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POR UN PUÑADO DE HIPERLIBROS. INTERACTIVE FICTION,NARRATIVA Y RETÓRICA HIPERTEXTUAL
Carlos ScolariPonencia presentada en el XXVIII° Congreso de la AISS (Associazione Italiana StudiSemiotici) - Castiglioncello, 6-8 ottobre 2000En los últimos diez años la relación hipertexto-literatura se ha configurado como uno delos campos de investigación más sugestivos desde un punto de vista teórico. Ya desdesus primeros trabajos los teóricos del hipertexto descubrieron que no podían dejar delado la contribución de la literatura y las teorías narrativas. Según Ted Nelson, elcreador del término /hipertexto/, la literatura es "un sistema en evolución de documentosinterconectados. En cada literatura en evolución existen interpretaciones yreinterpretaciones continuas. Las relaciones entre documentos nos ayudan a seguir lasconexiones …" (Nelson, 1992:2/8). El hipertexto, en otras palabras, es un sistemadigital textual construído a imagen y semejanza del sistema textual literario.1. PRECURSORESTambién la literatura ha creado sus hipertextos. En los últimos dos siglos numerososautores han escrito obras en las cuales hoy podemos reconocer las huellas de la lógicahipertextual. El hipertexto ha inventado a sus precursores: Lewis G. Carroll, Tennyson,Jorge Luis Borges, James Joyce, Julio Cortázar, Italo Calvino y William Burroughs sonsólo algunos de los escritores que nos permiten reconstruir una tradición proto-hipertextual en la literatura occidental. Según Calvino (1980), a partir de Lewis Carrollse instaura entre literatura y filosofía una relación que lleva al nacimiento de una nuevaclase de escritores. Queneau, Borges y Arno Schmidt, dice Calvino, son autores quecomparten "la costumbre de esconder las cartas" recurriendo a la "alusión de grandestextos" y a la "erudicción".Toda la obra de Jorge Luis Borges está permeada por ciertas imágenes -como ellaberinto o la biblioteca- que reenvían a una concepción nelsoniana de la literatura: unmundo en el cual los textos no existen de manera aislada sino como parte de una redproteiforme (el concepto es de Ted Nelson). La literatura de Borges es una constantealusión a otros textos: la narrativa del escritor argentino está llena de referencias a textosapócrifos, olvidados o desaparecidos que ponen continuamente en discusión su origen.En Borges el autor ocupa un lugar incierto, señalado por la inestabilidad y la sospecha.Se podría decir que la literatura de Borges anticipa los mismos problemas de Internet, elmás grande texto proteiforme construído por el hombre de la era digital.Aquello que en la literatura de Borges era una huella, una referencia lejana que dejabacaer la sospecha sobre el origen de un texto -lo que nos lleva a suponer la existencia deuna trama que conecta todos los textos- en Ted Nelson asume una dimensión concreta,tangible. Nelson propone una particular concepción de la literatura totalmente coherentecon su idea de /hipertexto/ entendido como "red potencialmente infinita de conexiones".El profeta de la hipertextualidad se acerca de esta forma a la tradición borgeana y a lafilosofía del lenguaje: "cualquier escrito -por ejemplo una hoja escrita a máquina sobrela mesa- parece aislada e independiente. Esto es engañoso. Podría estar aislado, peropodría también formar parte de una literatura … Una literatura es un sistema de textosinterconectados. Vemos los documentos individuales pero no vemos la literatura, así como las personas ven a las otras personas pero no la sociedad o la cultura que los rodea
 
… La tradición cultural occidental es una larga procesión de escritos, todos conrelaciones implícitas y explícitas entre ellos" (1990:2/8). El hipertexto digital permitever (y experimentar) lo que antes era invisible: una construcción teórica llamada redtextual.Podríamos decir que la literatura ha creado los primeros hipertextos: romper lasequencia narrativa, citar obras inexistentes, meter en discusión el poder del autor ocrear un collage textual (como los cut-ups de William Burroughs) son sólo algunos delos métodos aplicados para contraponer una alternativa a la linealidad encarnada en lapoética de matriz aristotélica. Algunos de estos textos pioneros -como la "RAYUELA"de Julio Cortázar- han sido traducidos al ambiente digital, potenciando de esta manerasu carácter de máquinas textuales capaces de generar un amplio campo de lecturasposibles. Pero hoy también estamos en condiciones de evaluar las primeras experienciasde narrativa hipertextual, o sea obras proyectadas y escritas pensando en lainteractividad ofrecida por los soportes digitales.2. HIPER-NOVELASA fines de los años '80 los hipertextos se presentaban como un territorio ideal paradesafiar la linealidad de las narrativas tradicionales. Programas con una intefaz gráficacomo HYPERCARD, SUPERCARD, STORYSPACE o el sistema INTERMEDIA -unared hipertextual utilizada por los docentes y estudiantes de la Brown University-permitían la manipulación de los textos y la creación de links en manera intuitiva, sinque el usuario tuviera que conocer los secretos de la programación. Fue así que losautores descubrieron el placer de la escritura hipertextual.En 1987 Stuart Moulthrop traduce "en digital" algunas obras de Jorge Luis Borges("FORKING PATHS: AN INTERACTION AFTER JORGE LUIS BORGES"). Tresaños más tarde Michael Joyce