijo deDavid, Jesús, ten piedad (
eleison
) de mí!» (
Mc 
10, 47-48;
Lc 
18, 38-39). Uncaso aparte, pero con toda probabilidad vinculado al surgimiento de la
“oración a Jesús”
es la prototípica oración humilde del publicano aspirando ala misericordia divina: «¡Oh Dios! ¡Ten compasión de (
hilaszeti 
= se propicio a)mí, pecador!» (
Lc 
18, 13). En una ocasión, San Juan Crisóstomo, reflexionandoen torno al
Salmo
>, sostenía: «Resulta sumamente importante saber cómodebemos rezar. ¿Cuál es la forma correcta? La podemos aprender delpublicano; y no tengamos vergüenza de tener como maestro a uno que hadominado el arte tan bien que unas pocas simples palabras fueron suficientespara que obtuviera perfectos resultados... Si rezas como él lo hizo tu oraciónserá más liviana que una pluma. Pues si este modo de orar justificó a unpecador, cuanto más fácilmente elevará a un hombre justo a las alturas». Enlos dichos de Ammonas, probablemente discípulo de San Antonio, hay unconsejo en el que dice: «permanece en tu celda, come un poco cada día y llevasiempre la palabra del publicano en tu corazón. De este modo te salvarás».También Martirio, Obispo sirio de Bet Garmai, conocido igualmente comoSadona (s. VI), en su
Libro de la perfección
resalta el valor ejemplar de laoración del publicano en la necesaria práctica de la auto-acusación ante Dios yen la humildad de corazón.En los pasajes citados y en muchos otros de los Evangelios están los elementosfundamentales de la “
oración”
; la gracia, la devoción y el tiempo harían elresto.
La teología del nombre
Es preciso señalar un elemento más en el surgimiento de la
“oración aJesús”
. No se puede dudar de la influencia veterotestamentaria de la “teologíadel nombre de Dios”, ni de su particular concreción y profundización en elNuevo Testamento en referencia al Señor Jesús, así como a las accionesrealizadas en su nombre. Algunos ejemplos neotestamentarios de estateología, además de los bien conocidos: «Santificado sea tu nombre» (
Mt 
6,9;
Lc 
11,2), del Padre Nuestro; o «bautizándolos en el nombre del Padre y delHijo y del Espíritu Santo» (
Mt 
28, 19), de la misión apostólica, se puedenencontrar en referencias al nombre de Jesús, particularmente en la
Carta a losFilipenses:
«al nombre de Jesús, toda rodilla se doble —en el cielo, en la tierra,en al abismo— y toda boca proclame que Jesucristo es Señor» (2, 9-11); enlos
Hechos de los Apóstoles:
«Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a

Activity (37)

You've already reviewed this. Edit your review.
Ali Sil liked this
1 thousand reads
1 hundred reads
Arturo Perez liked this
tradicionalista liked this
Rocio Mtz liked this
montespan liked this
Rocio Mtz liked this
losvil liked this
Sahaquiel liked this

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->