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B La Experiencia del Pr Bullon

B La Experiencia del Pr Bullon

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10/07/2012

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Este es un fragmento de predicación por el pastor Alejandro Bullon, durante la campaña delMadison Square Garden, New York, USALes voy a contar mi experiencia esta noche. Yo nací en la iglesia adventista prácticamenteporque mi mamá conoció el evangelio cuando yo tenia cuatro años. Mi madre fue una mujer piadosa. En la iglesia pequeña donde me críe, crecí, encima del púlpito había las tablas de laLey de Dios y todos debían de saber de memoria las tablas de la ley, los mandamientos de Dios.En aquellos tiempos todos los jóvenes deberían de memorizar el versículo de la devociónmatutina: hoy día ya esta pasando de moda, la verdad que no aquí. Los mayores versículos queyo se no los aprendí en la facultad de teología, los aprendí con la devoción matutina. Pero a lafuerza porque el grupo donde yo estaba era pequeño. Había un diácono que era viejito y él tenia una vara larga y en el extremo de la vara un clavopara afuera y él se quedaba afuera parado. Cuando dos chiquitos conversaban el no se daba eltrabajo de ir y hablarles, no, él con el extremo de la vara alcanzaba cualquier extremo delpequeño salón y entonces agarraba la vara y con el clavo, cuantas veces ese clavo me hirió lacabeza. Todos los últimos viernes de cada mes era vigilia. Los adultos toda la noche. Los niños hastadoce años hasta media noche, imaginen un chiquito de seis, siete años, quedar despierto hastala media noche oyendo predicar a un viejito que no sabia predicar, él leía los sermones que elpastor le daba pero no sabia leer, él deletreaba los sermones y yo con seis años tenia queesperar hasta la media noche despierto porque si cerraba los ojos el diácono con el clavo mepegaba, porque era pecado dormir en vigilia. Y al día siguiente debíamos ir y decir los siete versículos de la devoción matutina de memoriaporque si no la esposa del diácono que era diaconisa, otra viejita dura, nos pasaba hortiga en laboca. Así crecí en una iglesia. Esos hermanos con la mayor sinceridad, ellos nunca pensaronque estaban haciendo mal, ellos estaban haciendo eso con la mayor sinceridad, ellos pensabanque estaban preparando esos niños para ser la iglesia del futuro y que estaban enseñándoles elcamino que debemos andar, con toda sinceridad, Dios nunca les va a cobrar a ellos porque elloshacían lo mejor que podían con la luz que tenían. Pero yo comencé a crear en mi corazón unarebeldía. 
 
Pensaba así, cuando yo crezca me largo de esta iglesia, no quiero ser adventista, no me gustaesto. ¿Y a quien le iba a gustar ese tipo de vida?. Pero cuando llegue a crecer y ya podía salirmeyo descubrí otra tragedia mayor ahí. Yo era una especia de perrito amaestrado dentro de laiglesia, entonces nunca podría salir de la iglesia. La iglesia se había formado parte de mi vida ycomencé mi vida monótona en la iglesia. No era feliz, no tenia alegría, pero cumplía todo,obedecía todo. Me bautice con trece años. Una voz me decía aquí dentro, ahora ya te bautizaste, ahora nopuedes fallar y yo me esforzaba para no fallar, pero no era feliz. Había un vacío que estaba en micorazón. Con 16 comencé en la facultad de teología. La voz, ahora tu vas a ser un futuro pastor,mira, tienes que portarte bien; y el vacío continuaba. Con 20 años me entregaron mi primera iglesia para ser pastor. Mis hermanos, yo fui un pastor durante los primeros años de ministerio que no sabia quien era Jesús. Yo me portaba bien, habíauna voz que me decía tu debes dar ejemplo a tu iglesia y yo me esforzaba para eso, pero habíaun vacío en mi vida, algo que me preocupaba y yo le preguntaba a Dios ¿Por que? Yo no estoyhaciendo nada malo, me porto bien, doy estudios bíblicos, trabajo ¿Por qué soy así? Habíansábados en que abría mi Biblia para predicar, hermanos, “Jesús nos hace feliz”, “Jesús nos dafelicidad” y en la mitad de mi sermón me daban ganas de cerrar la Biblia y decir hermanos todoes mentira ¿Porque no soy feliz? Pero no podía hacer eso, yo era pastor, como podía hacer eso.A medio día todos mis hermanos se iban a su casa a almorzar. Yo era soltero. Me iba a micuarto, me tiraba en la cama, mirando el techo, pensando Dios que pasa conmigo, las lagrimascomenzaban a salir. Yo no entendía lo que pasaba conmigo. Pase así el primer año de miministerio, y el segundo año de mi ministerio, cuando llego el segundo año en Diciembre fui a mipresidente y metí la mano en el bolsillo y saque mi credencial y le dije Pastor, no voy a ser maspastor. 
- ¿Por qué no soy feliz?
.¿Por que? porque no soy feliz. ¿Saben lo que hizo mi presidente? En esos dos años yo habíaalcanzado mi blanco de bautismos y cuantas veces se valora el trabajo de un pastor por blancode bautismos y yo fui un pastor que nunca dejo de alcanzar su blanco de bautismos y estabafracasado por dentro e infeliz y nadie se preocupaba por eso porque estaba alcanzando misblancos. Mi presidente ¿Saben lo que hizo?. Salió detrás de su escritorio, cerro la puerta conllave, saco una silla, se sentó a mi lado, me abrazo y me dice: "¿Tienes algún pecado escondidoen tu vida?". Y yo le dije pastor, por primera vez en mi vida le digo una cosa, yo quisiera tener algún pecado visible escondido, porque entonces por lo menos yo sabría por que no soy feliz,pero aparentemente me va todo bien, mi vida esta bien. Solo que no soy feliz. 
- Misionero entre los indios campas
.Y Dios inspiró a ese hombre porque él me dijo: mira, toma tu credencial por un año más. Tevamos a sacar de aquí de la capital de Lima y te vamos a mandar para la selva. Vas a ser pastor 
 
