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Gubernamentalidad, biopolítica, neoliberalismo: Foucault en situación
 
(Texto publicado en Sonia Arribas, Germán Cano y Javier Ugarte (coordinadores),
 Hacer vivir dejar morir. Biopolítica y capitalismo
, Madrid, CSIC-La Catarata, 2010, pp.85-108).José Luis Moreno PestañaUniversidad de CádizResumen:Se reconstruye en este artículo, en primer lugar, el contexto político en el que Foucaultdicta los cursos de 1977-1978 y 1978-1979. Seguidamente, se analizan tales cursos conespecial atención a la articulación entre los significados teóricos y políticos, sin olvidarlos guiños y diferenciaciones del autor en el campo intelectual (fundamentalmenterespecto al marxismo y la sociología). Se proponen, en tercer lugar, ciertasconsideraciones acerca del significado histórico de lo que Foucault dijo y de su usoanalítico en el presente.Palabras clave: Biopolítica, gubernamentalidad, marxismo, sociología, FoucaultAbstract:In this article I reconstruct, in the first place, the political context in which Foucaultdictated the courses of 1977-1978 and 1978-1979. Next, I analyze these courses withspecial attention to the articulation between theoretical and political meanings, notforgetting the winks and the differentiations made by the author in the intelectual field(mainly, related to marxism and sociology). I propose, in the third place, someconsiderations about the historical meaning of what was said by Foucault and about hisanalitical use in the present.Key words: Biopolitic, gubernamentality, marxism, sociology, Foucault.La amplia literatura sobre biopolítica presenta un problema al explorador mejorintencionado. Los asuntos que se incluyen en el campo semántico del término sedesbordan en múltiples direcciones. En unos casos, para mí los mejores, se trata delanálisis de políticas sociales, públicas o privadas, incorporando cuestiones novedosas ymaneras originales de tratarlas
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. La única objeción que despierta algunos de estosacercamientos, es su olvido de una tradición que ya existía y que desconocen sincomplejos. Pareciera que el amparo de un término filosóficamente noble, justificara
Mis agradecimientos a Javier Ugarte por su lectura cuidadosa y a Francisco Vázquez García por sudiscusión sincera. Ambos han mejorado este texto. Los errores sólo son míos.
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Véanse los interesantes balances de Ugarte Pérez (2005, 43-72) y Vázquez García (2005, 159-225).Para una consideración crítica de los estudios sobre el Estado de Bienestar pueden consultarse losexhaustivos trabajos de Alonso (1999 y 2007). Sobre la utilización de Foucault en los ámbitos de gestióndel proceso de trabajo véase la sugerente compilación de Fernández Rodríguez (2007).
 
desentenderse de la inmensa literatura sociológica, histórica, económica o politológicasobre el Estado de Bienestar, que se ha producido en la segunda mitad del siglo XX. Enotros casos, cuando se habla de biopolítica, se asiste a un género literario peculiar decuya necesidad nadie puede burlarse: se trata de profecías salvíficas o apocalípticas
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.Este tipo de discursos sólo pueden ser estudiados por la sociología de las religiones. Sutono impreciso los vuelve útiles tanto para un roto como para un descosido; la inserciónestratégica de descripciones parciales de la realidad les permite introducir efectos deverdad, junto con otros de creencia o de sobrecogimiento. Los autores que reproducentales discursos, repiten, junto al núcleo empírico de la profecía, intentos más o menoslogrados de generar lo que Wittgenstein (1992, 66-67)
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llamaba interjecciones, esto es,expresiones de gozo, de espanto, de sorpresa, de afirmación/denegación de sí, etc. Losplaceres intelectuales se componen de múltiples hebras (lógicas, estéticas, de distinción,de constitución íntima) por lo que tales discursos, en las formas extremas a las que merefiero, existieron, existen y existirán
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. No tiene sentido discutirlos lógicamente sinoanalizar qué palpitaciones de un
habitus
común pueden unir al emisor de los mismoscon sus receptores. En el campo filosófico, ese ejercicio de producción de efectos desentido funciona, usualmente, mediante la conexión de autores. Así, tenemosexposiciones sobre las conexiones de Foucault con Hannah Arendt, con MartinHeidegger, con Karl Marx, con Maquiavelo… El porvenir, por qué no, quizá nos loreúna con Nicolai Hartmann, Xavier Zubiri o con Marsilio Ficino. Curiosamente, faltanbastantes estudios sobre la relación de Foucault con los pensadores con los quecompartió
históricamente
su experiencia: Robert Castel, Paul Veyne, Jean-ClaudePasseron, Pierre Bourdieu… Claro, que éstos, al no ser filósofos, cotizan poco para lacrítica filosófica. Así marcha la siempre quejumbrosa filosofía y así se facturan los
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Hay una consideración justa y clarificadora de este tipo de trabajos (desde Agamben a Negri y Hardt)en la introducción de Vázquez (2008). Por lo demás, también existen utilizaciones negativas del conceptobajo el que subsumen todos los demonios del anticomunismo. Véase una potente crítica a Ágnes Heller yFerenc Féher en Campillo (1998, 167-175). En este trabajo se encuentra una discusión del significado delconcepto de biopolítica (tal y como lo elabora Foucault antes de los cursos que analizo) entre la teoríasocial contemporánea.
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Passeron (2006, 408) advirtió sobre el valor para la sociología del arte de estos materiales deWittgenstein. También son útiles, creo, para advertir los componentes plurales de los placeres teóricos ydel consumo que no son, ni mucho menos, reductibles a sus contenidos lógicos.
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Los discursos proféticos, decía Spinoza en el
Tratado teológico-político
(I, 30) varían por laimaginación y el temperamento corporal de cada profeta, por los signos variados (los aconteceres realesque se sobreinterpretan, podría decirse) en los que ve manifestarse el desastre o la salvación, por laideología de cada uno. Es imposible discutir intelectualmente con los discursos proféticos porque, comodecía Spinoza, son de un género distinto a los discursos intelectuales guiados por el ideal deconocimiento.
 