publica "AFTERNOON, A STORY", la novelainteractiva más citada y analizada de los últimos años. En 1991 Moulthrop pruebanuevamente con "VICTORY GARDEN", una de las obras más interesantes del génerointeractivo. Se vive por entonces el momento de mayor entusiasmo: con"HYPERTEXT. THE CONVERGENCE OF CONTEMPORARY CRITICALTHEORY AND TECHNOLOGY" (1992) George Landow legitima un nuevo campo deinvestigación, los estudiantes escriben decenas de tesis y papers sobre "AFTERNOON"y en las conferencias sobre el hipertexto los programadores hablan con una ciertaemoción de Jacques Derrida y los ingenieros se excitan con el "rizoma" de Deleuze yGuattari.Al mismo tiempo se creaban y metían a foco complejos modelos teóricos para tratar deencuadrar estas nuevas experiencias narrativas. La recopilación "HYPERTEXTTHEORY" (1994) editada por George Landow constituye un óptimo ejemplo de(meta)literatura científica sobre la literatura hipertextual: los autores, recuperandoconceptos de Gérard Genette, Ludwig Wittgenstein, Michel de Certeau, Ilya Prigogine,Jacques Lacan y del infaltable Jacques Derrida, dedican varios centenares de páginaspara describir la interactive fiction, un interesante fenómeno literario sobre el cual todostenían aparentemente algo que decir.3. CORPUSVolvamos atrás algunos años. Hasta la publicación de la "MORFOLOGÍA DELCUENTO FOLKLÓRICO" (Propp, 1928) los investigadores que estudiaban lasnarraciones populares rusas se limitaban a recolectar historias y, escondiéndose detrás
 
de una aparente falta de material, evitaban el análisis crítico de esa producción literaria.Según Propp el problema no era tanto la carencia de material a disposición -en losarchivos de las universidades y los institutos de investigación existían centenares decuentos, muchos todavía sin inventariar- sino la ausencia de un método de estudioapropiado. Los folkloristas rusos poseían una enorme cantidad de obras para analizar;las carencias, como justamente indicaba Propp, eran de orden teórico.Con la narrativa hipertextual sucedió precisamente lo contrario: a partir de un gruporeducido de obras se construyeron gigantescas catedrales teóricas. A principios de losaños '90 había más libros y artículos sobre la narrativa hipertextual que novelashipertextuales. La imponente producción de papers y artículos sobre la interactivefiction hablaba de un objeto con contornos irreales. Las famosas "novelas interactivas"nunca fueron más allá de unos pocos experimentos para consumo exclusivo de losgrupos universitarios interesados en este nuevo tipo de narrativa; la copiosa producciónteórica terminó por hablar de una hiper-novela casi inexistente …En otras palabras: la narrativa hipertextual ha sido utilizada por sus autores no tantopara proponer una nueva poética sino como "modelo de simulación" o "prototipotextual" para meter a la prueba las teorías post-estructuralistas. Inclusive StuartMoulthrop, uno de los más brillantes representantes de la interactive fiction, reivindicaeste a priori teórico en la narrativa hipertextual, la cual constituiría "la implementaciónpráctica de un movimiento conceptual" (en Murray, 1997:181). Si en el texto tradicionalla categoría clave era la intertextualidad -o sea la presencia de otros textos dentro deltexto- la estructura no-secuencial del hipertexto, con sus links y sus cartografías porprimera vez visibles en la pantalla interactiva, permitía finalmente la visualización y lanavegación dentro de una entidad hasta ese momento puramente teórica: la red textual.Este desviacionismo teórico se vincula a un hecho semántico: la falta de una definiciónunívoca de /hipertexto/. Cada investigador, ingeniero, crítico literario o programadorinformático desembarcó en el nuevo mundo descubierto por Vannevar Bush y TedNelson con su particular definición de /hipertexto/. En los debates cada uno de losparticipantes construía un modelo de hipertexto a su imagen y semejanza, y proponía ladefinición que mejor le podía servir para justificar, por ejemplo, el acercamiento de"AFTERNOON" a la teoría del caos o al concepto de rizoma.En breve: si a los primeros folkloristas rusos les sobraban los cuentos y les faltaba unateoría, la llamada "escuela post-moderna de la interactive fiction" colmó la falta de uncorpus (hiper)textual consistente con no pocos "cuentos" teóricos.4. AGENDALa investigación de la interactive fiction debería seguir otros recorridos. Ante todo, lainvestigación tendrá que redefinir su objeto de estudio. En los años sucesivos al boomde la interactive fiction la narrativa hipertextual no ha adoptado la forma de una novelainteractiva como "AFTERNOON" ni se ha desarrollado en los departamentos deliteratura de los colleges estadounidenses. Al contrario, las narrativas multimediales einteractivas han encontrado su campo de máxima expresión en los MUD y, sobre todo,en los videogames. Es en este universo donde los investigadores interesados en lanarrativa de la era digital deberán entrar para construir su corpus.El estudio de las narrativas hipermediales apenas ha comenzado. Una rápida panorámicasobre las cuestiones todavía abiertas nos lleva desde los procesos colectivos deproducción narrativa (como sucede en los MUD) a los problemas que se derivan de latraducción de narraciones lineales a un registro reticular e interactivo.
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