entre los indios de la tribu Campa, allá en el interior de la selva, tal vez entre la selva solito teencuentres contigo mismo. Solo que él se equivoco, yo no necesitaba encontrarme conmigomismo porque yo estaba cansado de encontrarme conmigo mismo y lo único que encontraba eraun peso de desesperación y vacío. Yo necesitaba encontrarme si, pero con otra persona que yonunca me había encontrado. Y fui a la selva. Fui misionero entre los indios de la selva de la tribu campa durante tres años.Aprendí a hablar el idioma de ellos, viví con ellos, comí con ellos, dormí con ellos, anduve conellos en medio de la selva, en medio de los ríos en canoa, en fin, gaste tres años de mi vida conlos indios. Los llegue a amar y Dios me bendijo mucho allá, pero un día viernes yo salí de micasa, debía andar por la selva durante dos, tres horas para llegar a una aldea y allí pasaría el finde semana con esos hermanos indios. Comencé a andar, salí a las seis de la mañana, me fui, me fui, llego medio día y yo me di cuentaque estaba perdido en medio de la selva. Trataba de encontrar el camino de la selva, la trilla.Una de la tarde, dos de la tarde, cansado con hambre y no había trilla. A las cuatro de la tarde enla selva ya comienza a oscurecer. Los árboles enormes ya comienzan a esconder del sol, el cielose puso negro, anunciaba una tormenta. Una hora después la lluvia comenzó a caer terriblemente y yo todavía en medio de la selva anduve, en medio del barro fui andando,andando hasta que no pude más. Me senté debajo de un árbol y comencé a esperar que la lluvia pasara. Seis de la tarde. Medieron unas ganas de llorar. Muchas veces viernes a las seis de la tarde estaba en mi casa bienbañado, con mi ropa limpia, ese olor de pan caliente que todo hogar de los cristianos siempretienen, comida caliente. Y hoy era viernes, seis de la tarde, mojado, empapado de barro, debajode un árbol. Y yo le dije a Dios, si por lo menos yo supiese por que lo hago, si por lo menos yofuese feliz, pero no se ni para que estoy aquí. Aquí estoy sufriendo y la lluvia no paraba. Siete,ocho, nueve de la noche, cuando la lluvia disminuyo un poco yo pensé no puedo quedarme aquí.Tengo que llegar a la aldea y anduve en medio del barro, cayéndome, levantándome,cayéndome, levantándome, fui andando, andando. La noche oscura, los sonidos misteriosos dela selva, la lluvia que caía. Fue ahí cuando resbale y caí en un abismo, mi mochila con mi Biblia,con mis cosas fueron mas abajo. Me quede atracado por un tronco, trate de salir, pero todo loque hacia no valía para nada. 
IMPOTENCIA HUMANA
.Salía un poquito, resbalaba y caía, salía otro poquito y caía y resbalaba y caía y resbalaba y caíy cada vez mas lleno de barro. Ahí comencé a llorar. No de miedo, no de hambre, no decansado. Comencé a llorar de impotencia, impotencia, ¿Saben lo que es eso? querer hacer algoy no poder, pero lloré también por otro motivo mayor, porque allí entendí mi vida. Toda mi vidahabía sido así, luchando para querer salir del abismo sin conseguirlo, gastando mis fuerzas por conseguirlo sin lograrlo. 

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