discursos interesantes. Dignos para ser leídos por lectores interesantes y que generanproblemáticas interesantes.El objetivo de este trabajo es analizar cómo se relacionan dos juegos delenguaje, el político y el intelectual, en dos cursos de Foucault teóricamente dedicados ala biopolítica, aunque, como se verá, Foucault habla escasamente de ella y su discursotiende a dispersarse en encadenamientos conceptuales y políticos variados cuya lógicase intentará reconstruir. Me fijaré fundamentalmente en discernir, lo que no es fácil, lasrelaciones que Foucault (no mi análisis, jugando a la hermenéutica crítica) estableceentre sus problemas intelectuales y los conflictos del mundo político y el efecto de éstosen el campo intelectual. Sostendré la idea de que tales conflictos se encontrabanexcesivamente presentes en los dos cursos de Foucault y que, a la endiabladacomplejidad que introduce el presente político (mediado, insisto, por sus efectosintelectuales) en el discurso teórico, debemos las oscilaciones de Foucault. A pesar deello, el análisis puede distinguir, con cierta claridad, el encabalgamiento de la lógicateórica de Foucault con, uno, las opciones de otros intelectuales y, dos, el mercado delos mensajes políticos con marchamo intelectual
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Fuego sobre el marxismo
En bastantes ocasiones, Foucault, sea declarándolo explícitamente, sea realizandoguiños para entendidos, invoca ante sus oyentes la presencia de los conflictosintelectuales y políticos en sus lecciones. En esta época, Foucault huye delizquierdismo, que tan fogosamente abrazó en la primera mitad de los años 1970. Comocrítica al marxismo y al Partido Comunista pero también, debe recordarse cuando seleen tales textos, al capitalismo. Se conoce su ruptura con Gilles Deleuze, a quien enotros tiempos, y en coyunturas intelectuales concretas que cabría analizar, encomendónada menos que la custodia intelectual del siglo. Jacques Donzelot explica que Foucault
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Paul Veyne (persona muy próxima y analista agudo de Michel Foucault) propone un retrato de éstecomo decisionista político. Es inútil argumentar sobre las pasiones políticas. Éstas sólo se dejan referir auna decisión existencial. Si con ello se quiere decir que las opciones morales y políticas, no se dejanracionalizar completamente, sea; si se quiere, como argumenta Veyne (2008, 180), reivindicar elesteticismo político —“Bizancio sin querellas bizantinas”— dan ganas de ponerse, entre tantaautocomplacencia “paranietzscheana” —o cultivo de la “resolución” heideggeriana—, muy hegeliano yseñalar que, tras los “es así”, o “así somos”, se revelan muchas mediaciones. El trabajo del análisis, simerece ese nombre, es intentar sacarlas a la luz. De lo contrario, puede acabarse, como decía Hegel(2006, 171-172), sucumbiendo teóricamente ante una filosofía con personalidad doble —peroestratégicamente articulada—: una, se explica en el célebre prefacio a la
Fenomenología del Espíritu
, “enbatín”, repleta de opciones de lo más mundano y doméstico; otra, pomposa, donde se juega a hablar de loesencial y eterno y en la que, bajo los “ornamentos de sumo sacerdote”, asoman los intereses “humanosdemasiado humanos” de las pantuflas.

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